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  • The New York Times

Es difícil imaginar que las arenas del desierto del Golfo Pérsico tengan alguna conexión con este pantanoso puerto refinador conocido por su comida cajún, la pesca deportiva y por ser el lugar de nacimiento de Janis Joplin.

Pero justo en el centro de la ciudad se encuentra un puesto de avanzada estratégico de las ambiciones mundiales de Arabia Saudita, aunque uno que los sauditas parecen reacios a publicitar.

La gigantesca refinería petrolera Motiva, que acaba de completar una expansión de 10,000 millones de dólares que le hace el procesador de gasolina, diesel y otros productos petroleros más grande de Estados Unidos, es propiedad de Saudi Aramco y Royal Dutch Shell en una asociación al 50 por ciento.

La inversión de Saudi Aramco en la expansión de la refinería está destinada a asegurar que Arabia Saudita conserve un importante mercado para su crudo en Estados Unidos en una época en que los políticas estadounidenses están declarando su intención de liberar al país del petróleo importado.

Intensifica la urgencia de los sauditas el hecho de que Estados Unidos esté incrementando vastamente su producción y reemplazando al crudo de la OPEP con el de las arenas bituminosas en Canadá.

La expansión de la refinería de Port Arthur ocurre durante un periodo particularmente complicado en las relaciones entre Estados Unidos y Arabia Saudita, mientras los dos países intentan manejar los cambios que recorren al mundo árabe. Mientras Riad ha reprimido la disidencia y generalmente ha resistido los esfuerzos para extender la democracia en la región, el gobierno del Presidente Barack Obama ha sido menos resistente a los cambios.

Pero los sauditas han ayudado a Estados Unidos y la economía mundial incrementando las exportaciones para moderar los precios del petróleo y satisfacer la demanda mundial mientras Occidente aplica sanciones contra Irán.

Arabia Saudita ha podido echar mano de su capacidad extra, principalmente de crudos pesados de menor calidad, para ampliar sus exportaciones. La mayoría de las refinerías no pueden procesar fácilmente esos petróleos crudos, pero la ampliada refinería Motiva aquí puede hacerlo, liberando a otros grados sauditas para otros mercados.

“Los sauditas están asegurando un destino para su crudo pesado”, dijo Fadel Gheit, un destacado analista petrolero en Oppenheimer & Co. “Pero no hay duda de que la seguridad también es parte de la ecuación. En Arabia Saudita, el petróleo y la política siempre se mezclan”.

La expansión de la refinería, que ha tenido su parte de excesos de costos y contratiempos, es descomunal. Contiene 304,000 metros de ductos y 1,609 kilómetros de cables instrumentales; 63,000 pilotes de concreto fueron colocados en las tierras pantanosas para estabilizar las elevadas torres de destilación y calentamiento.

Ser el refinador más grande del mundo

Pero lo que está casi oculto en esta maravilla de la ingeniería química es la crítica presencia de Arabia Saudita, aparte de un par de libros ilustrados de Saudi Aramco en exhibición en las oficinas ejecutivas y un par de banderas de Arabia Saudita y Saudi Aramco dentro del pequeño museo de la refinería. Ubicado en un edificio administrativo, el museo también incluye fotografías de algunos ejecutivos de Saudi Aramco visitantes.

Sólo un par de empleados en capacitación sauditas trabajan en la planta, que tiene unos 2,000 empleados y contratistas.

“Quieren ser relevantes pero invisibles”, dijo de los sauditas Lawrence J. Goldstein, un director de la Fundación de Investigación de Política Energética, que es financiada en parte por la industria petrolera.

Añadió que “la relación de Motiva garantiza a los sauditas una importante pero sutil presencia en Estados Unidos, y quieren tener alguna fuerza negociadora cuando surjan asuntos geopolíticos en Medio Oriente y otras partes”.

La importancia de la refinería para Arabia Saudita ha sido subrayada por Khalid al-Falih, el presidente y director ejecutivo de Saudi Aramco, quien ha visitado la refinería dos veces en el último año y tiene programado regresar de nuevo en unos meses.

“Nuestro compromiso con este mercado es firme”, dijo a ejecutivos energéticos en la conferencia de energía IHS-CERA en Houston en marzo poco después de su visita más reciente.

Brett D. Woltjen, el gerente de producción de la refinería, dijo que Al-Falih no vino con muchas fanfarrias.

“Tiene un equipo de personas pero es pequeño”, dijo. “No se siente como si nos estuvieran invadiendo”.

Saudi Aramco ya es la compañía petrolera más grande del mundo con derechos monopólicos sobre los 260,000 millones de barriles de reservas petroleras comprobadas de Arabia Saudita y las cuartas reservas de gas natural más grandes del mundo.

Pero con la incrementada capacidad de la refinería Motiva, la compañía saudita también está ahora muy avanzada en la consecución de su objetivo de superar a Exxon Mobil como el refinador más grande del mundo en los próximos años, con empresas conjuntas en lugares como China, Corea del Sur, India y Holanda.

Como la herramienta central de la política económica y exterior del Reino Saudita, Saudi Aramco, con su alcance cada vez más amplio en los mercados mundiales de refinación y petroquímicos, puede mejorar la influencia saudita en China y otros centros mundiales emergentes mientras lucra con la venta de productos terminados que alcanzan precios más altos que el petróleo crudo.

Cuando se tomó la decisión de invertir en la expansión de la refinería en 2007, Port Arthur parecía una apuesta segura para refinar más petróleo saudita. La producción de grados de crudo venezolanos y mexicanos similares estaba declinando mientras la demanda estadounidense de gasolina estaba creciendo. Pero en los últimos tres años, la producción petrolera estadounidense interna ha estado en auge, gracias a nuevas tecnologías de perforación, y las importaciones de crudos de las arenas bituminosas canadienses han estado al alza.

Las importaciones de petróleo saudita descendieron de 1.8 millones de barriles diarios en 2003 a poco más de un millón de barriles diarios en 2010, reemplazadas principalmente por el petróleo canadiense que en los mismos siete años aumentó de 2 a 2.8 millones de barriles.

Demanda en EU decreciendo

Pese a las condiciones de mercado cambiantes, la expansión de Motiva está ayudando a frenar la declinación de las importaciones sauditas, que revivieron el año pasado a 1.4 millones de barriles diarios en gran medida debido a una acumulación de almacenamiento para la refinería.

Ahora la refinería Motiva, como otras en el Golfo de México, necesita hacer frente al problema de la declinante demanda de gasolina en Estados Unidos, el resultado en parte de la economía débil y los autos cada vez más eficientes.

Pero ejecutivos de Motiva dijeron que ellos, como sus competidores, estaban preparados para exportar gran parte de su producción, especialmente diesel a Latinoamérica donde el mercado está creciendo.

Saudi Aramco declinó hacer comentarios sobre la refinería o la relación de la compañía con Motiva Enterprises. Pero en una entrevista, Robert W. Pease, presidente y director ejecutivo de Motiva, elogió el compromiso saudita con suministrar petróleo a Estados Unidos.

“El hecho de que Arabia Saudita siga suministrando crudo a Estados Unidos – incluso durante periodos en que la determinación de precios del mercado en el Este sugiere que debería destinarse más ahí – es benéfico para el cliente estadounidense”, dijo.

Pease responde ante un consejo que consiste de ejecutivos de Shell y Saudi Aramco.

“Hemos tenido algunos temas desafiantes”, dijo Pease. “¿Cómo financiar este proyecto? ¿Cuáles son las expectativas? Y tenemos un dialogo vigoroso”. Pero añadió que “pienso que la relación se ha fortalecido”.

Saudi Aramco y Shell mantienen confidenciales los términos comerciales de su acuerdo. “Si trata de llegar a los derechos, derechos u obligaciones de ventas, o cualquiera de esas cosas, no podría hablarle al respecto”, dijo Pease.

Pero varios expertos dicen que Motiva garantiza que se importará una gran cantidad de petróleo saudita. También dicen que Saudi Aramco hace descuentos en las ventas de crudo saudita a Motiva a través de varios ajustes contables y líneas de crédito con condiciones generosas.

“Los sauditas van a tener que seguir haciendo descuentos en el crudo para que la empresa conjunta lo adquiera”, dijo David L. Goldwyn, quien fungió como coordinador de asuntos energéticos internacionales del Departamento de Estado en el primer mandato de Obama. “Eso probablemente le hace destacar como activo geopolítico saudita garantizando una participación de mercado incluso a precio de descuento”.