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  • The New York Times

Christopher Berger, de 42 años de edad, sicólogo del ejercicio y profesor de la Universidad de Indianápolis, tiene una visión poco común de los aeropuertos y los viajes de negocios.

Donde algunos ven frustración, ansiedad y largas filas, Berger ve oportunidades de moverse y aliviar el estrés. Donde algunos ven una espera interminable, él ve una caminata vigorizante.

“Lo que trato de promover con mi interés en los viajes aéreos es el simple hecho de que volar puede ser sano”, dijo Berger. “Los viajes no significan falta de acondicionamiento físico. Se queda varado en una terminal por tres horas, qué lástima, pero tiene un lugar con clima controlado donde pude caminar literalmente kilómetros en algunos aeropuertos si quiere”.

Como presidente de un grupo de tarea sobre viajes aéreos saludables del Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte, Berger de manera entusiasta ofrece su discurso de salud pública Ejercicio al Volar ante colegas, administradores de aeropuertos, funcionarios de la industria de viajes y cualquiera que quiera escucharlo.

Insta a los administradores de aeropuertos a desarrollar letreros y materiales promocionales para alentar el caminar. Habla sobre el sorprendente número de aeropuertos que están junto a parques públicos y senderos, fácilmente accesibles durante las escalas. Señala que las propias terminales son lo bastante grandes para crear su propio sendero para caminar bajo techo.

En otras palabras, dice Berger, en vez de ejercer la paciencia con los retrasos de vuelos, los agentes de seguridad y las aerolíneas, simplemente ejercítese.

“El cuerpo humano no está destinado a permanecer sentado en esos asientos de aerolíneas por mucho tiempo”, dijo.

Hay riesgo, por ejemplo, de una trombosis (obstrucciones en que la sangre se estanca, típicamente en una pierna por estar sentado por periodos prolongados). “En vez de estar sentado por cinco horas, camine, incluso solo 15 o 20 minutos”, dijo el doctor Carl Lavie, un cardiólogo del Instituto Ochsner de Enfermedades Cardiacas y Vasculares en Nueva Orleáns. (En vuelos largos, el riesgo es mayor, dijo Lavie, así que recomienda levantarse en la cabina del avión y estirarse o caminar cada hora, si es posible.)

En los aeropuertos, Berger practica lo que predica, a un grado en que quizá solo el viajero frecuente más comprometido se aventuraría.

En marzo, durante una prolongada escala en Phoenix durante un viaje de Indianápolis a Los Ángeles, realizó su propio maratón en el aeropuerto.

Al llegar a Phoenix, descendió del avión, tomó el PHX Sky Train que lo llevó a la conexión del Tren Ligero Metropolitano. Tomó un tren a Tempe, Arizona, donde desembarcó y caminó hacia el centro acuático de la Universidad Estatal de Arizona.

Doctorado en ciencia del ejercicio

Ahí, disfrutó de una hora de natación, tomó un poco el sol, se duchó, secó su traje de baño con una secadora de pelo en el vestidor (estaba usando su traje de baño debajo de su ropa formal), se vistió y regresó al aeropuerto, con suficiente tiempo para pasar por seguridad de nuevo para tomar su vuelo de conexión.

Berger reconoce que esos planes elaborados no son para todos los viajeros. Hay opciones de ejercicio mucho más sencillas para los viajeros de negocios, como documentar su equipaje, cambiarse por un par de zapatos cómodos que lleve en su equipaje de mano y realizar una caminata vigorosa de unos 20 o 30 minutos por la terminal del aeropuerto.

Berger pasa mucho tiempo en terminales, parte del mismo por decisión propia. Mientras crecía en Canton, Ohio, era un atleta de pista en el bachillerato con un objetivo profesional. “Lo único que quería hacer era ser piloto”, dijo. Fue a la Universidad Estatal de Arizona, consiguió un título en aeronáutica, pero le dijeron que no cumplía los criterios de visión para ser piloto.

“En un minuto cambió todo mi futuro”, dijo. “Seguía interesado en los vuelos, pero también había desarrollado este interés en la fisiología y la ciencia del ejercicio”. Consiguió un doctorado en ciencia del ejercicio de la Universidad de Kentucky, impartió clases en la Universidad George Washington y ahora está terminando su primer año académico en Indianápolis.

Hace unos años, escuchó sobre una idea que Carl Foster, entonces presidente del Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte, estaba contemplando. “Empecé a pensar que si uno quiere que la gente se active, que es uno de nuestros objetivos de política pública en el CEMD, ¿por qué no en los aeropuertos?”, dijo Foster, profesor de ciencia del ejercicio en la Universidad de Wisconsin-La Crosse. “¿Por qué sólo sentarse ahí e ingerir comida de aeropuerto? Hay que caminar”.

Foster expuso la idea de una iniciativa de salud pública para promover a los aeropuertos como lugares para la actividad física. Cuando berger, el frustrado piloto convertido en fisiólogo escuchó al respecto, “prácticamente le rogué formar parte del comité”.

Cinco años después, los resultados de sus esfuerzos son mixtos. Como lo demuestra un vistazo casual alrededor en cualquier sala de pasajeros, la mayoría de los viajeros aún parece aferrarse a sus costumbres sedentarias.

Sin embargo, Berger y sus tres colegas del grupo de trabajo ven signos de esperanza. Están en proceso de terminar un sondeo de todas las oportunidades de actividad física en los 20 principales aeropuertos en Estados Unidos, incluidos senderos y campos de golf cercanos, gimnasios en los aeropuertos y salas de yoga y meditación. Esperan publicar el material y eventualmente ponerlo a disposición de todos los viajeros interesados en el sitio web del grupo de trabajo.

Los resultados del sondeo convencen a Berger de que “si hay una tendencia, ésta es a favor de la salud y el acondicionamiento físico”.

Exhortan a 150 minutos semanales de actividad

Otras organizaciones de salud pública están centrándose en la actividad física y los viajeros, con cierto éxito inicial. Janet Fulton, epidemióloga de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, está trabajando con el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta en un proyecto de investigación para determinar qué tipo de letreros o mensajes alentarán a los pasajeros a caminar de un vestíbulo a otro en vez de tomar el Plane Train que los conecta.

Funcionarios del aeropuerto estiman que solo 10 por ciento de las aproximadamente 240,000 personas que pasan por el aeropuerto cada día eligen caminar, dijo Fulton, y añadió: “Si podemos lograr que otro 10 por ciento elija caminar en vez de montarse en el tren a través de nuestra campaña, tendremos un enorme impacto”. Dijo que funcionarios del aeropuerto y de las aerolíneas habían sido receptivos ante la idea.

Berger dijo que otros aeropuertos habían iniciado programas de caminata para empleados y pasajeros, algunos en colaboración con la Asociación Americana de Cardiología u otros grupos.

Sin embargo, es poco claro si la mayoría de los viajeros realmente abandonarán las escaleras eléctricas, eludirán los trenes y se levantarán de sus asientos en la sala de espera, con o sin letreros. Convencerlos de dejar la terminal y visitar senderos recreativos cercanos – como el Sendero del Monte Vernon de 29 kilómetros, un tramo del cual es adyacente al Aeropuerto Nacional Ronald Reagan en Washington – es menos probable.

Foster de la Universidad de Wisconsin dijo que su propia caminata mientras viaja se limitaba al interior del aeropuerto. Pero hay ventajas en ello, similares a las de caminar por un centro comercial.

“Es un sitio seguro, uno va ahí con un propósito, el clima está controlado”, dijo Foster. “¿Por qué no hacer algo de ejercicio mientras se está ahí?”

La investigación ha demostrado que incluso los lapsos breves de actividad física pueden tener importantes beneficios de salud. Ciertamente, esa es la base de los lineamientos de actividad física del gobierno federal de Estados Unidos para los adultos, que exhortan a los estadounidenses a acumular 150 minutos de actividad moderada a la semana. Y lo que se haga es mejor a estar sentado.

“Algo de actividad es mejor que nada”, dijo Steven N. Blair, profesor de la Escuela Arnold de Salud Pública en la Universidad de Carolina del Sur, quien recomienda incorporar la actividad a una escala en el aeropuerto. “Cuando descienda del avión, camine. Use esos músculos; se sentirá mejor y hay investigación que sugiere que pudiera incluso hacerle más productivo en su trabajo”.

 

Caminar en vez de estar sentado

“En vez de estar sentado por cinco horas, camine, incluso solo 15 o 20 minutos”, dijo el doctor Carl Lavie, un cardiólogo del Instituto Ochsner de Enfermedades Cardiacas y Vasculares en Nueva Orleáns.

 

Pocos caminan

Funcionarios del aeropuerto estiman que solo 10 por ciento de las aproximadamente 240,000 personas que pasan por el aeropuerto cada día eligen caminar, dijo Fulton.