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  • The New York Times

La Universidad de Waterloo, en una ciudad que las personas fuera de Canadá batallan para encontrar en un mapa, es una de las mejores escuelas de tecnología del mundo.

BlackBerry, la compañía anteriormente llamada Research in Motion, surgió de un proyecto estudiantil ahí, y durante años la escuela fungió como una fuente confiable de talento estelar en ingeniería que iba a parar directamente a las oficinas cercanas del fabricante de teléfonos inteligentes. En 2007, cuando los BlackBerrys aún definían a los teléfonos inteligentes, unos 400 estudiantes estaban en periodos de prácticas con salario en la compañía, puestos que con mucha frecuencia conducían a empleos de tiempo completo.

Pero después de años de ser un destino de primera opción para los graduados y practicantes de la Universidad de Waterloo, BlackBerry es ahora un último recurso. En su lugar, los gigantes de la tecnología estadounidenses, entre ellos Google, Apple, Facebook y Microsoft, han llenado con creces el vacío de contrataciones.

Cada vez más, los graduados están siguiendo el ejemplo de Mike Lazaridis, que hace casi 30 años ayudó a fundar BlackBerry, y creando empresas incipientes propias como Pebble, la compañía de relojes inteligentes, y BufferBox, un sistema de entrega de paquetes recientemente adquirido por Google.

Debido a eso, las consecuencias de los recientes despidos de 5,000 empleados en BlackBerry son casi invisibles en la ciudad natal de la compañía o su vecino inmediato, Kitchener.

La tasa de desempleo local de 6.2 por ciento en diciembre fue estable respecto de un año antes y estuvo por debajo de la tasa nacional de 7.1 por ciento. En la avenida principal, en un bar de café y whiskey llamado Death Valley’s Little Brother que parece haberse teletransportado desde una parte moderna de Brooklyn, los asientos son escasos pese a los precios que pudieran provocar un gesto de dolor en un neoyorquino.

El logotipo de Google en una excurtiduría en Kitchener, una reliquia del pasado de la región como la capital de la producción de calzado de Canadá, ofrece una vívida ilustración de la forma en que, cuando una compañía empieza a patinar, los mejores talentos se van a otro lado. BlackBerry pretende revertir su suerte con teléfonos inteligentes radicalmente nuevos y un software igualmente innovador con el cual operen. Dio a conocer los teléfonos al público en enero con buenas críticas.

Steven Woods, el director de ingeniería de Google en Kitchener, dijo que la compañía del motor de búsqueda estableció una operación aquí hace ocho años y se extendió al edificio de la curtiduría en 2011 como parte de un amplio plan para absorber el talento y las sensibilidades extranjeras.

La mayoría de las otras operaciones nuevas de la compañía fueron puestas en importantes centros metropolitanos, incluyendo Nueva York, Londres y Tokio.

“Waterloo es diferente”, dijo Woods, sentado en una versión a escala de la oficina de Google en el Valle del Silicio, con todo y una cafetería gourmet libre de costo.

“Tiene esta asombrosa universidad que ha sido desde hace tiempo una de nuestras tres principales universidades de reclutamiento para Google en general, mundialmente”, dijo Woods, que obtuvo un doctorado en Waterloo. “A los graduados de Waterloo les va bien en Google, les va muy bien”.

La Universidad de Waterloo no logró su estatus elevado siendo venerable. Recibió sus primeros estudiantes, a quienes se impartía clases inicialmente en edificios temporales colocados en un maizal al norte de la ciudad, apenas en 1957.

Ni tampoco compró su ascenso hasta la cima. Sus ex alumnos, particularmente Lizaridis, el ex co-director ejecutivo y actual vicepresidente de BlackBerry, han sido generosos, con 121 millones de dólares en donaciones personales hasta la fecha. Lazaridis, que también donó 150 millones de dólares para establecer una escuela independiente de física teórica en Waterloo, desarrolló lo que se convirtió en el primer producto de Research in Motion mientras seguía siendo estudiante universitario, y desertó semanas antes de terminar sus estudios para fundar la compañía en 1984.

Pero como la mayoría de las universidades en Canadá, Waterloo es una institución pública con una colegiatura relativamente baja subsidiada por los contribuyentes canadienses. En 2011, los gobiernos federal y provincial proporcionaron 243 millones de dólares, ó 42 por ciento, de su presupuesto operativo. Sus donaciones ascienden a solo 261 millones de dólares, una fracción de los 16,500 millones de dólares que recibe Stanford o los 10,300 millones del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), dos de las principales universidades de ingeniería en Estados Unidos.

Al norte de su campus, la universidad también opera un parque de oficinas, arrendando espacio a, entre otros, BlackBerry, Cisco, AGFA, Sybase y Open Text, otra compañía que sugirió de sus aulas y laboratorios.

Aunque Google usa los puestos cooperativos como una especie de prueba para los estudiantes, los puestos cooperativos también pueden convencer a los estudiantes de que varias compañías no son para ellos.

“Los cinco empleos diferentes de mi periodo cooperativo me convencieron de que no quería hacer eso profesionalmente”, dijo Eric Migicovsky.

Para su periodo cooperativo final, Migicovsky dirigió su propia empresa, en parte como proyecto escolar, la cual desde entonces se ha convertido en Pebble Technology, una empresa incipiente en California que creó un reloj de pulsera programable que muestra datos de iPhones y teléfonos que usen el sistema operativo Android.

Como Migicovsky, Ivan Lukianchuk decidió que preferiría probar con iniciar una compañía que ser empleado. A diferencia de Migicovsky, pasó un periodo en Research in Motion en 2008 cuando la compañía seguía en la cima.

“RIM fue mi primera probada de una gran experiencia corporativa. Fue horrible; probablemente fue el peor empleo cooperativo que tuve”.

Lukianchuk empezó un sitio de juegos en línea que ofrece premios en efectivo llamado Will Pwn 4 Food a través de Communitech, un grupo de empresas incipientes cuyos fundadores incluían a Jim Balsillie, el otro ex co-director de RIM. Lukianchuk dijo que esperaba el regreso de BlackBerry pese a su experiencia: “Yo tenía que perseguir a mi jefe para tener trabajo. De otro modo, decía: ‘Haz como si estuvieras ocupado’. Pero navegar por Internet tiene un límite”.