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La aniquilación de la Unión Patriótica (UP), un pequeño partido izquierdista creado en 1985 como brazo político de las guerrilleras FARC, fue uno de los episodios más oscuros de la historia reciente de Colombia. Más de 3,000 miembros del partido, incluidos dos candidatos presidenciales, fueron asesinados durante los años 80 y 90, mientras el diálogo para la paz fracasaba, por paramilitares derechistas vinculados con las fuerzas armadas.

Las FARC han citado desde hace tiempo al destino de la UP como una razón para su desconfianza de la política democrática. Sus oponentes dicen que las FARC cínicamente usaron las conversaciones de paz y sacrificaron a la UP como un medio para comprar tiempo para reforzar a su ejército guerrillero, parte de su estrategia de “combinar todas las formas de lucha”.

El antecedente de la UP pende sobre las prometedoras nuevas conversaciones de paz que las FARC y el gobierno de Colombia han estado realizando en La Habana desde noviembre. Un punto en la agenda es la necesidad de ofrecer a las FARC garantías de que sus miembros pueden entrar en la política una vez que hayan depuesto sus armas.

Por tanto, fue útil para ambos bandos cuando un tribunal colombiano dictaminó el 4 de julio que la UP podía restablecer su estatus legal como partido. La pérdida de ese estatus, debido a que el partido no pudo obtener suficientes votos en elecciones pasadas, fue atribuible a circunstancias atenuantes, según el fallo del tribunal.

La restauración fue un “acto de justicia”, dijo el principal negociador de las FARC en La Habana, Luciano Marín, quien también es conocido por su nombre de guerra de “Iván Márquez”. Fue elegido para el Congreso por la UP EN 1986, pero rápidamente fue convocado a las filas de la guerrilla.

Es menos claro si la UP resultará ser un vehículo útil para las FARC o para la más amplia izquierda colombiana. En su apogeo en 1986 obtuvo sólo 4.5 por ciento de los votos en una elección presidencial. Hoy es poco más que una organización de víctimas. Otro grupo, Marcha Patriótica, ahora representa a los movimientos sociales que son cercanos a las FARC.

Varios otros movimientos izquierdistas han ascendido y caído desde los 80. Han tenido algo de éxito, ganando tres veces la alcaldía de Bogotá con diferentes disfraces y obtenido 22 por ciento de los votos en la elección presidencial de 2006, pero la izquierda ha sido asediada por la división y, en algunos casos, por la corrupción y la mala administración en el gobierno local.

Está en marcha un nuevo intento para formar un frente de centro-izquierda unido en anticipación de la elección presidencial del año próximo. Sería mejor si no tiene el apoyo de las FARC, según Antonio Navarro Wolff, un posible candidato de la coalición.

“Sólo cuando hayan firmado un acuerdo de paz podremos hablar con ellos sobre política”, dice Navarro Wolff.

El asesinato a manos de las FARC de 19 soldados el 20 de julio, Día de la Independencia de Colombia, representa la mayor pérdida de vidas del ejército desde que comenzaron las conversaciones de paz. Dos días después, las FARC ofrecieron ayuda armada a agricultores en el noreste, que están protestando contra la fumigación de sus plantas de coca ilegales y la falta de empleos en la región.

La debilidad de la izquierda en Colombia debe mucho a la posición ambigua que ha asumido históricamente hacia la violencia y la lucha armada. Hoy, gran parte de esa ambigüedad ha desaparecido, pero su legado incluye el riesgo de que las FARC enfrenten la violencia si tratan de tomar parte alguna en la política.

Eso, a su vez, significa que la mejor probabilidad para que la izquierda obtenga apoyo radica en que las FARC depongan sus armas de una vez por todas.

Posición ambigua los hace débiles

La debilidad de la izquierda en Colombia se debe mucho a la posición ambigua que ha asumido históricamente hacia la violencia y la lucha armada.