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  • The New York Times

Después de la alegría del nacimiento mismo, en ocasiones, ser padres trae consigo la poco grata noticia de que el recién nacido padece ictericia, debe usar gafas y hay que ponerlo bajo luces especiales. Imagínese cuán diferente podría ser esta experiencia si no hubiera gafas, solo una cobija caliente cubriendo el cuerpecito y una frecuencia sanadora de luz azul que emana de sus dobleces.

Esa escena reconfortante, que ya es una realidad en algunos hospitales, es evidencia de un replanteamiento fundamental de la iluminación hoy en marcha en los laboratorios de investigación, oficinas de ejecutivos y salas de conferencias de inversionistas. Los revolucionarios digitales tienen a la vista la industria de Thomas Edison con 130 años de antigüedad y sus ingresos por 100,000 millones de dólares en todo el mundo. Se siguen revalorando el color, el control y la función, y han surgido nuevos actores, como una ola de empresas emergentes en Silicon Valley.

“Es el cambio de la última tecnología analógica de la edad industrial a la tecnología digital”, señaló Fred Maxik, el director de tecnología de Lighting Science Group Corp., uno de muchos jugadores en el campo. Los esfuerzos empiezan con la eficiencia energética y el ahorro en el costo, pero van muchísimo más allá de remplazar a las ineficientes bombillas incandescentes. Se está explotando el potencial de la luz para curar, tranquilizar, revigorizar o salvaguardar a la gente para introducir productos como la cobija, que General Electric ofrece versiones de ella, y Philips, el gigante holandés de la electrónica, las está desarrollando.

Las innovaciones en el horizonte van desde postes inteligentes de alumbrado, que pueden percibir peligros por la gasolina, hasta luces utilizadas para la productividad en las oficinas o, incluso, para curar el desfase horario. La iluminación digital, basada en diodos emisores de luz – led _, ofrece la oportunidad de delicadamente lanzar haces que crucen tramos como el del puente sobre la bahía de San Francisco y Oakland – creando una escultura de luz más elegante que los espectáculos de los comerciantes estridentes que se exhiben en Times Square, Piccadilly Circus y el distrito Shibuya en Tokio.

“Hasta ahora, solo pensamos: ¿tengo luz suficiente para ver, para limpiar mi cuarto, para cortar un diamante?”, comentó Ed Crawford, un vicepresidente sénior de Philips Lighting Americas. “Ahora impacta lo que yo haga, lo que sienta, en formas emocionales”.

Sin embargo, existe un obstáculo o dos a los que se enfrentan los revolucionarios ledes. Uno es los modos de iluminación existentes: el casquillo de tornillos de Edison, los tubos fluorescentes en el techo de las oficinas y los halogenuros metálicos o luces de sodio en los estacionamientos, que no desaparecerán pronto.

Otro obstáculo es la preocupación popular después de las exhortaciones ambientales de los años 2000, que llevaron a una legislación federal muy disputada para eliminar las viejas lámparas incandescentes, con frecuencia, para poner bombillas fluorescentes. Al buscar alcanzar sus objetivos, los defensores minimizaron problemas como la crudeza de la luz fluorescente y las dificultades para oscurecer las bombillas y lidiar con el mercurio tóxico que contienen. Ahora, algunos iluminólogos dicen que tanto consumidores como inversionistas desconfían de invertir en algo que sospechan que podría ser de calidad inferior.

Algunas compañías venden la nueva iluminación digital en formas que caben en el mundo prerrevolucionario, con sus casquillos y postes de luz, incluidas las familiares formas de las bombillas.

Philips produce una bombilla llamada Hue que encaja en los antiguos enchufes y no solo oscurece e ilumina, sino que también cambia de color. Crawford dijo que en su división de lámparas, 25 por ciento del ingreso por ventas proviene ahora de los ledes; espera que se incremente a 50 por ciento en dos años. En 2008, esa cantidad era cercana a cero.

Una razón por la cual se acelerará que los adoptemos, cree Crawford, es que en los últimos años, se les ha pedido a los consumidores que cedan en la calidad para ahorrar energía. Con la generación más reciente de ledes, dijo, “el consumidor obtiene los ahorros en energía sin ceder en nada”.

La eficiencia energética es solo el comienzo, según expertos en innovaciones en la iluminación. Por ejemplo, la comunicación entre luces. En la Universidad de California, Davis, hay un sendero para bicicletas iluminado por las noches con un sistema “justo a tiempo”, que tiene un nodo de luz que alerta a otro y a otro en la línea mientras va pasando la bicicleta, y enciende progresivamente las luces a su paso, y luego las apaga de nuevo en el modo para ahorrar energía.

Michael Siminovitch, el director del Centro Tecnológico de Iluminación de California en la Universidad, dijo que con la nueva tecnología “vamos a poder crear una variedad de características de control en términos de cómo introducimos los puntos de luz en el espacio, pero también vamos a poder hacerlo con planos y zonas de luz”. Por ejemplo, dijo, podría haber techos o paredes generadores de luz.

Ingenieros como Maxik de Lighting Science imaginan ahora ciudades que iluminan sus calles conforme se necesite, sin el beneficio de las farolas. El creó una instalación fija con la que se podría remplazar a la media reflectante en las carreteras al sur de la zona de nevadas fuertes en Estados Unidos. Una vez que se instalan a lo largo de la línea central de la vialidad, proporcionan tanta luz como las farolas. El metal y cableado que van dentro del poste de luz serían innecesarios.

Lighting Science hizo equipo con Google para desarrollar una bombilla – que pronto estará disponible – que se puede controlar con una aplicación para teléfono Android.

Sin embargo, tal como se llevará algo de tiempo que los consumidores abandonen el familiar casquillo para adoptar las luces integradas a las paredes o los techos, es probable que a los ayuntamientos y sus departamentos de obras públicas les lleve algún tiempo dejar sus postes de luz.

Al reconocer esto, otras compañías, como la recién renombrada Sensity Systems (antes Xeralux) están rediseñando los postes de luz como nodos en una red inteligente que ilumine espacios, monitoree visualmente, perciba el calor y se comunique con otros nodos y monitores humanos.

Además de esas funciones – que podrían generar inquietudes por la privacidad, aunque quizá menos después de los bombazos contra la Maratón de Boston _, los nuevos sistemas podrían reducir drásticamente los costos de la iluminación de las calles. Se podrían vender los datos a los desarrolladores de aplicaciones que podrían crear, por decir algo, una que ayude a encontrar un lugar para estacionar el coche.

La idea, dijo el director ejecutivo de la compañía, Hugh Martin, es “donde quiera que haya luz, se están generando datos”.

Maxik dijo: “Es la convergencia de la fuente de luz, los controles novedosos que podemos aplicar y la capacidad para programarla lo que hace que la iluminación transistorizada sea una categoría única. Eso se convierte en un facilitador de nuevas formas y nuevas funciones”.

Muchos de los elementos de la naciente revolución parecen estar listos. Un montón de participantes relativamente nuevos – Lighting Science, Eye Lighting, Ohm Lighting y TerraLUX, entre ellos – se están movilizando hacia lo que había sido un mercado dominado por las compañías grandes y establecidas, como General Electric, Philips y Osram Sylvania.

En los campos tanto más reciente como más viejo, los investigadores tratan de reinventar usos para la luz y formas para controlarla. ¿Qué tipos de controles? Ajustar la intensidad de una luz entre lo oscuro y lo brillante, claro, se ha hecho por décadas, aunque no a menudo en exteriores. Otras opciones, interiores y exteriores, incluyen cambiar la frecuencia y el color de la luz, o que esté vibrando, por ejemplo en exhibiciones multicolores en el edificio Empire State.

Esta capacidad para cambiar de color tiene aplicaciones que van mucho más allá de lo teatral. Habría que considerar a las tortugas que acaban de salir del cascarón en los nidos en la costa de Florida, a las que luces blancas y brillantes hacen que se extravíen porque las atrae tierra adentro en lugar de llevarlas hacia el mar. Lighting Science es una de varias empresas que ofrecen una solución: sus “luces para tortugas” color ámbar, de 29.99 dólares, se venden en Satellite Beach, Florida, cerca de la zona más activa de anidación de tortugas.

Iluminación inteligente

Las innovaciones en el horizonte van desde postes inteligentes de alumbrado, que pueden percibir peligros por la gasolina, hasta luces utilizadas para la productividad en las oficinas o, incluso, para curar el desfase horario.