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  • The New York Times

Mientras su economía sigue recuperándose de la crisis inmobiliaria, Irlanda está dando un paso audaz para ayudar a decenas de miles de propietarios de casas en apuros.

El gobierno irlandés espera aprobar una ley este año que pudiera alentar a los bancos a reducir sustancialmente la cantidad que los deudores adeudan de sus hipotecas, una medida que ningún país importante ha estado dispuesto a adoptar a gran escala.

La iniciativa, que reduciría el pago mensual del deudor, evitaría una ola de juicios hipotecarios, una incertidumbre que ha pendido sobre el mercado inmobiliario irlandés durante años. Si funciona, el plan ofrecería un mapa de ruta a otros países en problemas.

Sin la propuesta ley, Laura Crowley, una enfermera que vive en una aldea 48 kilómetros al oeste de Dublín, cree que perderá su casa. En 2007, Crowley y su esposo compraron una casa pequeña por el equivalente de 420,000 dólares. Pero ya no pueden permitirse el pago mensual de 1,400 dólares. Su esposo, obrero de la construcción, está ganando mucho menos y el salario de ellos ha sido recortado por las nuevas medidas de austeridad del país, las cuales incluyen nuevos impuestos.

“Este proyecto de ley es la única luz al final del túnel para nosotros”, afirmó.

La mayoría de los países que han sufrido crisis inmobiliarias, incluido Estados Unidos, han hecho un uso limitado de las llamadas reducciones hipotecarias, el proceso de condonar una parte del capital sobre el préstamo. La preocupación ha sido que algunos deudores que pueden permitirse pagar sus hipotecas dejen de hacer los pagos para aprovechar un rescate. Los bancos también se han mostrado renuentes ya que enfrentarían pérdidas inesperadas.

Irlanda es diferente de Estados Unidos y la mayoría de los países. Durante la crisis financiera, Irlanda rescató a los bancos, y el gobierno aún tiene grandes participaciones de propiedad en algunos de los prestamistas hipotecarios más grandes. De manera que los contribuyentes ya están enganchados para las perdidas hipotecarias. En otros países, la carga de condonación del capital recaería en gran medida en los bancos de propiedad privada.

Pero el debate es el mismo: si presionar a los prestamistas para que asuman sus pérdidas ahora, con la esperanza de que las cosas mejoren más rápidamente, o esperar a que el mercado de vivienda sane solo, lo cual pudiera empañar a la economía durante años.

Los países que sufren de una resaca inmobiliaria muy probablemente estarán observando a Irlanda de cerca para ver cómo funciona la ley. España, inmersa en incumplimientos de pagos hipotecarios, introdujo una medida en marzo que permite la condonación de la deuda, aunque bajo condiciones estrictas.

En muchas formas, Irlanda tiene que intentar algo audaz. Los precios de las viviendas siguen estando 50 por ciento por debajo de lo máximo alcanzado, comparado con 30 por ciento en Estados Unidos. Y más de la mitad de las hipotecas irlandesas están devaluadas, lo que significa que la casa vale menos que la deuda pendiente. Aunque algunos de los deudores pueden permitirse seguir haciendo pagos, más de una cuarta parte de la deuda hipotecaria sobre primeras casas, aproximadamente 39,000 millones de dólares, está en incumplimiento de pagos o ha sido modificada por los prestamistas.

El mercado inmobiliario está ahora en un estado de limbo ya que el gobierno y los bancos han hecho poco esfuerzo por limpiar el embrollo hipotecario.

A diferencia de Estados Unidos, los bancos irlandeses han ejecutado juicios hipotecarios contra pocos deudores. Aunque los líderes de Irlanda han considerado socialmente inaceptable que los bancos se apoderen de grandes cantidades de casas, también temían el costo fiscal de las ejecuciones hipotecarias.

Este enfoque crea dudas sobre el verdadero nivel de las hipotecas malas en los bancos irlandeses. Y los deudores, inseguros sobre si conservarán sus casas, siguen en un estado de parálisis financiera.

La nueva ley pretende poner fin a este estancamiento modernizando la deuda de consumo y las leyes de bancarrota de Irlanda.

Aunque no se requiere que los bancos reduzcan la deuda hipotecaria, la legislación les da un poderoso incentivo para reducir las hipotecas a deudores en apuros. Bajo las nuevas reglas, será menos oneroso declararse en bancarrota, haciendo más fácil que las personas abandonen sus casas sin más. Conforme surja la amenaza, los bancos tendrán más probabilidad de reducir la deuda de los dueños, en vez de correr el riesgo de perder los ingresos mensuales y quedarse atados a una propiedad.

“Para los bancos, donde hay pérdidas, hay que reconocerlas”, dijo Alan Shatter, ministro de justicia de Irlanda, que ha patrocinado la nueva ley, llamada Proyecto de Ley de Insolvencia Personal. “Esta legislación da a los dueños de casas esperanza para su futuro”.

Los críticos afirman que la ley tendría consecuencias no pretendidas.

Un temor es que los bancos no tengan el dinero para absorber las pérdidas potenciales sobre las hipotecas. Un gran misterio es el nivel de incumplimientos de pago sobre las llamadas hipotecas de compra para renta, préstamos que muchos irlandeses tomaron para comprar segundas casas para alquilarlas. En teoría, el proyecto de ley de insolvencia permite las condonaciones sobre este tipo de hipotecas, y los analistas esperan que los incumplimientos de pago sobre esos préstamos sean más altos que sobre las primeras casas. Se espera que el banco central de Irlanda dé a conocer los datos pronto.

Para calificar, los deudores tendrán que probar que están en posición financiera precaria y no pueden permitirse pagar. A los analistas les preocupa que el proyecto de ley realmente sea demasiado restrictivo y los dueños de casas sigan en incumplimiento de pagos.

“Hay muchas capas por las cuales tienen que pasar los deudores para conseguir una condonación”, dijo Paul Joyce, investigador en los Centros de Asistencia Legal Gratuita, un grupo de derechos legales que ha apoyado las acciones para volver más indulgente la ley de bancarrota irlandesa.

Por ejemplo, los deudores muy probablemente tendrán que pagar una gran comisión por adelantado a la persona que maneje su caso.

John Chubb, ex obrero de la construcción que vive en un tranquillo callejón en las afueras de Dublín, no está preocupado por el proceso ahora. Sólo quiere salvar su casa.

Desde que se sometió a una operación de cáncer de colon en 2004, Chubb ha vivido principalmente de los pagos de incapacidad del gobierno, y el bando le ha permitido pagar sólo el interés hipotecario. Pero el prestamista está en proceso de decidir si llevar a cabo una ejecución hipotecaria.

“Estoy esperando la noticia en cualquier momento”, dijo. “No sé si estaré en la calle antes de que se aprueba el proyecto de ley”.