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  • The Economist

Aun ahora, una semana después, sigue sin ser totalmente claro cuál fue el detonante. Pero algo alarmó tanto a Barack Obama y sus asesores de inteligencia que el 1º de agosto decidieron cerrar 19 misiones diplomáticas en Medio Oriente y el norte de África y emitir una alerta mundial para los viajes.

Lo que ha surgido gradualmente es que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos interceptó la semana pasada comunicaciones electrónicas, probablemente conversaciones en teléfonos satelitales, entre Ayman alZawahri, el sucesor de Osama bin Laden como jefe de Al Qaeda, y Nasser al-Wahishi, el líder de su filial basada en Yemen, Al Qaeda en la Península Arábiga, o AQPA, que es el segundo de facto de Al-Zawahri.

En los últimos años, conforme el liderazgo central de Al Qaeda en Waziristán del Norte ha sido implacablemente reducido por los ataques con aviones teledirigidos, AQPA ha sido por mucho la filial más activa de la red en organizar ataques contra blancos en Occidente.

Quienes han sido informados sobre lo que pasó entre los dos hombres dicen que Al-Zawahri había ordenado una serie de ataques para que coincidieran con la fiesta musulmana de Laylat al-Qadr, que conmemora la vigésimo séptima noche del Ramadán y cayó el fin de semana pasado. Si hubieran tenido éxito, habrían estado entre los más mortales desde el 11 de septiembre de 2001.

El propio Yemen e intereses occidentales ahí probablemente eran el blanco principal, pero no necesariamente el único. El 6 de agosto, Estados Unidos y Gran Bretaña evacuaron a sus diplomáticos de la capital de Yemen, San’a, y aconsejaron a sus ciudadanos que abandonaran el país.

En las dos últimas semanas, se han lanzado al menos cinco ataques con aviones teledirigidos estadounidenses para trastornar lo que el gobierno en San’a ha descrito como una ambiciosa conspiración de Al Qaeda para volar oleoductos y apoderarse de algunos de los puertos del país. Alrededor de 25 supuestos terroristas han sido asesinados hasta ahora, según reportes locales. No se sabe si hubo personajes destacados entre ellos.

Aciertos y errores

Los aviones teledirigidos operados por la CIA vuelan desde una base en Arabia Saudita, mientras que otros, bajo el Comando Conjunto de Operaciones Especiales, despegan de Yibuti. Después de un récord de 54 ataques el año pasado, ha habido una pausa en la actividad después de que Obama anunció un endurecimiento de las reglas de involucramiento en mayo. Se dice que las fuerzas especiales estadounidenses, que ya entrenan a unidades antiterroristas yemenitas, están preparándose para una acción más directa contra Al Qaeda.

Nada de esto explica en sí mismo porque la Casa Blanca ha hecho una declaración pública tan dramática de sus ansiedades, en vez de actuar discretamente para frustrar la conspiración cuando se enteró de ella. Las alteraciones en los viajes tienen un costo económico, y también hay inconvenientes de seguridad potencialmente importantes.

Primero, Al Qaeda ha recibido información preciosa sobre las capacidades de vigilancia estadounidenses que le ayudará a mantener sus comunicaciones más seguras en el futuro. Segundo, los conspiradores quizá tengan un “plan B” que las agencias de espionaje aún desconozcan. Tercero, las alarmas contradicen fuertemente a las anteriores afirmaciones del gobierno estadounidense de que Al Qaeda ha sido debilitado, por sus esfuerzos, hasta llevarlo al borde de la derrota.

Una fuerte influencia en la forma de pensar del gobierno estadounidense fue la muerte del embajador Christopher Stevens y otros tres cuando el consulado estadounidense en Bengasi, Libia, fue violentamente sitiado el 11 de septiembre de 2012, por combatientes yihadistas posiblemente vinculados con Al Qaeda. Poco antes del asalto, Al-Zawahri había emitido un video demandando ataques contra estadounidenses en Libia para conmemorar el aniversario.

Tras la tragedia de Bengasi, los republicanos acusaron al gobierno de tergiversar lo que había ocurrido para absolverse de los cargos de lentitud para reaccionar y complacencia. Aun cuando las denuncias más estridentes no fueron corroboradas, mucho del lodo se pegó.

Esta vez, por el contrario, los congresistas republicanos normalmente hostiles se apresuraron a elogiar a la ASN (recientemente bajo presión tras las revelaciones de Edward Snowden sobre el grado de su recolección de datos) y a respaldar la respuesta del gobierno.

¿Al Qaeda más fuerte?

Separadamente, el 6 de agosto, se reveló que agencias federales de procuración de justicia de Estados Unidos habían presentado cargos de asesinato contra Ahmed Abu Khattala, un líder miliciano bien conocido en Bengasi.

Cargos bajo sello de confidencialidad también fueron presentados contra hasta una docena de personas más de las que se cree desempeñaron algún papel en la muerte de Stevens y sus colegas. Dadas las dificultades de la procuración de justicia en Libia, está lejos de ser seguro que alguno de los acusados vaya a enfrentar a la justicia.

Pero aunque el gobierno de Obama quizá se esté congratulando por su manejo de la crisis actual, surgen interrogantes a más largo plazo. El primero es el reforzamiento de la seguridad en las misiones diplomáticas en lugares peligrosos, para lo cual el Congreso no ha ofrecido financiamiento en el pasado. hay algo vergonzoso en cerrar las embajadas de Estados Unidos en toda una región.

El segundo es la necesidad de una reevaluación general de la amenaza que siguen representando Al Qaeda y su extensa red de afiliadas.

Aunque esa amenaza, al menos en lo que concierne a Occidente, ha parecido menguar en los últimos años, la organización ha probado ser resiliente y adaptable. En Yemen, AQPA, en connivencia con tribus locales, controla una buena cantidad de territorio y es un centro de comunicaciones y recaudación de fondos para el resto de la organización.

En Siria, Jabhat al-Nusra, por mucho la más poderosa de las milicias rebeldes, ha sido absorbida por Al Qaeda en Irak, que ha revitalizado a la cruenta insurgencia sunnita contra el gobierno dominado por chiitas de Nouri al-Maliki.

Al Qaeda está cada vez más activo en los espacios abiertos del Sinaí, y ve la oportunidad en el derrocamiento del gobierno de la Hermandad Musulmana en El Cairo.

La salida de las fuerzas de combate de la OTAN de Afganistán para fines del año próximo le permitiría regresar a algunas partes del sur y el este del país bajo la protección del Talibán, mientras que el liderazgo central en las tierras yermas tribales de Pakistán quizá también esté anticipando una reducción en la campaña de los aviones teledirigidos que ha debilitado a sus filas.

En mayo, Obama habló de que la “guerra contra el terrorismo” estaba llegando a su fin. Es cierto que Al Qaeda se enfoca ahora mayormente en las luchas locales en vez del enemigo “distante” en Occidente. Pero, comparado con hace 12 años, tiene muchos más combatientes y controla mucho más territorio. Sus prioridades pudieran cambiar fácilmente y en cualquier momento una vez más. Si una conversación entre Al-Zawahri y Al-Wahishi puede ser la causa de tantas molestias y problemas, Obama quizá tenga que reconsiderarlo.

 

Trastornar a Al Qaeda

En las dos últimas semanas, se han lanzado al menos cinco ataques con aviones teledirigidos estadounidenses para trastornar una ambiciosa conspiración de Al Qaeda para volar oleoductos y apoderarse de algunos de los puertos de Yemen.