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  • The Economist

Uno era un divorcio largo tiempo esperado, el otro un matrimonio bastante previsto. El 2 de septiembre, Verizon Communications de Estados Unidos compró la participación de Vodafone de Gran Bretaña en Verizon Wireless, el mayor operador móvil en Estados Unidos. Pagará la asombrosa cantidad de 130,000 millones de dólares en efectivo, acciones y bonos por la participación accionaria de 45 por ciento de Vodafone.

Al día siguiente, Microsoft compró la operación de teléfonos móviles de Nokia por 3,800 millones de dólares de euros (5,000 millones de dólares). La compañía de software estadounidense también pagará a la firma finlandesa 1,700 millones de euros por las licencias de sus patentes, y le prestará 1,500 millones de euros.

La compra de Verizone es la segunda más grande en la historia de la industria, superada sólo por la propia adquisición de Vodafone de Mannesmann, una firma alemana, en 2000. Nokia, alguna vez el mayor fabricante de teléfonos móviles del mundo, se está retirando: por menos de lo que Microsoft pagó por Skype, una compañía de llamadas telefónicas por Internet, en 2011. Entre los 32,000 empleados que serán transferidos está Stephen Elop, el director ejecutivo de Nokia hasta esta semana y ex empleado ambicioso en Microsoft.

Tras apostar el futuro de Nokia al sistema operativo Windows de Microsoft hace dos años, ahora se habla de Elop como el probable sucesor de Steve Ballmere, quien debe renunciar como jefe de Microsoft dentro de un año. El gigante del software está apostando a que aún puede hacer lo que hasta ahora no ha podido: tener éxito en la computación móvil y convertirse en la compañía de “aparatos y servicios” que Ballmere prometió en un nuevo plan corporativo en julio.

Juntas, las transacciones hacen que los contornos de la industria de las telecomunicaciones móviles sean más claras en tres niveles. Los principales fabricantes de equipo de red móvil, exceptuando a los chinos, ahora han renunciado a hacer aparatos. Los fabricantes de aparatos se han unido en torno a tres “ecosistemas”: Android de Google, iOS de Apple y, en un distante tercer lugar, Windows de Microsoft. Y los operadores de redes móviles se están preparando para una nueva ola de consolidación.

Primero, el negocio de fabricar equipo: Tras comprar la participación de Siemens de Alemania en su empresa conjunta en julio, Nokia ahora hace poco más (aunque está conservando su división de mapas y muchas patentes). Con la partida de Nokia, ningún gran fabricante de equipo occidental producirá ya teléfonos móviles. Ericsson de Suecia abandonó en 2011, vendiendo a su socio, Sony de Japón. Alcatel de Francia vendió su marca a una empresa china. El negocio de los equipos es más a largo plazo, dice Rajeer Suri, el director de la división de red de Nokia. “Es menos propenso a la volatilidad que hemos visto en el lado de los aparatos”. Mejor aún, añade Suri, su firma se especializa en redes 4G, la generación más reciente, donde tiene alrededor de una quinta parte del mercado.

Todo se ve más claro ahora

De los principales constructores de equipos, sólo dos compañías chinas, Huawei y ZTE, ahora crean redes y producen teléfonos. Seguirán así. Chen Lifang, miembro del consejo de Huawei, dijo esta semana que aunque “la mayoría de los esfuerzos” se destinará a los equipos, lo que proporciona el grueso de los ingresos y utilidades de la firma, “el dispositivo es muy importante”.

Sin embargo, la operación de fabricación de aparatos es más clara ahora que Microsoft ha absorbido a Nokia, que ya produce más de 80 por ciento de los teléfonos Windows. En smartphones, Windows está muy atrás de Android, que es usado por muchos fabricantes, e iOS, que corre sólo en los propios aparatos costosos de Apple (aunque se espera que dé a conocer un iPhone más barato este 10 de septiembre). Aparte de su consola de juegos Xbox, el historial de Microsoft con los aparatos ha sido malo. No está claro que sus propios teléfonos, aún llevando la marca de Nokia, reduzcan esa brecha.

Microsoft insiste en que no imitará a Apple e impedirá que otros fabricantes de teléfonos usen su sistema operativo. Huawei dice que Microsoft ha estado ya en contacto para asegurarle esto. pero fabricantes menos saludables podrían sentir que, en cualquier caso, sus opciones se están reduciendo. HTC, una compañía taiwanesa cuya estrella ha caído tan rápidamente como subió, dijo el 4 de septiembre que sus ventas en los primeros ocho meses de 2013 fueron 32 por ciento menores a las de un año antes (como Huawei, produce principalmente teléfonos Android, pero también algunos con Windows). BlackBerry de Canadá, cuyos smartphones, como los de Nokia, alguna vez fueron muy populares pero en estos días ha sido superado incluso por los aparatos Windows, recientemente se puso a la venta. Al preguntarle si Huawei podría estar interesado en comprar a alguno de los dos, Chen dijo a los periodistas: “No. No hemos considerado eso”.

Entre los operadores de red, las líneas también están más ordenadas, al menos en Estados Unidos, donde Verizon y AT&T dominan, aunque las fusiones podrían hacer más fuerte a la más pequeña. Verizon ha conseguido lo que buscó por años: el control total de su activo más jugoso, el cual tiene ingresos de 76,000 millones de dólares al año – mucho más que su operación de líneas fijas – y representa casi todas sus utilidades operativas.

Aunque debe pagar el servicio y el capital de la deuda en que incurrirá para comprar Vodafone, ya no tendrá que destinar casi la mitad de sus ingresos a su accionista británico. Desde enero de 2012, ha pagado a Vodafone más de 11,000 millones de dólares en dividendos. Estará mejor colocada para vender contratos combinados de banda ancha y telefonía móvil, así como servicios, a través de sus redes.

Vodafone misma tendrá mucho dinero que gastar, aun después de trasladar 84,000 millones de dólares a sus accionistas (23,900 millones de dólares en efectivo más todas las acciones en Verizon). Planea invertir 6,000 millones de libras esterlinas extras (9,400 millones de dólares) en, entre otras cosas, redes 4G, en las cuales Europa está rezagada respecto de Estados Unidos. Para 2017, dice, 90 por ciento de los cinco países a los que da servicio estará cubierto por 4G. Las redes más rápidas deberían ayudarle a atraer y conservar clientes; y a cobrarles más, como ya están haciendo Verizon y AT&T en Estados Unidos.

Vodafone también tendrá los medios para comprar a otros. Recientemente compró Kabel Deutschland, la mayor compañía de televisión por cable de Alemania, por 7,700 millones de euros. Quizá quiera extenderse más allá de la telefonía móvil en otros países, como España e Italia, para dar la batalla a las compañías de banda ancha y de cable que están invadiendo su terreno al ofrecer contratos móviles baratos como parte de paquetes de servicios múltiples. Vodafone incluso podría ser comprada: AT&T ha tenido la vista puesta en Europa y encontraría comprar a Vodafone menos complicado ahora que ya no está mezclada con Verizon.

Otros operadores están haciendo su parte para consolidar los mercados fragmentados de Europa. En junio, Telefónica de España vendió sus operaciones en Irlanda a Three, propiedad de Hutchison Whampoa de Hong Kong. El mes pasado acordó comprar e-Plus, la subsidiaria alemana de KPN, un operador holandés. Los reguladores también se están incorporando. Se espera que el 11 de septiembre, Neelie Kroes, el comisionado digital de la Unión Europea, publique propuestas que pudieran alentar la competencia y las alianzas a través de las fronteras. Esta ha sido una gran semana para los convenios de telecomunicaciones. Pero parece que habrá más por venir.

 

Ola de consolidaciones

Los operadores de redes móviles mudiales se están preparando para una nueva ola de consolidación.