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Watson de IBM venció a los campeones del programa de concurso “Jeopardy” hace dos años. ¿Pero puede improvisar algo sabroso en la cocina?

Esa es justo una de las preguntas que IBM se plantea al tratar de expandir su tecnología de inteligencia artificial y convertir a Watson en algo que realmente tenga sentido comercial.

La compañía apuesta a que puede construir un gran negocio llevando la tecnología Watson a campos nuevos. Los usos de los que alardeó ante analistas de Wall Street en una reunión reciente, en el Centro de Investigación Almaden de la compañía en San José, California, incluyeron ayudar al desarrollo de fármacos, pronosticar el momento en el que la maquinaria necesita mantenimiento e, incluso, inventar recetas novedosas de comidas sabrosas. En cuanto a la atención de la salud, Watson está entrenada para convertirse en asistente en el diagnóstico en unos cuantos centros médicos, incluida la Clínica Cleveland.

Los nuevos proyectos Watson – algunos en la cúspide de la comercialización, otros todavía como iniciativas de investigación – son e punta de lanza en un negocio más grande para IBM y otras empresas de tecnología. Ese mercado involucra ayudar a corporaciones, organismos gubernamentales y laboratorios científicos a encontrar conocimientos en un creciente aluvión de datos provenientes de muchas fuentes, como páginas web, mensajes de redes sociales, señales de sensores, imágenes médicas, registros de patentes, datos de ubicación desde teléfonos celulares, y otros.

Los avances en diversas tecnologías informáticas han abierto este mercado, ahora llamado Grandes Datos, y uno clave es el de las técnicas de los programas informáticos de inteligencia artificial, como el aprendizaje de las máquinas.

IBM ha construido este negocio durante años con adquisiciones e inversión interna. Hoy, la compañía dice que ha estado trabajando ese mercado y en los análisis con más de 10,000 clientes en todo el mundo. Su fuerza laboral incluye a 9,000 consultores y analistas de negocios y 400 matemáticos.

IBM pronostica que sus ingresos por el trabajo con datos alcanzarán los 16,000 millones de dólares para 2015. Ejecutivos de la compañía comparan la reunión en San José con una de 2006 en la que Samuel J. Palmisano, a la sazón director ejecutivo, convocó a analistas en inversiones a las oficinas de IBM en India para exhibir el negocio en aumento repentino en los mercados en desarrollo, lo que ha demostrado ser un motor de crecimiento para la compañía.

IBM enfrenta a bastantes competidores en el mercado de los datos que oscilan entre las empresas emergentes hasta las grandes compañías, incluidas Microsoft, Oracle, SAP y el Instituto SAS. Ellas, como IBM, emplean la tecnología para la búsqueda y el procesamiento de datos para reducir costos, diseñar productos y encontrar oportunidades de ventas en la banca, el comercio al menudeo, las manufacturas, la atención de la salud y otras actividades.

No obstante, las iniciativas Watson, dicen analistas, representan un trabajo pionero. Con algunas de esas aplicaciones, como sugerir recetas innovadoras, Watson empieza a ir más allá de producir respuestas estilo “Jeopardy”, para investigar los límites del conocimiento humano para guiar los descubrimientos.

“Eso no es algo en lo que hayamos pensado cuando empezamos con Watson”, notó John E. Kelly III, el vicepresidente sénior para investigación de IBM.

Todavía no se gana mucho dinero con los proyectos Watson de IBM. Según Frank Gens, el principal analista de IDC, fundamentan el hecho de que la compañía tiene la tecnología avanzada y una profunda experiencia en la industria para hacer cosas que otros proveedores no pueden hacer, lo que debería ser un negocio con márgenes elevados y darle una ventaja como socio estratégico con clientes importantes. Y las nuevas ofertas Watson, dijo, son servicio que futuros usuarios podrían acceder con un teléfono inteligente o una tableta.

Eso podría ampliar en forma significativa el mercado para Watson, dijo Gens, así como protegerse de la competencia potencial si mejoran los ofrecimientos de tecnología para responder preguntas de los clientes, como la Siri de Apple y Google.

“Pasarán años para que estas tecnologías consumizadas compitan con Watson, pero de seguro que podría llegar ese día”, dijo Gens.

GlaxoSmithKline, se contactó con IBM poco después de observar el triunfo de Watson en “Jeopardy”.

Lo impactó que Watson tuviera la respuesta correcta con frecuencia, dijo, “pero lo que realmente me impresionó fue que seleccionara tan rápidamente tantas respuestas equivocadas”.

Es un desafío enorme en el descubrimiento de fármacos, que equivale a tener una opción de alto riesgo, después de años de pruebas, sobre el éxito de un compuesto químico. El índice de fracasos es elevado. Mejorar las probabilidades, dijo Baldoni, podría tener una gran compensación económica y médicamente.

Glaxo y los investigadores de IBM corrieron pruebas para Watson. La alimentaron con toda la literatura sobre paludismo, los fármacos conocidos para combatirla y otros compuestos químicos. Watson identificó correctamente los fármacos conocidos contra el paludismo y sugirió otros 15 compuestos como medicamentos potenciales para combatirlo. Ambas compañía discuten hoy otros proyectos.

“No sólo responde preguntas; te alienta a pensar más ampliamente”, observó Catherine E. Peishoff, la vicepresidenta para química informática y estructural en Glaxo. “Esencialmente dice: miren aquí, piensen en esto. Esa es una de las cosas emocionantes de esta tecnología”.

Investigadores de IBM empezaron a trabajar el año pasado con Thiess, una minera australiana que opera una flotilla de equipo con valor de 3,000 millones de dólares. Hace años que se desarrolla tecnología mejorada para pronosticar el mantenimiento de la maquinaria, como los motores de los jets. Sin embargo, pareciera que el proyecto de Thiess lleva las cosas más allá para cubrir las operaciones mineras en su conjunto. Los datos no sólo incluyen información de 200 sensores en cada camión, que monitorean los viajes, el peso de las cargas, la velocidad y los estilos al manejar, sino también contienen la del clima, el terreno y los modelos económicos de las operaciones mineras.

Watson ha podido entregar complejos análisis predictivos, comentó Michael Wright, un vicepresidente ejecutivo en Thiess. Se están realizando los cambios en las operaciones, motivados por esos datos, y se medirán los ahorros en los próximos seis meses, explicó.

En San José, IBM sirvió un pan dulce diseñado por Watson, llamado “medialuna española”. Es una colaboración de los programas informáticos de Watson y James Briscione, un chef instructor en el Instituto de Educación Culinaria en Manhattan.

Investigadores de IBM han observado y platicado con Briscione mientras trabaja seleccionando ingredientes y armando platillos. Watson leyó esas notas, 20,000 recetas, datos sobre química de los ingredientes en los alimentos y calificaciones de los sabores que les gustan a las personas en categorías como “afabilidad olfativa”.

La tarea de Watson ha sido idear recetas que sean tanto novedosas como que sepan bien. En el caso del pan dulce, se le dijo a Watson que diseñara algo inspirado en la cocina española, pero que fuera extraordinario y saludable. Los ingredientes que ordenó la computadora incluyeron cacao, azafrán, pimienta negra, almendras y miel – pero sin mantequilla, una señal clara de Watson para comer más sano. Luego, Briscione, trabajando con esos ingredientes, tuvo que ajustar las porciones y hacer el pan.

“Si hubiera podido usar mantequilla, habría sido mucho más fácil”, señaló el chef, quien en su lugar utilizó aceite vegetal.