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  • The New York Times

Hace apenas unos cuantos años, se agasajaba a Bine Kordez como el emprendedor estrella de Eslovenia. Después de transformar a Merkur, la cadena de tiendas para mejorar la casa, en un gigante regional, echó mano de los créditos gubernamentales fáciles de los bancos paraestatales para organizar la adquisición en 400 millones de euros de la compañía, la más grande en la historia del país.

Las recompensas del éxito incluían un grandioso lugar de retiro en las faldas de una montaña y la mención frecuente de su nombre como un posible futuro ministro de finanzas de este pequeño e idílico país alpino.

Ahora, no obstante, a Kordez lo condenaron por falsificación y abuso de autoridad en transacciones financieras, mientras que Merkur batallaba con las montañas de deudas.

“Mi error y el error de los bancos fue subestimar demasiado el riesgo”, dijo en una entrevista Kordez, de 56 años. Espera que a finales del presente mes se dé el fallo de la apelación a su condena, por la cual podría ir cinco años a la cárcel.

Mientras aumentan los temores de que Eslovenia pudiera seguir el ejemplo de Chipre y convertirse en el sexto país en la eurozona en buscar un rescate, su ascenso y caída han llegado a simbolizar la forma en la que el crédito fácil y barato, combinado con el capitalismo de compinches al estilo Balcanes y el mal manejo corporativo, impulsados por la crisis bancaria, han trastornado a un país al que antes se elogió como un modelo regional.

El rescate reciente de Chipre a un costo de 10,000 millones de euros (13,000 millones de dólares), que incluyó severas condiciones como la imposición de pérdidas a los depositantes bancarios, provocó que las mentes se concentren en Liubliana, la capital eslovena. El sector bancario en apuros de Eslovenia tiene que cargar con cerca de 6,800 millones de euros en préstamos fallidos, cerca de un quinto de la economía nacional. Eslovenia ahora está en recesión, y hay pocos signos de que se reduzca la pesadumbre que hay en toda la eurozona.

Hace semanas, Eslovenia ganó tiempo al pedir prestados 3,500 millones de dólares en los mercados internacionales. Eso fue dos días después de que el Servicio de Inversores de Moody’s bajó el estatus crediticio del país a uno sin valor, debido al desorden bancario y un balance general nacional en deterioro. Analistas dijeron que es probable que la venta de bonos permitiera al nuevo gobierno esloveno mantenerse a flote por lo menos hasta finales de este año.

La debacle chipriota ha mostrado cómo rescatar hasta a un país pequeño puede dañar la credibilidad de la unión monetaria del euro. Sin embargo, Eslovenia, con dos millones de habitantes, insiste en que no buscará la ayuda de emergencia.

“Por el momento, duermo muy bien”, dijo en una entrevista reciente la primera ministra Alenka Bratusek, de 43 años de edad.

Deuda salta 64% del PIB

En julio, su gobierno, dijo, dará a conocer planes para vender el segundo banco más grande del país, el Nova Kreditna Banka Maribor, junto con dos grandes compañías paraestatales que declinó especificar. Las ventas podrían aumentar hasta a 2,000 millones de euros, señaló.

Bratusek dijo que la deuda del gobierno esloveno, que analistas dicen saltó a cerca de 64 por ciento del producto interno bruto con la venta de bonos de la semana pasada, aún está clasificada en el extremo más bajo de la escala en la zona del euro.

Mujtaba Rahman, el director para Europa del Grupo Eurasia, una consultoría en riesgos políticos, dijo que el nuevo financiamiento podría resultar contraproducente si hace que el gobierno caiga en la laxitud en cuanto a realizar los cambios estructurales vitales.

“El nuevo financiamiento no fue un voto de confianza en el gobierno esloveno ni en la economía, sino que refleja que los inversionistas se sintieron atraídos por los grandes rendimientos de los bonos”, dijo Rahman. “Aún podría ser inevitable el rescate”.

Cuando se integró en 2004 a la Unión Europea, se consideraba que Eslovenia, ubicada entre Italia, Austria, Hungría y Croacia, era el más prometedor entre 10 nuevos países participantes.

Al admitir a Eslovenia en la eurozona en 2007, la moneda única ayudó a impulsar los créditos fáciles y el auge en la construcción. Sin embargo, economistas dicen que la resaca inducida por el euro en Eslovenia, se puede rastrear a una fallida transición del comunismo a una economía de mercado totalmente funcional.

Tras obtener su independencia de Yugoslavia en 1991, Eslovenia estuvo determinada a conservar el control local de sus atesorados activos. Se embarcó en un frenesí de adquisiciones administrativas de empresas parcialmente paraestatales, supervisadas por ejecutivos que, en muchos casos, estaban incómodamente cercanos a personas que gobernaban o estaban en los bancos paraestatales.

Bine Kordez en Merkur no era el único jefe de una gran compañía eslovena cuyo acceso a créditos fáciles fue contraproducente. Dos de las constructoras más grandes de Eslovenia, Vegrad y SCT, están tramitando la bancarrota. Istrabenz Holding, un conglomerado de alimentos, turismo y energía en expansión, atraviesa por una reestructuración de su deuda mandatada por un tribunal.

El mayor proveedor de préstamos para adquisiciones fue la institución financiera paraestatal más grande de Eslovenia, Nova Ljubljanska Banka, o NLB, cuya cartera crediticia se deterioró cada vez más el año pasado.

Janko Medja, el nuevo director ejecutivo del NLB, dijo que la prisa por privatizar las empresas paraestatales en Eslovenia hizo que bancos como el NLB dieran dinero prácticamente “gratis”.

"Ingeniería financiera"

En el caso de Merkur, la llegada del euro hizo que aumentaran las ganancias de la empresa de mejoras en el hogar, conforme los prósperos eslovenos se apresuraban a renovar sus casas. Para 2008, la otrora modesta cadena de ferreterías tenía 1,300 millones de euros en ingresos anuales.

Kordez decidió consolidar su control. Relató hace poco cómo persuadió a un grupo de 10 bancos, incluidos cuatro extranjeros y el NLB, para que le prestaran más de 350 millones de euros.

“No tenía un colateral real para una transacción de esta magnitud”, dijo. “Sólo mi casa, unos cuantos cientos de miles de euros, un plan de negocios inteligente y mi reputación”.

Así es que ofreció los activos de Merkur como colateral, una compañía que todavía no era de su propiedad.

El problema se intensificó en 2009, cuando, con el descenso económico mundial en toda su fuerza, reventó la burbuja de la construcción de Eslovenia, y las ventas de Merkur cayeron cerca de 20 por ciento.

Kordez contó que sacó préstamos nuevos para pagar los pendientes, aun mientras Merkur pagaba dividendos a Merfin, el vehículo de inversión de Kordez, que después usó para ayudar a liquidar las deudas que aumentaban vertiginosamente.

“En algunos países, esto podría llamarse una estafa Ponzi”, dijo Primoz Cirman, un importante escritor sobre economía en Dnevnik, un periódico esloveno. “Pero aquí se llamó ingeniería financiera”.

Para 2010, los bancos habían perdido la paciencia y echaron a Kordez. Una auditoría posterior reveló que la adquisición había destruido 200 millones de euros del valor de Merkur. La compañía ahora realiza una restructuración de la deuda, mandatada por un tribunal.

En 2011, fiscales acusaron a Kordez de malversar nueve millones de euros de Mewrkur en 2008, mediante una complicada transacción en la que Merfin le compró a Merkur un centro comercial, con un crédito impropio por 10 millones de euros. Uno cuantos días después, Merfin vendió la propiedad en 21 millones de euros, un precio artificialmente elevado, a una constructora.

En septiembre, se declaró culpable a Kordez de falsificación y abuso de confianza. Dijo que estaba tratando de salvar a la compañía y no había violado ninguna ley.

Mientras espera un fallo sobre su apelación, Kordez dice que se niega a siquiera contemplar una posible sentencia en prisión, lo que compara con un diagnóstico de cáncer. No se puede decir que la enfermedad financiera del país sea su culpa, expresó. “Se necesitaba culpar a alguien de este lío”, dijo, “Y me convertí en el chivo expiatorio”.

 

Era el país más prometedor

Cuando se integró en 2004 a la Unión Europea, se consideraba que Eslovenia, ubicada entre Italia, Austria, Hungría y Croacia, era el más prometedor entre 10 nuevos países participantes.