• Ízhevsk, Rusia |
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El apodo de este poblado, que alberga a la fábrica que produce los rifles Kalashnikov, es la “Armería de Rusia”. Con el paso de los años, ha armado también a un buen número de países, mientras los tornos y prensas de la Ízhevsk Machine Works producían fuertes ruidos metálicos sin parar para forjar rifles Ak-47 y armas similares destinados a insurgentes y ejércitos por todo el mundo.

Pero, en últimas fechas, muchas de las armas de Ízhevsk se dirigen a otra parte: Estados Unidos.

Pese a la violenta historia con armas de fuego --o quizá debido a ella--, cazadores y entusiastas de las armas en Estados Unidos están comprando decenas de miles de rifles y escopetas Kalashnikov.

La demanda es tan alta que la fábrica ha cambiado su enfoque, pasando de la manufactura militar a la civil en los últimos dos años. Las ventas estadounidenses de versiones civiles, vendidas bajo la marca Saiga, subieron 50 por ciento el año pasado, con base en oficiales de la fábrica, conocida como Izhmash.

En general, Estados Unidos es el mayor mercado mundial para armas de uso civil. Eso se debe en parte a leyes comparativamente indulgentes sobre la propiedad de armas de fuego, lo cual se ha convertido en un tema de renombrado debate tras una matanza del mes pasado en la que un hombre encapuchado mató a 12 personas y dejó heridas a 58 en una sala de cine de Aurora, Colorado. Si bien no hubo un solo rifle Kalashnikov involucrado, la Policía informó que una de las armas usadas por el hombre acusado de los tiroteos, James Eagen Holmes, fue una popular pistola semiautomática fabricada por Glock, la empresa austriaca.

Las armas rusas representaron un diminuto porcentaje de los 4,300 millones de dólares del mercado estadounidense de armas el año pasado, pero las ventas de Saiga subieron mucho más rápidamente que la tasa general de crecimiento de 14 por ciento en 2011.

“Yo compré un Saiga porque estaba hecha en Rusia, justo al lado de sus hermanos mayores, los AK”, dijo Josh Laura, instalador de puertas de garaje y ex infante de marina en Maryville, Tennessee, en una entrevista telefónica. “Ningún rifle en el mundo ha sido tan confiable como éste”.

La venta de rifles a estadounidenses y otros civiles es fundamental pese a los esfuerzos por salvar Izhmash, que ha fabricado Kalashnikovs desde poco después de su invención en 1947, pero ahora enfrenta dificultades.

Se ha evaporado la demanda de nuevas armas militares de la familia Kalashnikov. Simple, duradera y de producción relativamente barata, se han producido aproximadamente 100 millones a lo largo de las décadas, o aproximadamente uno por cada 70 personas en la tierra. Los inventarios están rebosando, armas usadas AK han inundado el mercado, en tanto versiones baratas de China se están robando a muchos de los clientes que quedan.

Para entusiastas de armas en Estados Unidos, un auténtico Kalashnikov de fabricación rusa es atractivo no solo por su importancia histórica como el arma preferida en muchísimos conflictos mundiales, sino también por su confiabilidad.

“La calidad y versatilidad superó por mucho a cualquier otra cosa en el mercado”, destacó Terry Sandlin, electricista en Scottsburg, Indiana, quien tiene tres Saiga, dos escopetas y un rifle.

Si bien, las versiones civiles no pueden disparar oleadas de balas con un solo apretón del gatillo - característica militar conocida como modo totalmente automático -, por lo demás comparte muchas características de armas militares. Izhmash trabaja con un importador que modifica armas para agregar empuñaduras o recámaras de gran capacidad en estados donde esas características son legales.

Maksim V. Kuzyuk, integrante del consejo de Izhmash y exdirector ejecutivo, dijo que había estudiado el mercado mundial de armas pequeñas antes de decidirse a concentrarse en Estados Unidos.

“Típicamente, una familia estadounidense tendrá cinco o seis armas de cañón corto y largo”, dijo Kuzyuk, exdirector del Grupo Consultor de Boston en Moscú, en una entrevista. “Algunos coleccionistas tienen más de 20 armas”.

Además, en Estados Unidos, Izhmash no puede perder ante precios más bajos de la competencia china. El gobierno federal ha prohibido la mayoría de las importaciones de armas chicas y rifles de China desde 1994.

La venta de Saiga en Estados Unidos es integral al modelo empresarial en evolución de la empresa, de fabricar armas civiles de un solo tiro para ocupar a los trabajadores y el equipamiento entre órdenes del gobierno de rifles automáticos de asalto. Aproximadamente 70 por ciento de la producción de la fábrica está dedicada ahora a rifles civiles, por arriba de 50 por ciento hace dos años. De las armas civiles, aproximadamente 40 por ciento son exportadas a Estados Unidos.

Eso significa que los consumidores estadounidenses están comprando actualmente más o menos el mismo número de armas del estilo Kalashnikov de Izhmash que del Ejército y la Policía de Rusia.

Si bien los rifles de patrón AK son usados a diario en conflictos mundiales, muy pocos son comprados a Izhmash debido a la amplia disponibilidad tanto de armas usadas como de armas con licencia y copias de contrabando. El Ejército ruso no está planeando muchas órdenes nuevas hasta que el AK-12, un nuevo modelo que será presentado este año, esté ampliamente disponible.

Las ventas de rifles civiles en Estados Unidos están ayudando a pagar la reorganización de la fábrica para el AK-12, volviéndolo más barato para el Kremlin a final de cuentas.

Owen Martin, propietario de Snake Hound Machine, armero en Manchester, Nueva Hampshire, especializado en rifles Kalashnikov, dijo que, de la misma manera, las órdenes de militares rusos estaban contribuyendo a mantener en bajos niveles el precio de rifles AK que él y otros compran en Estados Unidos.

“Significa que nuestras armas son más baratas”, dijo. “Nadie lo percibe como algo antipatriótico”.

Las ventas de armas estadounidenses subieron marcadamente en 2009, tras la elección del Presidente Barack Obama y la llegada de la recesión económica. Las ventas de rifles semiautomáticos, en particular, se benefició de la inquietud del cliente de que Obama buscara regular más estrictamente los rifles con características similares a las de armas militares, con base en Lawrence Keane, vicepresidente honorario de la Fundación Nacional de Deportes de Tiro.

Izhmash se beneficia de leyes estadounidenses sobre armas que son más flexibles que en su mercado interno. En Rusia, los consumidores pueden comprar un arma de cañón largo solo con un permiso de la Policía, lo cual requiere de no tener antecedentes penales, un diploma de un curso de seguridad con armas de fuego y un certificado médico de equilibrio mental. En Estados Unidos, las leyes varían de estado en estado, pero los compradores a menudo tienen que aprobar solamente una revisión de antecedentes penales por parte del FBI. Sin embargo, el control de armas en Rusia es menos estricto que en algunos otros países ex soviéticos. Estonia, por ejemplo, prohíbe la portación de armas cuando el individuo está borracho.

“Si hicieran eso aquí, bien, nadie cazaría”, dijo Igor V. Anisimov, el Director de Ventas al extranjero de Izhmash.