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Sérgio Cabral se convirtió en gobernador del estado de Río de Janeiro en 2007, durante una de sus periódicas crisis de seguridad, con los criminales atacando estaciones de policía, quemando autobuses y robando autos.

Sin embargo, en vez de enviar en represalia a policías armados a las favelas controladas por pandillas de narcotraficantes, preparó la primera política de seguridad sensata del estado en décadas, enfocada en la vigilancia comunitaria. La elección de Cabral coincidió con una recuperación económica en la ex capital de Brasil después de décadas de declinación. El premio de las Olimpiadas de 2016 pareció poner el sello de aprobación al renacimiento de Río y el éxito de su gobernador.

El estado es más seguro que en muchos años, pero Cabral es ahora el gobernador menos popular de Brasil. Después de ser reelegido en 2010 con 66 por ciento de los votos, su índice de aprobación se ha desplomado a 12 por ciento. Manifestantes que piden su renuncia han acampado afuera de su residencia durante semanas. Tenía la intención de renunciar en abril de 2014 para hacer campaña para el Congreso, pero ahora quizá se vaya en diciembre en vez de seguir manchando a su subalterno y potencial sucesor, Luiz Pezão.

Las protestas callejeras contra los malos servicios públicos y la corrupción que ocurrieron en junio en todo Brasil perjudicaron a la posición pública de los políticos en toda la nación. Cabral sufrió más que la mayoría, según Ricardo Sennes de la consultoría política Prospectiva, en parte porque los votantes de Río se están volviendo menos dispuestos a pasar por alto el escándalo en la búsqueda de la seguridad. Cabral es cercano a Fernando Cavendish, un hombre de negocios cuya empresa de construcción fue acusada de pagar sobornos el año pasado. En julio, se reveló que Cabral usa un helicóptero propiedad del estado para trasladarse poco menos de 10 kilómetros al trabajo y a pasar los fines de semana en su casa de playa, costándole a los contribuyentes 1.7 millones de dólares al año.

Popularidad desciende

Sin embargo, la razón principal de la popularidad descendiente de Cabral es que la euforia que acompañó a la nueva política de seguridad está dando paso a una evaluación más realista. La estrategia de seguridad involucra recuperar territorio en vez de enfrentar directamente a las pandillas. Primero, fuerzas especiales desalojan a los líderes de las pandillas y buscan drogas y armas. Luego, se establece una estación de policía permanente – llamada Unidad Policial Pacificadora, o UPP _, dotada con agentes entrenados en vigilancia comunitaria que patrullan las 24 horas. Desde 2008, se han creado 34 UPP. Seis más están planeadas antes de que Río sea anfitrión de la final de la Copa Mundial de futbol en julio próximo.

Río ha visto recientemente recordatorios de la mala antigua vigilancia. En junio, después de que un agente fue acribillado cuando una marcha de protesta degeneró en saqueos, las fuerzas especiales entraron en Complexo da Maré, una enorme favela en la carretera hacia el aeropuerto internacional de Río. En la subsecuente batalla a tiros, nueve personas murieron, al menos dos de ellas transeúntes. La policía dice que su respuesta fue proporcionada, pero los residentes afirman que fue una venganza indiscriminada por la muerte de uno de los suyos.

La desaparición en julio de un obrero después de que fue llevado a la UPP para ser interrogado en Rocinha, la favela más grande de Río, destacó un preocupante aumento en los casos de personas que desaparecen en áreas pacificadas. Eso quizá meramente refleje mejores estadísticas: En el pasado, las desapariciones no eran reportadas por temor a represalias de los pandilleros responsables.

Sin embargo, el estado ahora paga a los policías bonificaciones por matar a menos personas, mientras que algunos gobernadores anteriores recompensaban las muertes a manos de policías, y eso ha despertado temores de que algunos agentes quizá hayan cambiado de registrar “muertes mientras se resistían al arresto”, como la policía tradicionalmente disfrazaba sus asesinatos, a simplemente disponer de la evidencia. Algunos de los agentes de Rocinha han sido suspendidos y su comandante ha sido reemplazado.

Quejas

Una queja a menudo escuchada es que las UPP benefician más a las áreas ricas. Para 2016, cuando Río sea anfitrión de los juegos olímpicos, su cobertura aún estará en gran medida restringida a las favelas que rodean a los distritos de playa más ricos y las sedes deportivas, o que colindan con carreteras estratégicas. La ciudad tenía que comenzar en alguna parte, responde el coronel Frederico Caldas, el oficial a cargo del programa de las UPP. Apresurarse habría adelgazado demasiado a las filas policiales y corrido el riesgo de fracasos, desprestigiando a todo el proyecto.

Los distritos más pobres de Río están empezando a darse cuenta de que quizá tengan que esperar una década o más antes de tener una UPP. Mientras tanto, temen una afluencia de criminales desplazados. Baixada Fluminense, una extensión de suburbios pobres donde está activa la pandilla más grande del estado, el Comando Vermelho, ha visto un aumento en los asesinatos y robos de autos.

La policía trata de impedir que los criminales migren, dice el coronel Caldas. Durante las semanas previas a la toma de una favela, monitorean las rutas de acceso y las de áreas cercanas ocupadas por la misma pandilla. La pacificación de Rocinha en 2011, por ejemplo, condujo al arresto de su capo de las drogas mientras trataba de huir. El único estudio sobre la migración de la delincuencia sugiere que este efecto es limitado: Un conteo de arrestos de 2012 en Niterói, una ciudad al otro lado de la bahía, encontró que sólo 5 por ciento eran de forasteros.

No todas las favelas encuentran la vida igualmente rentable después de la pacificación. En los cuatro años desde que Chapéu Mangueira y Babilônia, favelas gemelas cercanas a la playa de Copacabana, recibieron sus UPP, se han construido nuevos departamentos y se han pavimentado las calles, asignándoles nombres y números. Los carteros y taxistas ahora están dispuestos a entrar. Hostales con vistas panorámicas hacen buen negocio: Bar do David, un restaurante, ha entrado en las guías turísticas de la ciudad.

Sin embargo, las comunidades en áreas menos favorecidas no pueden reemplazar el dinero de las drogas con turismo. Las campañas contra delitos menores como conducir un taxi sin licencia reducen también los ingresos posteriores a la pacificación.

La mayor queja de los residentes en las favelas pacificadas es que, aunque la violencia ha disminuido y los pandilleros armados ya no pueden pasearse por las calles, aún carecen de escuelas, viviendas y atención médica, así como empleos, decentes.

“La lección principal es tener paciencia”, dice la teniente Paula Apulchro, que comanda la UPP de Chapéu Mangueira y Babilônia, donde los servicios públicos han mejorado notablemente. “Es sólo después de la UPP que pueden llegar esas otras cosas buenas”.

Las elecciones en Río acostumbraban girar en torno de hacer a las calles un poco más seguras. El logro de Cabral es que su sucesor tendrá que ofrecer más.

 

Protestas letales

Las protestas callejeras contra los malos servicios públicos y la corrupción que ocurrieron en junio en todo Brasil perjudicaron a la posición pública de los políticos en toda la nación.