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  • The New York Times

Los experimentados viajeros de negocios están acostumbrados a reservar un lugar para dormir. ¿Qué hay con un sillón en el vestíbulo?

Un poco por omisión, los vestíbulos de los hoteles, los centros de negocios y los espacios abiertos alrededor de las zonas de reunión han funcionado desde hace mucho como lugares para juntarse, contactarse y hacer el trabajo, aunque la creciente capacidad de los empleados para estar conectados sin estar pegados a un escritorio ha acelerado la tendencia.

Ahora, algunos hoteles empiezan a manejar el uso anteriormente ad hoc que daban los visitantes a los asientos, mesas y recovecos, y, en algunos casos, a cobrarlo. Para los hoteles, el espacio se ha convertido en una fuente no explotada de ingresos adicionales y clientes nuevos que viven y trabajan cerca.

Sonja Fisher, una ingeniera en ventas en ParAccel, una empresa de programas informáticos, está entre ellos. “He trabajado en Starbucks, salas de conferencias de edificios de departamentos, restaurantes, bibliotecas”, contó. “Los vestíbulos de los hoteles se han vuelto muy convenientes”.

Fisher dijo que pagar para garantizar el uso de un espacio de trabajo adecuado sería una compensación que valdría la pena. “Podría verme usándolo o, incluso, a mi compañía aprovechándolo. Somos una compañía pequeña y tenemos espacio reducido para conferencias”, comentó. “Puedo ver que considerarían que estaría bien el gasto”.

Julie Germany, vicepresidenta de estrategias digitales de DCI Group, una consultoría en relaciones públicas, dijo que prefiere los vestíbulos y otros espacios públicos de los hoteles para contactarse y colaborar, a una sala de conferencias. “Es una ubicación más informal”, agregó. “Es un ambiente mucho más sociable. La gente se abre más para hablar”.

Esa informalidad puede ser un arma de dos filos, no obstante. Los viajeros no tienen forma de saber de antemano si hay disponible un sofá, mesa o recoveco, así como la cantidad de gente que pase por ahí – en especial cuando el bar del hotel está cerca _, que podría dificultar las conversaciones serias o confidenciales.

Nancy Butler, oradora y entrenadora de negocios, ha utilizado hoteles para reunirse con clientes después de cerrar las instalaciones de sus oficinas, contó, pero la privacidad siempre es su principal consideración. “Necesitamos poder hablar sin que todos a nuestro alrededor estén oyendo”, notó Butler. Selecciono un lugar de reunión, prosiguió, porque “tiene que brindar confidencialidad, así es que no escojo un lugar que no conozco bien”.

El segundo elemento en la lista de deseos de Butler, después de la privacidad, es una mesa espaciosa para poner documentos y tomar notas. “Si tengo que hacer eso sobre las piernas, es duro”, dijo.

Mark Gilbreath, director ejecutivo de LiquidSpace, una plataforma en la red para hacer reservas, que ofrece espacios para trabajar durante poco tiempo por reservas, que usa un modelo de negocios que se parece al de las compañías para compartir automóviles, dijo que se ha dado cuenta de que “la gente está saliendo del trabajo cada vez más para hacer el trabajo”.

Los espacios en los hoteles representan 10 por ciento de su inventario, dijo Gilbreath, y es la categoría de crecimiento más rápido en 250 ciudades de Estados Unidos a las que atiende su servicio.

La cadena Marriott ofrece lo que llama espacio laboral sobre demanda en aproximadamente tres docenas de sus establecimientos, principalmente en las áreas de San Francisco y Washington. Los espacios incluyen mesas altas, gabinetes en los vestíbulos y espacios reducidos para reuniones para 10 personas o menos.

“Está cambiando la forma de trabajar de las personas”, dijo Peggy Roe, vicepresidenta de operaciones mundiales en Marriott International. “El trabajo es más social y móvil”.

La marca Starwood Hotels & Resorts’ Westin introdujo un concepto similar de espacios de trabajo a pequeña escala y poco tradicionales en dos hoteles estadounidenses, en Boston y Arlington, Virginia, así como uno en Múnich, Alemania. En Arlington, la compañía convirtió lo que había sido el centro de negocios del hotel en un área de trabajo más moderna, sin forma, con internet inalámbrica, sillones y una consola Xbox de videojuegos, además de los accesorios más típicos de una sala de conferencias, como equipo de videoconferencias y pizarrones para marcadores.

“No se trata de reinventar el centro de negocios, pero cuando buscamos lugares en el hotel, rápidamente llegamos a la conclusión de que el antiguo centro de negocios es bastante irrelevante para el viajero de hoy”, señaló Brian Povinelli, vicepresidente sénior y dirigente de marca mundial en Westin.

Se pueden reservar espacios de trabajo en Marriott y Starwood vía LiquidSpace. Además de internet inalámbrico y un ambiente informal, el atractivo de estos espacios es que están disponibles sobre demanda. La mayoría de las reservas se hacen con 48 horas de antelación, dijo Roe, aunque algunas son en menos de una hora.

Algunos espacios en las diversas marcas de Marriott – como la mesa o el gabinete en los vestíbulos_ se reservan gratis, y los precios para los lugares más cerrados, con servicios de alta tecnología, son considerablemente más bajos que la renta de la típica sala de reuniones, de un promedio máximo de 200 dólares por medio día, dijo Roe. Los dos lugares de trabajo que Starwood tiene en Estados Unidos se rentan en 50 dólares la hora.

Más empleos desde el exterior

Se está incrementando el uso de espacios como los hoteles, ya que las corporaciones reducen el tamaño de las oficinas conforme son más los empleados que trabajan en forma remota, comentó Richard Kadzis, un portavoz de CoreNet Global.