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  • The New York Times

Cuando Anne Sofie Risasen se integró a la empresa noruega de tecnología Evry el año pasado, ya tenía un currículo impresionante. Risasen, licenciada en ciencias computacionales y multilingüe, pasó años trabajando en la consultoría francesa Capgemini, antes de aceptar un cargo sénior en Microsoft en esta ciudad, donde estuvo encargada de 150 empleados en todo el país.

Sin embargo, Risasen quería incrementar sus capacidades.

Así es que en septiembre, Risasen, de 43 años, se inscribió en un taller de capacitación para ejecutivas. En los siete últimos meses, ha tomado clases de liderazgo en una escuela local de negocios, asistido a actividades relativas a la generación de contactos y resuelto una batería de pruebas de aptitud para medir sus fortalezas y debilidades.

“En mi caso, se trató de una medida táctica”, explicó Risasen en las oficinas centrales de Evry, en un parque empresarial lleno de nieve, en las afueras de la capital noruega. “La razón principal para participar fue formar parte del consejo de administración”.

Iniciado en 2003, el taller de capacitación Futuro de las Mujeres, está orientado a capacitar a la siguiente generación de directoras del país.

El programa de 16 días, durante 10 meses, es parte escuela de negocios y parte entrenamiento en una carrera. En talleres de todo el día, se imparten cursos rápidos a mujeres sobre cómo ser una directora, incluida la capacitación en dirección de empresas y liderazgo. Instructores externos también tratan de reforzar la confianza, persuadiendo a las mujeres para que compartan historias de sus propias carreras, a fin de que puedan ver las experiencias que tienen en común.

Desde su fundación, el programa Futuro de las Mujeres ha ayudado a aproximadamente dos tercios de sus 1,300 participantes a asegurar altos puestos gerenciales o sitios en consejos de administración. En diciembre, ascendieron a Risasen a la dirección de la unidad del sector público con 500 empleados bajo su supervisión. Espera que la capacitación también la coloque en la fila para integrarse a los consejos de administración de las subsidiarias de su empresa cuando concluye el curso en junio.

“Ahora, la alta gerencia de Evry sabe que tengo estas habilidades”, señaló. El programa de Noruega es una parte central de sus esfuerzos en pro de la diversidad.

En 2003, los políticos noruegos aprobaron una ley por la cual se mandata que 40 por ciento de todos los consejos de administración de las compañías que cotizan en bolsa tengan mujeres. En comparación, las corporciones estadounidenses más grandes sólo tienen 14 por ciento, según la investigación de la organización GMI Ratings.

“Para cambiar los hábitos de las personas, tienes que hacer algo radical”, notó Tove Selnes, de 43 años, una vicepresidenta ejecutiva de Opera Software, un buscador noruego en internet, quien terminó el programa Futuro de las Mujeres en 2007 y ahora participa en dos consejos de administración. “Integrar a mujeres a los consejos es bueno para el negocio. Agrega una perspectiva diferente a la forma de tomar decisiones”.

Ahora, el resto de Europa está siguiendo el ejemplo de Noruega. Países como Francia e Italia aprobaron leyes similares para incrementar la cantidad de directoras. La Unión Europea anunció planes en noviembre para establecer objetivos para todas las empresas que cotizan en bolsa para que hagan lo mismo para finales de la década, aunque Alemania y Gran Bretaña han expresado su oposición a la normativa propuesta.

Legislar en pro de la diversidad tiene sus límites.

Aunque la ley noruega ha abierto sitios para más mujeres en los consejos de administración, Noruega sigue rezagada respecto de otros países occidentales en la promoción de mujeres a funciones de alta jerarquía. Las mujeres ostentan cerca de 20 por ciento de los empleos corporativos ejecutivos del país, en comparación con 31 por ciento en Alemania, según la investigación del despacho de contaduría Grant Thornton.

Investigadores también han cuestionado que agregar mujeres a los consejos corporativos lleve a un mejor desempeño financiero. Otros han planteado inquietudes en cuanto a que una cantidad reducida de noruegas – ridiculizadas como las Faldas Doradas, porque hoy se ganan la vida exclusivamente con membresías en consejos de administración – se han quedado con la mayoría de los nuevos sitios, dejando fuera a muchas mujeres cualificadas que no pueden encontrar puestos de dirección.

“Las Faldas Doradas remplazaron a la red de viejos amigos”, comentó Morten Huse, un catedrático en la Escuela Noruega de Negocios BI en Oslo. Agregó que la cantidad de mujeres que ocupan más de tres sitios en los consejos es el triple de la de los hombres.

El programa Futuro de las Mujeres tiene un partidario insólito.

Cuando se propuso la legislación, la Confederación de Empresas Noruegas fue una de las oponentes a la ley de cuotas que más se expresaron en el país. El organismo cabildeó en contra de la ley, diciendo que las compañías – no el gobierno – deberían tener el derecho a escoger a sus directores.

El organismo gremial pide a sus miembros corporativos que nominen a posibles candidatas para el Futuro de las Mujeres que muestren potencial para el liderazgo. Para el curso, se echa mano del talento de las empresas tanto públicas como privadas, principalmente en Oslo. La organización gremial paga 60 por ciento de la cuota de 8,500 dólares por cada mujer en el programa. Las empresas participantes y el gobierno noruego cubren el resto.

“No creemos en el sistema de cuotas, pero queremos ayudar a las mujeres cualificadas a conseguir puestos en los consejos de administración”, comentó Kristina Jullum Hagen, la asesora en igualdad y diversidad de la Confederación de Empresas Noruegas, quien opera el Futuro de las Mujeres y participa en él en este momento.

Como parte del taller de capacitación sobre la sala de juntas este año, Risasen de Evry y otras 25 participantes se reúnen regularmente para compartir experiencias de sus labores cotidianas. Los temas van desde cómo construir la red empresarial correcta hasta la mejor forma de pedir un ascenso. Al finalizar el curso, las participantes deben aprobar un examen sobre la función de los consejos de administración en la dirección de las empresas, mismo que dura tres días.