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  • The New York Times

El ruido, para el viajero de negocios, puede ser algo tan simple como una conversación en un tren o un avión, o tan implacable como el sonido del motor de un jet en un vuelo de siete horas.

Entre los mayores culpables están quienes hablan por teléfono celular, los negociantes que viajan de Nueva York a Washington en un vagón común del tren Acela y los pasajeros parados en los pasillos de los aviones que sostienen conversaciones prolongadas.

Entonces, ¿cómo se las arreglan los viajeros de negocios cuando hasta el chasquido del teclado de la computadora portátil perturba el sueño, el trabajo o, simplemente, la relajación?

“Yo uso audífonos”, dijo Mario R. Garcia, un diseñador de medios de Tampa, Florida. “Me los pongo sin conectarlos a nada. Suprimen cualquier sonido”.

Otras veces, comentó, conecta música en su iPhone o iPad. “Cuando tienes la música, no oyes las conversaciones a tu alrededor”. La exposición al ruido, definido como “un sonido no deseado, hasta potencialmente peligroso”, puede ser “dañino para la audición, afectar los patrones de sueño, afectar nuestra capacidad de concentración en el trabajo, interferir con las actividades recreativas al aire libre e, incluso, causar accidentes”, según el informe “Tecnología para un Estados Unidos más silencioso” de la Academia Nacional de Ingeniería de Estados Unidos. Continúa: “es probable que se generalicen más los problemas con el ruido y se reduzca la calidad de vida de todos”.

Para los viajeros frecuentes, en especial los internacionales, el ruido de los aviones es una forma de vida. Aunque son considerablemente menos ruidosos de lo que eran hace 40 años, todavía hay un sonido constante del aire en la cabina.

“Se ha trabajado muchísimo en el motor mismo para poder hacerlo menos ruidoso”, notó Eric J.W. Wood, un fundador de Acentech, una consultoría en acústica en Cambridge, Massachusetts, y presidente del Instituto Norteamericano de Ingeniería para el Control del Ruido. De hecho, notó, los aviones son de 15 a 20 decibles más silenciosos que hace 40 años.

“Si reduces el sonido otros 10 decibeles, el avión será la mitad de ruidoso. Si lo reduces otros 10 decibeles, será la mitad de ruidoso otra vez, así es que será un cuarto menos ruidoso”, dijo Wood. La reducción en el ruido del motor beneficia a quienes están en tierra, “pero realmente ayuda al pasajero en el avión”. Es típico que los motores vayan montados en la parte trasera o bajo las alas de las aeronaves comerciales, dijo.

George C. Maling, Jr., un experto en acústica y control del ruido, autor del informe “Tecnología para un Estados Unidos más silencioso”, dijo que, en realidad, pasa menos aire por el motor, y sí por los ventiladores que lo rodeaban. Esto ha hecho que los aviones sean más silenciosos y se haya mejorado el rendimiento del combustible, notó.

Las aerolíneas trabajan con los fabricantes de aviones para crear la experiencia del consumidor en la cabina, por ejemplo, “qué tan silenciosa quieren que sea la cabina de primera clase”, dijo Steven J. Orfield, el presidente de Orfield Laboratories en Minneapolis, quien ha trabajado en el campo de la mitigación del ruido durante más de 40 años. En cuanto a dónde sentarse, comentó, “En promedio, entre más adelante se vayan hacia, lo encontrarán más silencioso”.

Ruido a 70 decibeles ayuda a la creatividad

Según el Instituto Nacional sobre Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación de los Institutos Nacionales de Salud, una biblioteca silenciosa o los susurros tienen un nivel de presión de sonido de 30 decibles, mientras que una conversación en voz normal genera 60 decibeles. En comparación, el metro produce 90 decibeles. El nivel de ruido interior en los aviones es de cerca de 75 decibeles, dijo Maling.

A pesar de la búsqueda del silencio, algunas personas quieren entornos nada tranquilos para trabajar, lugares como vestíbulos de hoteles, cafeterías y librerías. Y eso no es necesariamente malo.

La investigación muestra que algo de ruido podría promover la creatividad, notó Ravi Mehta, coautor del ensayo: “¿El ruido siempre es malo? Exploración de los efectos del ruido ambiental sobre la cognición creativa”, publicado en The Journal of Consumer Research en diciembre de 2012. Con base en cinco experimentos con distintos tipos y volúmenes de ruidos, Mehta y sus colegas encontraron que un nivel moderado de ruido – 70 decibles, en comparación con uno bajo de 50 – mejoró el desempeño en tareas creativas. Sin embargo, los niveles más elevados, por decir, de 85 decibeles, tuvieron el efecto opuesto, el de la disminución de la creatividad, explicó Mehta.

“El punto óptimo es los 70 decibeles”, señaló.

Lo que se encontró con el estudio fue que las voces de fondo de múltiples personas podrían mejorar la creatividad, pero una sola voz fuerte, como una conversación por teléfono celular, podría ser demasiada distracción e interferir con el proceso creativo.

“Queremos distracción pero no un nivel muy alto de ella”, dijo. “Depende del tipo de trabajo que se esté realizando. Es diferente buscar ideas nuevas que elaborar la declaración de impuestos, una tarea que requiere atención al detalle”.

“En el proceso creativo, se quiere que fluyan los jugos creativos, se quiere sonido”, dijo Mehta, y agregó que se busca el silencio cuando uno trata de concentrarse en un material altamente técnico.

Orfield, cuya compañía prueba audífonos, y otros dijeron que los audífonos supresores del ruido podrían ayudar a minimizar la fatiga en los vuelos largos. Bose desarrolló unos audífonos supresores del ruido para pilotos hace unos 20 años, y varias compañías los fabrican.

Los audífonos “funcionan para ruidos de baja frecuencia”, notó Orfield, pero no lo hacen tan bien para las medias y altas. Recomendó utilizar tapones auditivos de hule espuma primero y luego los audífonos. “Se consigue una buena respuesta con los dos”, dijo Orfield.

Comparó al ruido ambiental en el avión con trabajar todo el día en una fábrica. “Entre más prolongado sea el vuelo, más habrá que adaptarse en muchas formas”, expresó.