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  • The New York Times

Incontables personas adictas a drogas, alcohol o ambas se las han ingeniado para dejar todo y mantenerse limpias con la ayuda de organizaciones como Alcohólicos Anónimos o las miles de clínicas residenciales y de pacientes externos dedicadas al tratamiento contra adicciones.

Sin embargo, si usted ha fracasado uno o más veces para alcanzar una sobriedad perdurable después de rehabilitación, quizá después de haber gastado decenas de miles de dólares, no está solo. Y es probable que, no sea su culpa.

En un informe innovador que publicó el año pasado el Centro Nacional de Adicciones y Abuso de Sustancias en la Universidad de Columbia, se concluía que “la gran mayoría de la gente que necesita tratamiento para adicciones no recibe nada que se aproxime a cuidado fundamentado en evidencia”. El informe de Columbia decía que la mayoría de los proveedores de tratamiento contra adicciones no son profesionales médicos y no están equipados con el conocimiento, las habilidades o las credenciales necesarias para suministrar el rango pleno de servicios fundamentados en evidencia, incluida medicación y terapia psicosocial.

Los autores sugirieron que un cuidado insuficiente como ese podría ser considerado “una forma de mal praxis médica”.

Los fracasos de muchos programas de tratamiento - y las extensas terapias que han sido validadas científicamente pero que siguen estando muy desaprovechadas - se describen en un nuevo y revelador libro, “Inside Rehab” (“Rehabilitación desde adentro”), escrito por Anne M. Fletcher, escritora de ciencia cuyos libros previos incluyen el muy aclamado “Sober for Good” (“Sobrio para siempre”).

“Hay excepciones, pero de los muchos miles de programas de tratamiento que existen, la mayoría usa el mismo tipo de tratamiento que se habría recibido en 1950, no modernos enfoques científicos”, le dijo A. Thomas McLellan, cofundador del Instituto de Investigación de Tratamientos en Filadelfia, a Fletcher.

En una entrevista, Fletcher dijo que ella quería informarles a los consumidores “sobre prácticas fundamentadas en la ciencia que deberían formar la base del tratamiento contra adicciones” y echar por tierra algunos de los mitos a su alrededor.

Uno de esos mitos es la creencia de que la mayoría de los adictos necesita acudir a un centro de rehabilitación.

“La verdad es que la mayoría de la gente se recupera (1) completamente por sí sola, (2) asistiendo a grupos de autoayuda, y/o (3) viendo a un asesor o terapeuta de manera individual”, escribe.

A menudo, encontró Fletcher, clínicas de bajo costo con fondos públicos tienen terapeutas mejor calificados y mejores resultados que los centros residenciales de alto nivel empleados típicamente por celebridades.

Contrariamente al periodo de 30 días típico de la rehabilitación de pacientes internos, “La gente con serios desórdenes de abuso de sustancias comúnmente requiere atención durante meses o incluso años”, escribe. “La mentalidad de reparación a corto plazo explica parcialmente la razón por la cual tanta gente regresa a sus viejos hábitos”.

El Dr. Mark Willenbring, ex director de investigación sobre tratamiento y recuperación en el Instituto Nacional de Abuso de Alcohol y Alcoholismo, dijo en una entrevista: “No se atiende una enfermedad crónica durante cuatro semanas para después enviar al paciente a un grupo de apoyo. La gente con una forma crónica de adicción necesita tratamiento multimodal que sea individualizado y ofrecido de manera continua o intermitente, durante todo el tiempo que lo necesiten”.

A Willenbring le inquietan en particular los pacientes que son tratados por adicción a opiáceos y después recaen, en parte debido a que no les dan terapia de mantenimiento con el fármaco Suboxone.

“Nosotros tenemos fármacos bastante buenos para ayudarle a las personas con problemas de adicción, pero los médicos no saben cómo usarlos”, destacó. “La comunidad de los 12 pasos no quiere usar medicamento para prevención de recaídas porque considera que es una muleta”.

Antes de comprometerse a un programa de tratamiento, Fletcher exhorta a clientes potenciales o sus familiares a que hagan su tarea. El primer paso, dijo, es obtener una evaluación independiente de la necesidad para tratamiento, así como el tipo de tratamiento necesario, por parte de un experto que no esté afiliado al programa que usted esté considerando.

Revise las credenciales del personal del programa, quienes deberían tener “cuando menos una maestría”, notó Fletcher. Si el terapeuta es un facultativo, él o ella deberían estar certificados por el Consejo Estadounidense de Medicina para Adicciones.

¿Encaja el enfoque de las instalaciones al tratamiento con sus creencias y valores? Si un programa de 12 pasos como el de AA no es el indicado para usted, no lo elija solo porque es bien conocido.

Reúnase con el terapeuta que lo atenderá y pregunte cuál será su plan de tratamiento.

“Se debería atender con un asesor en adicciones certificado, que lo vea frente a frente. El tratamiento debería ser individualizado. Un solo tamaño no le va a todos”, destacó Fletcher.

Averigüe si recibirá terapia para alguna condición subyacente, como depresión, o un problema social que pudiera sabotear la recuperación. Busque programas que usen técnicas validadas por la investigación, como terapia cognitiva conductual, que ayuda a adictos a reconocer qué los impulsa a usar drogas o alcohol, y aprenda a redirigir sus pensamientos y reacciones lejos de la sustancia de la cual abusa.

 

Bajo Índice de tratamiento

De los 23.5 millones de adolescentes y adultos adictos al alcohol o drogas, tan solo uno de 10, aproximadamente, recibe tratamiento, lo cual no logra mantenerlos libres de drogas con mucha frecuencia.
Con base en estudios recientes de programas de tratamiento, la mayoría tiene sus raíces en métodos anticuados en vez de enfoques más nuevos que, con base en estudios científicos, se ha demostrado que son más efectivos.
Típicamente, la gente investiga más cuando quiere comprar un nuevo automóvil que cuando busca tratamiento para adicciones.