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  • The New York Times

Bennett Model ayudó a abrir camino en la exportación de prendas de vestir provenientes de China en 1975, el año previo a la muerte de Mao Zedong, y desde ese día, su empresa de moda en Nueva York ha buscado otros países, desde Guatemala hasta Vietnam e Indonesia, capaces de suministrar a minoristas líder como Bergdorf Goodman y Neiman Marcus.

La incesante búsqueda de nuevas ubicaciones ha cobrado mayor urgencia tras el accidente industrial más mortífero en la historia de la industrial mundial del vestido, una fábrica de varios pisos colapsó en Bangladesh, dejando 1,127 personas muertas.

"Comprar de Bangladesh“, dijo Model, "ha sido políticamente incorrecto desde que empezaron los problemas allá, así que muchos de los grandes actores ya habían estado buscando alternativas”.

Cuando un alto ejecutivo de uno de los mayores minoristas estadounidense de mercado masivo lo llamó la semana pasada, con inquietudes sobre proveedores en Bangladesh y planes para un viaje a Vietnam y Camboya para buscar alternativas, Model tenía listo un consejo: “Le dije que agregara una parada en Indonesia”.

Muchos ejecutivos occidentales están efectuando ese tipo de viajes esta primavera. Un letal incendio en una fábrica en Bangladesh en noviembre pasado, 33 huelgas regionales o nacionales allá desde enero, cientos de muertes en luchas de facciones en las calles allá desde febrero, y el colapso del Rana Plaza a finales de abril han dejado a corporaciones multinacionales manoteando por otras opciones.

“Justo ahora, el nombre de Bangladesh sencillamente le da mala reputación a una empresa”, destacó Model, el director ejecutivo de Joseph Model Associates, que diseña y distribuye la marca Annabelle New York de ropa de alto nivel y también produce marcas de marca privada para diversas cadenas de tiendas por departamentos.

Protestas provocan cierres temporales en Bangladesh

Ejecutivos occidentales están revisando en busca de nuevos proveedores en potencia en el sur de Vietnam, el centro de Camboya y las tierras remotas de Java e Indonesia. El Hotel JW Marriot en Yakarta, uno de los favoritos de compradores de ropa occidental, está tan lleno últimamente que es difícil reservar una habitación con poco tiempo de anticipación. Ejecutivos de la industria del vestido en Indonesia dicen que han visto una procesión constante de llegadas en semanas y meses recientes, siempre formulando las mismas preguntas sobre estabilidad política, leyes laborales, cumplimiento de seguridad y salarios.

“Al principio era porque China se estaba volviendo demasiado cara y después llegó la tragedia del incendio de Bangladesh, y después se han dado muchos etapas en las dificultades de Bangladesh”, dijo Ade Sudradjat, el presidente la Asociación Indonesia de Textiles. “Algunos compradores se sienten incómodos presentando pedidos en Bangladesh”.

Muchas multinacionales están explorando sus opciones en caso que los enfrentamientos en las calles y huelgas nacionales con motivaciones políticas empeoren en Bangladesh, que es el segundo fabricante mundial de ropa después de China. Una nueva facción en el movimiento islamista del país ha llevado a cabo más protestas violentas en últimas fechas que, a veces, han resultado en el cierre temporal de fábricas.

Algunos ejecutivos dicen que muchas multinacionales seguirán comprando de Bangladesh, aunque algunas pudieran diversificar sus pedidos a más países.

“Por una parte, la gente está estudiando planes de contingencia en caso de que la agitación empeore”, dijo Bruce Rockowitz, el presidente del grupo y jefe ejecutivo de Li & Fung, con sede en Hong Kong, una de las mayores empresas de abastecimiento. “Hay algunas personas que quieren mudarse por completo de Bangladesh, pero solo son unas pocas”.

Tessel Pauli, portavoz de la Campaña de Ropa Limpia, descartó las preocupaciones de minoristas con respecto a la agitación civil como una excusa falsa para evitar el mejoramiento de normas de seguridad allá. “La conmoción política ha estado existiendo en Bangladesh a lo largo de la última década” dijo, al tiempo que agregaba que, “Por supuesto, ellos deberían dejarle en claro al gobierno que la resuelva de inmediato”.

Docenas de países empobrecidos producen camisetas y otra ropa muy elemental. Sin embargo, solo unos pocos países - realmente solo China, Bangladesh, Vietnam, Indonesia y en cierta medida Camboya y Pakistán - han desarrollado sistemas altamente complejos para la producción y embarque de decenas de miles o incluso cientos de miles de camisas, blusas o pantalones idénticos de alta calidad a un minorista global a las pocas semanas de haber recibido una pedido.

Potenciales sucesores no están en Africa ni en la India

La ropa tiene que ser etiquetada correctamente para que viaje sin problemas a través de centros de distribución de un gran minorista y llegue a tiempo en cada tienda por todo el mundo. El proceso requiere de números formidables de trabajadores calificados que puedan supervisar tanto el control de calidad como el etiquetado y prendas de embarques. Grandes minoristas y empresas de diseño han intentado repetidamente y fracasado en el desarrollo de alternativas, experimentando en India, África y América Latina, solo para terminar en cuellos de botella de infraestructura y carencia de gerentes o trabajadores calificados.

Rockowitz dijo que todos los potenciales sucesores de Bangladesh para exportaciones de la industria del vestido en escala verdaderamente grande estaban en Asia. Model dijo que India no estaba organizada para trabajar en esa escala tan grande, producción oportuna, y que África no tenía suficientes trabajadores con las habilidades indicadas para el etiquetado y embarque de alto volumen, en tanto América Latina no tenía suficientes trabajadores interesados en operar máquinas de coser.

Hace dos años, Model habló con entusiasmo sobre una fábrica que había encontrado en Guatemala, a la cual vio en ese momento como una alternativa a China y el Sureste de Asia que estaba mucho más cerca de Estados Unidos, lo cual podría reducir los tiempos de entrega.

Sin embargo, Model dijo en una entrevista telefónica hace varios días que en fecha reciente había dejado de comprar de la fábrica en Guatemala y, más bien, cambió sus pedidos a dos fábricas en Vietnam; además, se apoya en la producción local en Semarang para vestidos tejidos. En Guatemala, la calidad era excelente, dijo, pero “No pueden manejar grandes pedidos y tardan en la entrega”.

Model dijo que él siempre se había negado a presentar grandes pedidos en Bangladesh para sus clientes. Comentó que él y un par de otros proveedores de cadenas de menudeo de élite siempre temían por la dependencia de Bangladesh hacia altas fábricas, en las cuales los trabajadores pueden quedar atrapados en los pisos superiores durante un incendio, en vez de los diseños de una sola planta y dos pisos hallados en el sureste de Asia.

Por ejemplo, Indonesia, ha tenido un código de industria desde principios de los 90 en el sentido que las fábricas de ropa no pueden tener más de dos pisos de altura para que la evacuación sea más fácil durante incendios, erupciones volcánicas y sismos. Dirigentes sindicales de la localidad dicen que solo unas pocas fábricas indonesias de ropa son más altas, debido a que datan de antes de la regla mencionada.

Incluso fábricas con un segundo piso en Indonesia deben asegurarse de que la segunda planta esté abierta al primer piso con un largo balcón o patio para fácil escape; si bien existen otros abusos laborales en Indonesia, líderes sindicales de la localidad dicen que la regla era aplicada escrupulosamente.

Rabana Huq, el director administrativo del Grupo Mohammadi, uno de los mayores productores de ropa en Bangladesh, dijo que la prevalencia de fábricas altas en Bangladesh reflejaba los precios inusualmente altos de bienes raíces del país, combinado con la dificultad de convencer a empresas de servicio público de que instalen conexiones electricidad y de gas con sitios más grandes. Lo que pudiera salvar a Bangladesh de una marcada caída en lo inmediato en órdenes de exportación es simplemente que la mayoría de las fábricas del sureste asiático ya están reservadas totalmente con pedidos de multinacionales que huyen de los costos de China, siempre en aumento.

“Para este año, es imposible: ya estamos llenos”, dijo Suryadi Sasmita, el presidente de la subsidiaria indonesia de Wacoal, gran empresa manufacturera de ropa japonesa.

 

El peso de las prendas

La manufactura de prendas de vestir conforma un quinto de la economía en Bangladesh y cuatro quintas partes de sus exportaciones, lo cual significa que uno de los países más pobres y densamente poblados del mundo depende con desesperación de que continúen los pedidos de exportación para mantener a raya el marcado aumento del desempleo y posiblemente mayor agitación política.

 

Unos pocos

Solo unos pocos países - han desarrollado sistemas altamente complejos para la producción y embarque de decenas de miles de camisas, blusas o pantalones idénticos de alta calidad a las pocas semanas de haber recibido una pedido.