•   Londres, Inglaterra  |
  •  |
  •  |
  • The New York Times

Leigh Osborne y su socio, Graham Voce, divisaron la ruinosa torre de agua en 2010, desde su departamento en el piso 36 de la Strata Tower en el barrio de Elephant and Castle de la ciudad. Por lo que pudieron decir, la solitaria torre de agua de ladrillos en la cercana área de Kennington, rodeada por un círculo de nuevos condominios, estaba vacía y desintegrándose. Pero Osborne, un desarrollador de propiedades que ahora tiene 40 años de edad, debía tenerla.

Para cuando la torre de agua fue puesta en venta posteriormente ese año por 380,000 libras (ahora unos 600,000 dólares), él había preparado a Voce, secretario ejecutivo del Instituto Internacional para la Conservación de Obras Históricas y Artísticas, que ahora tiene 50 años, para un gran cambio.

Pronto, habían vendido su departamento y se habían lanzado a un proyecto de restauración que resultaría ser algo así como un pozo sin fondo.

“Pensaba que invertiríamos 600,000 libras” – o alrededor de 950,000 dólares – “y estuve completamente equivocado”, dijo Osborne.

Para cuando se completaron las obras en el espacio de 370 metros cuadrados el otoño pasado, habían gastado más de dos millones de libras, o casi 3.2 millones de dólares.

En Inglaterra, los edificios de referencia son proyectos problemáticos que emprender, como descubrió Osborne.

La torre fue abandonada. Se convirtió en un palomar para generaciones de pichones cuyas deposiciones sembraron las semillas de plantas y árboles que echaron raíces en la detallada obra de ladrillos, causando un daño fantásticamente costoso que Osborne tenía legalmente la obligación de reparar.

También estuvo la complicada cuestión de convertir una torre de agua en un hogar, lo cual requirió derribar muros de ladrillos internos para crear espacios de tamaño decente para vivir. La pareja construyó una moderna extensión también, para dar cabida a una gran cocina, sala de estar, gimnasio y área de recepción. Al excavar los cimientos para la adición, los obreros de la construcción descubrieron caminos y casas de la era georgiana, lo cual añadió semanas de costosas excavaciones y construcción a la ya creciente factura.

Sin embargo, Osborne había establecido una ambiciosa fecha límite de ocho meses, y estaba decidido a mantenerla, estableciendo el escenario para una frenética actividad de construcción que comenzó el invierno pasado.

“Fue increíblemente complicado, porque teníamos una fecha límite fija y un presupuesto que se evaporaba”, dijo. “Simplemente invertimos dinero en esto para emplear a los docenas de trabajadores que se necesitaban para que fuera posible”.

Dentro de la torre, la cuadrilla de construcción retiró más de un siglo de suciedad incrustada en las paredes de ladrillo. La serpenteante escalera de cemento original ahora se enlaza con un nuevo elevador que asciende los ocho pisos y da servicio a tres recámaras y cuatro baños. Osborne llama a la sala de estar en el piso superior la Sala de Perspectivas. En su anterior vida, era un tanque de hierro fundido cuadrado diseñado para contener casi tres millones de litros de agua. Osborne remodeló el espacio con costosos ventanales en todos los costados, creando vistas de 360 grados de la ciudad. Es un poco como estar de pie en un receptáculo en la rueda gigante de Londres.

La moderna adición de 90 metros cuadrados, a la que Osborne se refiere como el Cubo, tiene tres pisos de espacio encristalado que ofrece a la pareja el tipo de grandes salas ventiladas – una cocina abierta, un área de estar moderna – que no tienen en la torre de agua.

Al final, el resultado seguramente valió la pena el oneroso esfuerzo y gasto.

Aun así, Osborne admite: “Mientras estoy sentado aquí, puedo decirle que para terminar y restaurar esta casa, vendí propiedades, rehipotequé un puñado de casas, me endeudé por 98,000 libras” – ó 154,000 dólares – “en mis tarjetas de crédito y pedí prestado dinero a amigos. Todo lo que uno nunca debería hacer”.

Torre imponente

Esta particular torre de ocho pisos, el edificio más alto en Londres cuando fue completado en 1867, llevaba agua potable al Hospicio y Hospital Lambeth, que fue demolido en 2007 para hacer espacio para viviendas.

El estilo gótico veneciano de la torre y su imponente altura recuerdan el Campanario de Venecia en la Plaza de San Marcos.