•   LOI, Vietnam  |
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Su plan no eraromper barreras o causar problemas, pero hace 30 años en esta bucólica aldea en el norte de Vietnam, la férrea determinación de un grupo de mujeres de convertirse en madres alteró radicalmente las reglas de género que habían existido durante siglos y puede haber ayudado a abrir la puerta para que una nación redefiniera la maternidad.

Una mañana reciente en Loi, un pequeño grupo de mujeres jugaba con sus nietos cerca de un arroyo. No había rastro de sus esposos, no porque ellos murieron en la guerra, sino porque las mujeres decidieron tener hijos sin maridos.

La historia de las mujeres empezó durante la Guerra Estadounidense, como se la conoce en este lugar, cuando muchos antepusieron la revolución a sus familias. Cuando la paz regresó más de una década después, quedó claro que habían sacrificado sus años casaderos a la guerra.

En esa época, las vietnamitas tradicionalmente se casaban a alrededor de los 16 años, y muchas veces se consideraba que las que seguían solteras a los 20 años ya eran demasiado mayores para casarse.

A diferencia de generaciones anteriores de mujeres vietnamitas indeseadas que obedientemente aceptaron el “so”, o destino, de llevar una vida solitaria, un grupo de mujeres en Loi decidió tomar cartas en el asunto de la maternidad.

Una por una les pidieron a hombres, con quienes nunca interactuarían después, que las ayudaran a concebir un hijo. La práctica llegó a ser conocida como “xin con” o “pedir un hijo”, y significaba romper con la tradición, enfrentar la discriminación y soportar penurias.

Algunas de las mujeres en Loi estuvieron dispuestas a compartir sus historias, aunque siempre han mantenido los nombres de los padres estrictamente en secreto. Una de las primeras mujeres en Loi en pedir un hijo fue Nguyen Thi Nhan, hoy de 58 años. Nhan había dirigido a un pelotón de mujeres durante la guerra. Su esposo, con quien tuvo una hija, la abandonó después del conflicto. Nhan se mudó al terreno más barato que pudo encontrar, un campo en las afueras de Loi.

Luego pidió un segundo hijo y terminó con el niño varón que anhelaba. Sus primeros años fueron difíciles, pues escaseaba la comida y el dinero. Los aldeanos finalmente dejaron sus prejuicios a un lado y aceptaron su decisión.

A la larga, una docena de mujeres más tomaron la misma decisión que Nhan. Una de ellas fue Nguyen Thi Luu, de 63 años. Ella había estado enamorada de un soldado que murió en combate en 1972. “Tenía 26 años cuando terminó la guerra”, dijo Luu. “Eso se consideraba demasiada edad para el matrimonio, en aquellos tiempos”.

En Vietnam, el cuidado de los mayores es considerado un deber filial. “Temía morir sola”, dijo Luu. “Quería a alguien en quien apoyarme en mi vejez. Quería tener un hijo”. Aunque la difícil situación de las madres solteras de la generación de la guerra fue sólo un factor, en 1986 el gobierno aprobó la Ley de Matrimonio y Familia, que por primera vez reconoció a las madres solteras y sus hijos como legítimos legalmente.

En Loi, sólo quedan cuatro de las 17 mujeres que fundaron la comunidad. Tres han muerto, algunas se han ido a vivir con sus hijos a otras aldeas y otras se casaron con hombres viudos más tarde de sus vidas.

“No sé si alguna vez serví de inspiración”, dijo una, quien quiso permanecer en el anonimato. “Simplemente actué de acuerdo con mis propios deseos. Simplemente quise ser madre y nadie pudo hacerme cambiar de opinión”.