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  • The Economist

El lamentable estado de la atención de salud pública encabeza los sondeos de opinión acerca de las inquietudes de los votantes brasileños. Las protestas callejeras en junio fueron provocadas por un aumento en las tarifas del autobús, pero la baja calidad de los hospitales y clínicas estuvo entre las principales quejas de los manifestantes.

La Constitución garantiza el derecho a la atención médica gratuita ofrecida por el estado. Pero dos quintas partes de los brasileños no están cubiertos por la atención primaria local, dependiendo más bien de las caóticas salas de emergencia en los hospitales. Una cuarta parte acude a servicios privados. La proporción del gasto total en salud que es público es menor que en Estados Unidos, el cual no aspira a la cobertura pública universal.

La respuesta de la Presidenta Dilma Rousseff es Mais Medicos (“Más Médicos”), un programa intensivo para reclutar a miles de doctores extranjeros para que trabajen en áreas pobres y remotas rehuidas por los médicos locales. El 23 de agosto, llegó el primero de ellos. A unos 200, principalmente procedentes de Argentina, Portugal y España, se les han ofrecido contratos de tres años en medicina familiar. Ganarán 10,000 reales (4,250 dólares) al mes, más alimentos y alojamiento. Algunos cubanos también han respondido al llamado, los primeros de los 4,000 doctores que el gobierno espera contratar en la isla antes de diciembre.

Brasil tiene proporcionalmente menos médicos que muchos países más ricos. Y la mayoría están en las grandes ciudades, a menudo en la práctica privada; muy pocos son practicantes generales. Escasean aún más las enfermeras: una por cada dos doctores, mientras que en sistemas de atención médica eficientes la proporción es de tres a uno. Esas enfermeras también son usadas ineficientemente, en gran medida debido al cabildeo de los médicos.

En 2002, las asociaciones profesionales de médicos se las ingeniaron para frenar la capacitación de las enfermeras en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades infantiles comunes. En 2009, consiguieron se aprobara una ley que prohíbe que alguien que no sea médico prescriba algún tipo de medicamento.

Contrato lucrativo para Cuba

El plan original había sido usar fondos federales para atraer a los médicos brasileños a municipios pobres. Pero pese a los salarios inusualmente altos ofrecidos, sólo 938 doctores brasileños se inscribieron para los 15,460 empleos ofrecidos. La mayoría de los 3,511 municipios que querían médicos se sintieron decepcionados.

Muchos países pasan apuros para atraer a los médicos a áreas pobres o remotas donde tendrán poca oportunidad de capacitarse más y especializarse, o de dedicarse a la práctica privada adicionalmente. Brasil lo encuentra particularmente difícil: Ofrecer pagar los préstamos estudiantiles, un incentivo común en Estados Unidos, no aplica, ya que las universidades públicas que capacitan a la mayoría de los médicos no cobran cuotas. La mayoría de los estudiantes de medicina son de familias adineradas y tienen pocos lazos con comunidades pobres.

Para Cuba, el acuerdo representa una fuente accesible de divisas duras. Cuba produce médicos y enfermeras en exceso, y desde hace tiempo los ha enviado al extranjero, por razones humanitarias o propagandísticas. Cada vez más, está cobrando por ellos. Venezuela ofrece a Cuba un subsidio masivo bajo el disfraz de pagar los servicios de 30,000 médicos y demás personal profesional. Brasil insiste en que no hay un subsidio involucrado.

Pero el tamaño del contrato planeado, con valor de unos 150 millones de dólares al año, lo hace valioso para Cuba, cuyo gobierno se queda con alrededor de dos terceras partes de los salarios de sus médicos que trabajan en el extranjero.

Reclamo de los colegas

Los recién llegados han sido exentados del examen común requerido para los médicos capacitados en el extranjero, pero no pueden trabajar salvo en sus clínicas asignadas. Aun así, las asociaciones médicas de Brasil quieren bloquear la importación de médicos extranjeros. Argumentan que el bajo salario de los cubanos y la incapacidad para elegir dónde trabajar son “análogos de mano de obra esclavizada”.

Eso es una exageración. Sin embargo, los estrictos tribunales laborales de Brasil quizá decidan que el convenio inter-gubernamental bajo el cual fueron contratados representa una “subcontratación”, la cual no ven con buenos ojos.

Los líderes de los médicos también dicen que como los títulos de los extranjeros no habrán sido revalidados, estarán practicando ilegalmente. El ministerio de Educación sospecha que el examen de revalidación ha sido hecho innecesariamente difícil para mantener fuera a los extranjeros.

El ministerio trató recientemente de aplicar el examen a estudiantes de medicina brasileños de último año. Pero acudieron demasiado pocos ese día para ofrecer una muestra decente.

 

La mayoría le rehuye al campo

Pese a los salarios inusualmente altos ofrecidos, sólo 938 doctores brasileños se inscribieron para los 15,460 empleos ofrecidos. La mayoría de los 3,511 municipios que querían médicos se sintieron decepcionados.