•   CATEME, Mozambique  |
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  • The New York Times

Cuando Augusto Conselho Chachoka y sus vecinos oyeron que la mina de carbón más grande del mundo se construiría en sus tierras, un nuevo futuro tentador flotó frente a ellos. En lugar de sobrevivir a duras penas como campesinos de subsistencia, ganarían sueldos como mineros, pensaron. Al parecer, la compañía minera les construiría nuevas casas sólidas y resistentes. Finalmente, sería suya una rebanada de la riqueza que ha impulsado a Mozambique desde su pasado de confusión por la guerra hasta su nuevo estatus como una de las economías de crecimiento más rápido en el mundo.

En cambio, terminaron a 40 kilómetros de la mina, viviendo en casas que se estaban derruyendo y tenían goteras, ubicadas en solares de tierra yerma, lejos de cualquier tipo de empleo que pudiera crear la mina y mucho más lejos que nunca antes del crecimiento milagroso de Mozambique.

“Viene el desarrollo, pero el desarrollo va a ciertas zonas y es para ciertas personas”, dijo Chachoka, en un receso de su labor de tratar de extraer suficiente alimento de su parcela asalvajada para alimentar a sus seis hijos.

Mozambique es uno de los países más pobres del mundo, roto por un brutal legado colonial, 16 años de guerra civil y fallidos experimentos con una política económica marxista. Sin embargo, también es uno de los llamados leones de Africa: países que crecen muy por arriba de seis por ciento al año, aun en medio de la crisis mundial.

Mozambique está posicionado para un prolongado auge económico, impulsado por sus vastos depósitos de carbón y gas natural. Vale, la minera brasileña, planea invertir 6,000 millones de dólares en su operación de carbón cerca de esta ciudad, y otros gigantes del carbón como Río Tinto pronto empezarán a producir el mineral en la región Tete, en el norte del país.

Los proyectos de gas podrían aportar muchísimo más, unos 70,000 millones de dólares, según estimaciones del Banco Mundial. La ubicación de Mozambique en la costa sureste de Africa significa que está perfectamente posicionado para alimentar mercados hambrientos en el sur y el este de Asia. Estas inversiones significan que el ingreso de los recursos naturales podría fácilmente superar la enorme contribución de la ayuda extranjera a su presupuesto anual de 5,000 millones de dólares.

El país ha estado creciendo a un ritmo rápido en las dos últimas décadas, de hecho, desde el final de la brutal guerra civil. No obstante, después de una caída considerable en la primera década de la posguerra, los logros contra la pobreza se desaceleraron considerablemente, dicen analistas, dejando a millones atascados por debajo de la línea de pobreza y planteando preguntas duras sobre si el auge en los recursos de Africa puede efectivamente incrementar el nivel de vial de sus pueblos.

“Tienes estos países ricos con pueblos pobres”, señaló el economista Joseph Stiglitz, quien visitó recientemente a Mozambique y ha escrito sobre la lucha por el desarrollo de los países ricos en recursos.

“Tienes todo este dinero entrando, pero no tienes una verdadera creación de empleos y no tienes un crecimientos sostenido”.

Es un problema en los países ricos en recursos en toda Africa. En una evaluación, en gran medida optimista, de las perspectivas de crecimiento en el continente, el Banco Mundial dijo en octubre que las economías en crecimiento rápido, impulsadas por el petróleo, el gas y los minerales, han visto una caída en los niveles de pobreza más lenta que la de los que no los tienen.

Incluso, en algunos países, como Gabón y Angola, el porcentaje de personas que viven en pobreza extrema se ha incrementado conforme se ha disparado el crecimiento.

La mayoría del pueblo mozambiqueño vive en zonas rurales, y casi todo depende de la agricultura. Dado que la agricultura comercial apenas si existe – 99 por ciento de los campesinos es minifundista _, ello significa que la agricultura de pequeña escala, basada en la familia, es la principal fuente, y en muchos casos la única, de ingresos para una vasta mayoría de mozambiqueños.

Sin embargo, las nuevas transacciones por el gas y el carbón, envueltas en megaproyectos de miles de millones de dólares, pocas veces crean grandes cantidades de empleos o fomentan el emprendimiento local, según un análisis del Organismo de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional.

“Se encontró que los efectos de los megaproyectos en los niveles de vida son muy modestos”, dice el informe. “Estos proyectos, en general, han creado pocos empleos. Y las conexiones con el presupuesto público mediante los ingresos fiscales también han sido reducidos debido a las exenciones tributarias”.

La situación difícil de las personas de esta aldea pequeña y nueva ayuda a ejemplificar el porqué se dejan atrás a los pobres rurales de Mozambique. Lejos de los centros del poder económico, dependientes de una agricultura de temporal e ignorados por el gobierno, los pobres rurales languidecen a pesar de la prosperidad del país.

Los depósitos de carbón en Moatize representan una de las reservas más grandes del mundo sin explotar, y la compañía minera brasileña Vale le ha apostado mucho. Sin embargo, para llegar al carbón, se tuvo que mover a cientos de aldeanos que vivían encima de ella. La compañía realizó una serie de reuniones con miembros de la comunidad y funcionarios gubernamentales para exponerles sus planes de construir búngalos nuevos y ordenados para cada familia y modernizar los servicios públicos. La perspectiva de grandes inversiones nuevas en su rincón rural del mundo atrajo a los aldeanos, que anticiparon toda una vida nueva: empleos, vivienda, educación y hasta alimentos gratuitos.

Las cosas no funcionaron así. Las casas están mal construidas y tienen goteras cuando llueve. Nunca llegaron los grifos para el agua ni la electricidad. Cáteme está demasiado lejos de la mina como para alguien aquí consiga empleo en ella. Las nuevas parcelas están polvosas y yermas; resulta difícil sacarles cualquier cosa.

Algunos países ricos en recursos en Africa han podido convertir la riqueza mineral en desarrollo con una base amplia. Ghana, que descubrió petróleo hace poco, ha recibido elogios por su cuidadosa planeación para aliviar la pobreza. Los diamantes de Botsuana han convertido a lo que fuera uno de los países más empobrecidos del mundo en uno con un ingreso medio. Mozambique dice que espera hacer lo mismo con un equilibrio entre la explotación de su riqueza mineral y el mejoramiento de la agricultura rural para que se beneficien todos los mozambiqueños.

“Somos muy optimistas”, dijo Abdul Razak, el viceministro de minas y el hombre a cargo de hacer que el país cumpla con los estándares internacionales de transparencia. “El nivel de pobreza va a ser menor y el nivel de bienestar va a ser más alto”.

Sin embargo, la experiencia de Mozambique también muestra cuán difícil será llegar a eso. Aun después de dos décadas de crecimiento fuerte, el país sigue estando casi hasta abajo en el Indice de Desarrollo Humano, apenas arriba de Burundi, Níger y la República Democrática de Congo. En realidad, según algunos indicadores, el ingreso medio se ha reducido en lugar de aumentar desde el inicio del auge.

La situación que se desarrolló en Cateme explica por qué es el caso. A principios de este año, la gente en Cateme envió una carta a funcionarios del gobierno local y a Vale para exigir que se resuelvan sus quejas por el proceso de reubicación y amenazaron con bloquear el ferrocarril que pasa por su aldea transportando carbón al puerto. Al no recibir respuesta, ocuparon la línea ferroviaria. La policía se lanzó sobre ellos, persiguiéndolos para que se alejaran y dándoles una paliza a quienes se resistieron a irse.

Al final, llegaron contratistas a hacer reparaciones e instalar la electricidad. El ruido de los serruchos y martillos remplazó al zumbido de las cigarras, y nuevos autobuses públicos hicieron que fueran más accesibles los mercados de Moatize.

“Hubo algunos problemas después de la reubicación”, comentó el gerente del campo en Vale, Ricardo Saad, y agregó que la compañía trata de arreglarlos. Los lugareños, dijo, no deberían pensar que la minería traería consigo la prosperidad instantánea. No obstante, todo el andamiaje y los recién colocados postes de luz no son suficientes para muchos habitantes de Cateme. Persiste la falta de acceso a buenas tierras y agua. La esperanza de que los campesinos podrían vender sus productos para alimentar el auge en la zona minera no se ha cumplido: gran parte de los alimentos llega por avión.

La sección local del sindicato agrícola trabaja con los campesinos para enseñarles métodos nuevos para mejorar las cosechas. Sin embargo, ello llevará tiempo, dijo Charlene McKoin, una experta en agricultura que trabaja en proyectos de agronegocios con financiamiento estadounidense en Mozambique desde hace siete años.

“Los campesinos están acostumbrados a quemar la parcela, lanzar las semillas y rezar para que llueva”, dijo McKoin. “El tiempo requerido para llevar a alguien de la agricultura de subsistencia a la comercial puede ser de una generación”.