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Las finanzas rara vez son románticas, pero la idea de préstamos entre pares se le acerca. Esta es una industria que reúne a ahorradores y prestamistas en plataformas en Internet. Quienes quieren pedir prestado son emparejados con quienes quieren prestar. Los bancos y las empresas de tarjetas de crédito se quedan fuera. Si se habla con suficientes personas en el campo, alguien seguramente mencionará la “democratización de las finanzas”.

Sin embargo, conforme la industria madura, está alejándose de sus raíces de depender solo de prestamistas individuales para su oferta de capital. También el dinero institucional está fluyendo hacia las plataformas. Eso ocurre particularmente en Estados Unidos, en parte porque los administradores de dinero ahí están más acostumbrados a invertir en crédito, en parte porque los inversionistas minoristas tienen menos obstáculos regulatorios que superar.

Las dos plataformas de préstamos más grandes en Estados Unidos son Lending Club y Prosper, ambas basadas en San Francisco. Lending Club es el faro de la industria. Fue establecido en 2007 por Renaud Laplanche, un francés que anteriormente fundó una firma de software que fue adquirida por Oracle. El grueso de sus préstamos son para consolidación de deuda por parte de deudores de tarjetas de crédito. Sin un negocio legado que proteger o redes de sucursales que pagar, puede ofrecer a los solicitantes de préstamos una tasa del 14 por ciento, muy por debajo de los cobros estándar de 18 por ciento.

Ventaja de precio

Ese tipo de ventaja de precio mantiene alta la demanda. Lending Club hizo posibles 140 millones de dólares en préstamos en abril. Sus ingresos, de comisiones cobradas a deudores y prestamistas, representarán unos 100 millones de dólares en 2013, y Laplanche espera duplicar eso en 2014. La firma ha tenido un flujo de efectivo positivo durante los últimos cuatro trimestres, y recibió un sello de aprobación en mayo cuando Google asumió una participación. Laplanche es evasivo sobre lo que la relación con Google traerá, pero la inversión establece un hito para una oferta pública inicial en algún momento del año próximo. El acuerdo valuó a la firma en 1,600 millones de dólares.

En cuanto a la oferta de capital, los inversionistas institucionales representan ahora dos tercios de los volúmenes de préstamos. Inversionistas como aseguradoras y fondos de riqueza soberana han asignado cantidades de hasta 100 millones de dólares.

"Entre pares", fuera

“No hemos usado el término ‘entre pares’ durante los últimos tres años”, dice Laplanche, “al igual que Facebook no se hace llamar red social”.

Prosper, que fue fundada en 2006 y también se dirige a la pila de 700,000 millones de dólares de deuda en tarjetas de crédito de Estados Unidos, está igualmente inclinada a atender a su base institucional. Ha tenido una experiencia con más altibajos que Lending Club, pero una nueva ronda de financiamiento este año atrajo a Sequoia, una importante firma de capital aventurero, como el mayor accionista de la firma. También instaló a una nueva administración, encabezada por Stephan y Aaron Vermut, padre e hijo.

Prosper no es rentable aún, pero sin embargo el capital institucional está fluyendo rápidamente.

“Esta es la primera vez en la historia que inversionistas no bancarios pueden tener acceso a productos de crédito de consumo no titulados”, dice Aaron Vermut.

Dos grupos

Los Vermut han imitado a Lending Club estableciendo dos grupos de préstamos. Uno contiene préstamos totales, que las instituciones pueden adoptar, el otro un “grupo fraccional” en el cual los préstamos son divididos entre los prestamistas, principalmente inversionistas minoristas.

Common Bond, una empresa incipiente basada en Nueva York, está apuntando a otro gran grupo de la deuda individual estadounidense: los préstamos estudiantiles. Al dirigirse a los estudiantes de maestrías y posgrados, espera atraer a una población digna de crédito de solicitantes con poder de ingresos comprobado y ofrecer una tasa de interés menor que los préstamos estudiantiles del gobierno. Su primer financiamiento fue para 40 estudiantes de maestrías y de posgrado en la Escuela Wharton de la Universidad de Pensilvania en Filadelfia.

El segundo fondo es más ambicioso. Financiará a 1,500 estudiantes en 20 escuelas. El primer fondo atrajo a ex alumnos de Wharton en busca de capital, pero esta vez están participando oficinas familiares, fondos compensatorios y bancos comunitarios. Ya tiene compromisos de más de 100 millones de dólares y, mientras que el primer fondo fue muy sencillo, el siguiente será estructurado y titulado.

El atractivo del dinero institucional para los prestamistas entre pares es simple. Realza el crecimiento e incrementa la capacidad. También hace más fácil pensar en ofrecer productos a más largo plazo que los préstamos de consumo que son lo básico de la industria hasta la fecha. Laplanche enumera una lista de áreas en las cuales Lending Club planea extenderse, desde deuda estudiantil hasta préstamos empresariales.

A algunos inversionistas minoristas les preocupa que vayan a ser excluidos. Las firmas afirman que no será así. Una razón es que a los solicitantes de préstamos les gusta la idea de que les estén prestando otros individuos, no fondos de capital sin rostro. Stephan Vermut de Prosper estima que el aspecto social del sitio alienta tasas de pago más altas. David Klein, uno de los fundadores de Common Bond, insiste en la importancia de que ex alumnos de maestría financian a estudiantes para crear una sensación de comunidad.

También es poco probable que las firmas descarten a una fuente estable de financiamiento. Algunos individuos invierten vía cuentas de retiro, ofreciendo un flujo de capital predecible. Laplanche dice que la entrada mensual de dinero minorista más grande de Lending Club ocurrió en agosto de 2011, cuando Standard & Poor’s degradó la calificación crediticia de Estados Unidos. Los inversionistas sacaron dinero de la bolsa de dinero y lo pusieron en lo que consideraron una opción más segura.

La industria no es menos atractiva por su evolución. Un exceso de capital debe mantener las cosas asequibles para los solicitantes de préstamos e incrementar la liquidez, y los reguladores se sienten complacidos de ver una alternativa creciente a los bancos tradicionales que empareja a los activos con los pasivos y no sobrecarga el apalancamiento.

“Somos una forma más eficiente de otorgamiento de crédito de consumo y asignación de capital”, dice Laplanche.

Esa descripción quizá no tenga el tono romántico del “crédito entre pares”, pero prepara el escenario para que la industria tenga un mayor impacto.