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En los agradecimientos de su inquietante e irresistible libro, “The Unfeathered Bird” (La ave desplumada), Katrina van Grouw hace una pausa en su lista de nombres para decir: “Debo asegurarles a los lectores que ninguna ave fue lastimada en la realización de este libro”.

Parece un mensaje extraño para una colección de dibujos de aves, hasta que uno los observa. Las aves en este libro no solamente carecen de plumas, sino que también aparecen desolladas, con su esqueleto al descubierto y, a veces, están desambladas.

Hay dibujos y descripciones de las aves, con gran atención a los detalles y con un sentido del humor ligeramente torcido que eleva al libro a algo más que un compendio.

Las aves, a veces con músculos, a veces solamente esqueletos y todas dibujadas a partir de especímenes reales que murieron accidentalmente o que fueron preservados en colecciones, posan como pudieron haber aparecido en vida: volando, paradas, o caminando.

Los dibujos resultantes agradarán a quienes tienen un gusto por lo ligeramente grotesco. A mí particularmente me encantaron la guacamaya y el periquito australiano rojo y verde que aparecen en páginas contiguas. La guacamaya está dibujada prácticamente sin piel, pero retiene su musculatura, sus patas escamosas y ojos penetrantes que mientras miran fijamente y se posa sobre una pata, mientras usa la otra para llevar un lápiz hacia el pico. La mirada parece exigir una respuesta, pero no se me ocurrió nada que decir.

El periquito australiano sólo está presente en la forma de huesos parados sobre una percha, mientras mira su reflejo en un espejo de juguete. El reflejo captura todos los detalles del pico y el cráneo ladeado en señal de curiosidad del ave, incluyendo las órbitas de los ojos paradójicamente vacías.

El texto contiene análisis eruditos y agradablemente desarrollados sobre cómo y por qué cada ave está construida de esa manera. Si a usted le entusiasma demasiado la belleza superficial de los seres emplumados, podría sentir que la forma en que este libro expone su estructura e historia evolutiva es un poco grosera.

Pero si le encanta el mundo natural por sus sorpresas, por algo tan obvio pero emocionante como la inmensa variedad de formas que han desarrollado las aves y sus partes, entonces “The Unfeathered Bird” no lo decepcionará. Simplemente considere la punta de lanza de la lengua del pájaro carpintero verde y los canales en el cráneo del ave que sirven para darle cabida. No me puedo imaginar cómo alguien no se deleitaría con esa curiosa lección de anatomía.

Van Grouw agradece a quienes toleraron sus “actividades desagradables” (desplumar, desollar y desensamblar las aves que hicieron posible su libro), como también deberían hacerlo los lectores, por el divino resultado.