•   ROISSY, Francia  |
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Cuando Steve y Kimberly Kulpanowski llegaron al Aeropuerto Roissy-Charles de Gaulle para volar de vuelta a casa a Detroit, no podían creer su suerte.

Habían tratado de visitar lo más posible en París, pero no les había alcanzado el tiempo para ver las esculturas de Auguste Rodin. Pero después de registrarse y pasar por seguridad, encontraron las obras de Rodin en el lugar más inesperado: en una pequeña galería metida entre una tienda Bulgari y una cafetería, camino a la puerta de embarque.

“Nos había faltado verlas, por eso nos entusiasmamos tanto de encontrarlas allí”, dijo Steve Kulpanowski, de 51 años.

“No podía creerlo”. Las autoridades del aeropuerto inauguraron el espacio en diciembre, con la esperanza de mejorar la imagen del aeropuerto y tener una ventaja competitiva con respecto a otros centros europeos. Y las instituciones artísticas que atraviesan épocas financieras difíciles están ansiosas por promocionar sus colecciones ante los millones de pasajeros que pasan anualmente por sus corredores. En cuanto a los pasajeros, finalmente tienen más que cigarros libres de impuestos y quince minutos de Wi-Fi gratuita esperándolos.

La galería en forma de T, de 240 metros cuadrados, abrió sus puertas en Satélite 4, una nueva terminal internacional en el aeropuerto, 25 kilómetros al norte de París.

Es fácil ignorar la entrada en forma de cono, de madera y paneles de vidrio, que conduce a los visitantes al interior. Muchos viajeros pasan de largo sin una mirada, y los que se detienen quedan sorprendidos.

Los aeropuertos en Niza y Toulouse también han exhibido arte, y una terminal en el Aeropuerto de Orly, al sur de París, ofrece conciertos semanales de jazz. El Rijksmuseum, en Amsterdam, tiene un anexo permanente en el Aeropuerto Schiphol.

Pero el Roissy-Charles de Gaulle es el primer aeropuerto en organizar una exhibición de este calibre en el corazón de una terminal, una muestra que durará seis meses llamada “Las alas de la gloria” creada en colaboración con el Museo Rodin. Luego habrá exhibiciones en rotación mostrando piezas de otras instituciones artísticas francesas.

Para los museos, hacer una alianza con el segundo aeropuerto de pasajeros más concurrido de Europa ofrece una exposición máxima a un costo mínimo, sobre todo en momentos en que es difícil conseguir financiamiento. Didier Rykner, director del sitio de Internet de noticias de arte.

La Tribune de l’Art, está desconcertado: “Cuando vas a Roissy, vas a tomar un vuelo, no a ver un museo”.

Pero los viajeros en su mayoría dan el visto bueno. En un aeropuerto, “por lo general sólo hay comercio: comprar, comprar, comprar”, dijo la mexicana Carmen Vásquez, de 58 años, mientras estudiaba un retrato de Rodin.

Su vuelo salía en 25 minutos.