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Durante un partido para la Ola Azul Orix en Japón en 1999, Ichiro Suzuki concedió un out y regresó a la caseta inusualmente frustrado. En un arranque de ira, destruyó su bate Mizuno negro. Avergonzado, Suzuki escribió una carta de disculpa al artesano que había hecho sus bates a mano de madera de Tamo, cultivados en la isla japonesa de Hokkaido. Tal era el respeto que Suzuki sentía por el proceso que creaba los bates, los cuales él blandía con tal habilidad.

Hoy, después de una década en las Grandes Ligas, Suzuki, jardinero de los Yankis, sigue mostrando esa reverencia diariamente, cuidando sus bates como si fueran violines Stradivarius. Mientras que la mayoría de los jugadores depositan sus bates en sacos de lona cilíndricos cuando no los están usando, Suzuki coloca ordenadamente sus mejores ocho bates dentro de un estuche negro libre de humedad y a prueba de golpes que mantiene cerca de su casillero en casa y cuando está de viaje.

“Se viste como una estrella de rock y lleva sus bates por doquier en un estuche como un roquero con una guitarra”, dijo el lanzador de los Yanquis Boone Logan. “Encaja a la perfección en su estilo”.

El estuche, que parece un minibaúl, no solo protege a los bates de que se golpeen unos a otros durante su traslado, también sirve como deshumidificador, extrayendo la humedad de los bates durante los húmeros y calurosos veranos estadounidenses.

“En Nueva York, Texas, Baltimore, uno lleva su bate de la sede del club al dogaut, y es como si sudara por toda la humedad”, dijo a través de su intérprete. “Es realmente horrible verlo”.

Para Suzuki, un científico preeminente en el campo del bateo, regular la cantidad de humedad de su bate es crítico para el contacto y la percepción del mismo. Un bate duro y seco con la cantidad correcta del contenido de agua ha ayudado a Suzuki a convertirse en uno de los mejores bateadores en el juego. Desde que llegó a Estados Unidos en 2001 para jugar para los Marineros de Seattle, ha encabezado todas las estadísticas de béisbol en hits en temporada regular en siete ocasiones y registrado 200 hits en cada una de sus primeras 10 temporadas.

Aparentemente, eso no puede hacerse con bates esponjosos y sudorosos.

“En el momento en que la pelota deja el bate, esa sensación de un bate húmedo, no se siente bien”, dijo. “Esa sensación de la bola golpeada por el bate es diferente”.

En el fondo de su estuche para bates, que es hecho para él por Mizuno, el fabricante de equipo japonés que también hace sus bates, hay dos bolsas de bolitas azules para absorber la humedad, como en las versiones más grandes de los pequeños paquetes que vienen con algunos alimentos empaquetados. Conforme las bolitas absorben el agua, se vuelven rosas y Suzuki puede monitorear el nivel de humedad por la rapidez con que cambian de color las bolitas.

Durante la reciente serie de los Yanquis en el Fenway Park de Boston, Suzuki se sentó en su casillero y abrió su caja como un buen tirador abre el estuche de su rifle. Con cuidado sacó un bate y lo examinó de la punta al asa, minuciosamente. Lo golpeó con el dorso de su mano y escuchó el tono que siguió, luego pasó sus dedos por el bate para verificar el grano antes de cuidadosamente regresarlo al estuche.

Suzuki mantiene cuatro bates listos para el partido tendidos en la hilera superior del esponjoso interior del estuche. Debajo de esa hilera superior hay otra capa de cuatro bates que pudieran ser utilizados después que los pruebe en la práctica de bateo y evalúe su calidad.

Cada uno de los bates de Suzuki tiene precisamente 84.99 centímetros de longitud y pesa entre 878.8 y 900.1 gramos, dependiendo de cuánto humedad contengan en un momento dado. Si un bate de juego se rompe, o si uno absorbe demasiada humedad en el estante para bates durante una noche particularmente húmeda, Suzuki podría cambiarlo por uno de los cuatro de la hilera inferior en el estuche y luego usarlo en un partido.

Como un yanqui, el estuche de Suzuki viaja con él –en el camión del equipo hasta el avión y luego de vuelta al camión y a la sede del club en cualquier ciudad donde los Yanquis estén jugando–.