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Durante décadas, los científicos han estado pendientes de objetos del espacio exterior que podrían devastar al planeta. Pero las advertencias de que no tienen de las herramientas para detectar las amenazas más serias fueron en gran medida ignoradas.

Ya no. El meteoro que sacudió a Siberia, el 15 de febrero, lesionó a cientos de personas y traumatizó a miles más, de repente ha inyectado nueva vida a los esfuerzos para desplegar herramientas de detección adecuadas, en particular un telescopio espacial que escudriñe el sistema solar en busca de peligros.

Un grupo de emprendedores de Silicon Valley que ayudaron a construir compañías como eBay, Google y Facebook ya ha dedicado millones de dólares al esfuerzo y consideró la onda de choque rusa como un momento decisivo para recaudar cientos de millones más. “¿No sería idiota ser aniquilados porque no estábamos mirando?”, preguntó Edward Lu, ex astronauta de la NASA y ejecutivo de Google quien lidera el esfuerzo de detección.

El grupo de Lu, con sede en Mountain View, California, y llamado la Fundación B612, en honor al asteroide imaginario de El Principito, es uno de varios equipos que buscan maneras de repeler amena zas extraterrestres. La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) es otro, y han surgido otros grupos privados, como Planetary Resources, que quiere no sólo identificar asteroides cerca de la Tierra, sino también explotarlos.

La conciencia sobre el peligro surgió hace mucho tiempo, a medida que los científicos descubrieron cientos de cicatrices rocosas que indican que los intrusos cósmicos le habían dado nueva forma al planeta.

Algunas personas se mantienen escépticas respecto a la amenaza cósmica y se alegran de que el dinero de los contribuyentes se destine a problemas urgentes en la Tierra en lugar del espacio exterior. Pero muchos científicos que han examinado el tema están convencidos de que se justifican mayores medidas de precaución, de la misma manera en que los propietarios de viviendas compran un seguro para sucesos poco probables que pueden resultar en daño severo a la vida y la propiedad.

A partir de los años 80 y 90, los astrónomos apuntaron sus telescopios al cielo con creciente vigor para buscar rocas asesinas. El fundamento fue estadístico. Sabían de varias ocasiones en que el peligro estuvo cerca y calcularon que muchas otras amenazas rocosas que surcaron el sistema solar habían pasado inadvertidas.

En 1996, la Fuerza Aérea también comenzó a estudiar los cielos en busca de rocas que se mueven velozmente, lo que dio credibilidad a una actividad que antes se pensaba estaba reservada para los entusiastas del día del juicio final.

La NASA asumió un papel protagónico con lo que llamó el Spaceguard Survey. En 2007, publicó un informe calculando que 20 mil asteroides y cometas orbitan lo suficientemente cerca del planeta como para asestar golpes que podrían destruir ciudades o incluso poner fin a toda forma de vida.

Hoy, la NASA apoya a modestos telescopios en el suroeste de Estados Unidos y en Hawai que hacen más del 95 por ciento de los descubrimientos de los objetos que se acercan a la Tierra.

Varios científicos realizaron un intenso cabildeo para colocar un telescopio espacial por encima de los efectos distorsionantes de la atmósfera terrestre. Orbitaría el Sol y tendría una posibilidad mucho mayor de encontrar grandes rocas espaciales.

Pero con la nación inmersa en dos guerras y otras prioridades terrestres, el financiamiento gubernamental nunca se concretó. El año pasado, Lu, quien abandonó el cuerpo de astronautas de la NASA en 2007 para trabajar para Google, se integró a veteranos del programa espacial y emprendedores de Silicon Valley para acelerar la búsqueda de asteroides.

El plan del grupo es lanzar un gran telescopio llamado Sentinel, que pueda encontrar 90 por ciento de los asteroides de más de 140 metros de diámetro que pasen a través de la parte del sistema solar cercana a la Tierra. Lu dijo que el costo total de la misión se calcula en 450 millones de dólares. El grupo, lejos de ese objetivo, ha pedido dinero de ciudadanos.

James Green, director de ciencia planetaria en la NASA, dijo que ésta se prepara para lanzar una misión en 2016 que volará a un asteroide y, en 2023, traerá una muestra de vuelta a la Tierra para realizar análisis detallados.

“Si vas a proteger al planeta, tienes que conocer a tu enemigo”, dijo. “Tienes que conocerlo de manera cercana y personal”.