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¿Un algoritmo puede crear el parque de esquís perfecto?

A Pete Wagner, un nativo de Ohio de 37 años de edad, le gusta pensar que sí. Desde 2006, ha estado aplicando sus conocimientos en ingeniería mecánica y codificación de computadoras a hacer esquíes – y algunos snowboards, también – que están diseñados individualmente para adaptarse al usuario.

¿Cómo lo hace?

“Nuestras computadoras comprimen las cifras”, dijo Wagner, un “ingeniero nerd” auto-confeso cuya tienda-fábrica, Wagner Custom Skis, está en Placerville, Colorado, no lejos del paraíso alpino de Telluride. “Hemos creado un método científico de ajuste personal”, basado en recolectar datos sobre otros esquíes que han usado, así como información personal como peso y estatura, dijo.

El objetivo de Wagner va más allá de crear un producto innovador. Quiere reformar la forma en que la gente piensa al comprar esquíes. En vez de elegir un par en una tienda o por Internet, sólo para descubrir después de un par de recorridos montaña abajo que se sienten pesados o no se deslizan bien, dice, la gente puede ahorrar tiempo y dinero haciendo que les diseñen los esquíes al igual que un traje o un vestido de noche de alta costura a la medida. Y, sí, como sucede con esos artículos de lujo, hay un costo: el precio de sus esquíes empieza en 1,750 dólares.

Sin embargo, la idea parece estar cobrando fuerza. El año pasado, Wagner vendió más de mil pares de esquíes, los cuales están disponibles en Internet y en una docena de tiendas de esquí boutique en todo Estados Unidos. También hizo algunos snowboards personalizados solicitados por “amigos de amigos”.

“Es un poco como hacerse ropa a la medida”, dijo Larry Houchon, dueño de Larry’s Bootfitting, una tienda de botas para esquiar en Boulder, Colorado, que tiene un quiosco donde los clientes pueden ordenar los esquíes de Wagner. “Uno está acostumbrado a ir a Nordstrom’s y a comprar ropa de los estantes, pero luego si repentinamente se interesa más en la apariencia, va a hablar con un sastre. Es lo mismo con el esquí. Si usted está empeñado en esquiar mejor, y con menos esfuerzo, los esquíes deben tener sentido”.

Sin embargo, no todos pueden justificar el costo. Glenn Muxworthy, un comprador de esquíes de Ski Co. en Rochester, Nueva York, dijo que no había “una gran demanda” de esquíes hechos a la medida porque “en estos días el precio es un factor determinante”.

Afirmó que por menos de la mitad del precio de un par que esquíes de Wagner Custom, un comprador puede adquirir un par de esquíes Blizzard Cochise, un producto muy popular esta temporada.

En el sistema de Wagner, el proceso empieza llenando un cuestionario de “ADN del esquiador”. Entre otras cosas, el formato pide a los clientes que enlisten su sexo y peso, los tipos de terreno donde les gusta esquiar – pistas cuidadas, pistas arboladas, terrenos agrestes, etc. – y el modelo de esquíes que han usado en el pasado.

“Los esquiadores pueden decirnos: ‘Sabe, tengo un par de esquíes desde hace cinco años’, así que podrían ser unos Volkl Mantra de 2007”, dijo Wagner. “Nuestro software de diseño comprende, muy bien, los esquíes de esa persona tienen ciertas características de rigidez, esta cierta geometría y están hechos de estos tipos de materiales. Basados en esa información, y su información física y dónde están esquiando, nuestros algoritmos determinan qué tipo de diseño será grandioso para ellos”.

Después de una consulta de seguimiento con Wagner – por teléfono, correo electrónico, Skype o en persona – las especificaciones del diseño van a la fábrica, donde máquinas de código numérico computacional trabajan en los componentes de los esquíes, que luego son ensamblados a mano.

“Es una combinación de fabricación del equipo controlada por computadora del siglo XXI y labor artesanal y atención al detalle del viejo mundo”, dijo del proceso.

A diferencia de otros fabricantes de esquíes boutique, añadió, él no depende de moldes pre-vaciados. “Siempre seguimos los mismos pasos cuando creamos un esquí, pero cada esquí es diferente”.

El momento de revelación de Wagner ocurrió no mucho después de que se mudó a Telluride en 1998 y compró un nuevo par de esquíes que habían recibido una alta calificación en revistas de esquí.

“Los compré y empecé a usarlos y realmente no los cuestioné”, dijo. “Y esquié con ellos durante unos 80 días y me había adaptado a ellos. Pero después de 80 días de esquiar, probé otro par de esquís, y fue entonces cuando me di cuenta de que me había estado limitando con el equipo que tenía”.

Cuando Wagner no estaba esquiando, estaba creando software para Penley Research and Development, una compañía que produce palos de golf diseñados a la medida en base al movimiento de oscilación y el tamaño de la persona. Su experiencia con sus esquíes imperfectos lo llevó a preguntarse: ¿Qué tal si adaptaba el software para crear esquíes personalizados?

En 2003, cuando se inscribió en la escuela de administración de la Universidad de Colorado, la idea de una compañía de esquíes a la medida seguía rondándole en la cabeza. Para su proyecto final, elaboró un plan de negocios para su potencial negocio; pero recibió poco ánimo de profesores y expertos en esquíes.

“Definitivamente había muchos veteranos de la industria que me decían que manufacturar en Estados Unidos no funcionaría, y que empezar una empresa manufacturera en una remota localidad de esquí no tenía sentido”, dijo Wagner.

Houchon, que vio el plan de negocios de Wagner, fue uno de los escépticos iniciales.

“Me sentí inseguro sobre si funcionaría”, dijo. “No me di cuenta de a qué grado Pete podía agilizar el proceso de manufactura y cuán bueno era trabajando con computadoras. Pensé que sería mucho más tedioso y difícil”.

En el primer año de actividades de Wagner, vendió 200 pares de esquíes. Pero como se corrió la voz y pudo llegar a mucha gente a través de Internet – que representa el 90 por ciento de sus ventas – su empresa empezó a despegar.

Aun con su mayor carga de trabajo, ¿aún encuentra tiempo para esquiar?

“Oh, claro que sí”, dijo. “tenemos una cláusula en nuestro taller. Si la Estación de Esquí de Telluride reporta cinco pulgadas (12.7 centímetros) o más, entonces llegamos a trabajar a la 1 de la tarde”.

Con el ADN del esquiador

En el sistema de Wagner, el proceso empieza llenando un cuestionario de “ADN del esquiador”. Entre otras cosas, el formato pide datos sobre sexo, peso y tipos de terrenos donde gustan esquiar.

Como traje de noche

Haciendo que les diseñen los esquíes al igual que un traje o un vestido de noche de alta costura a la medida.