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  • The Economist

Para Mohamed Abdulle, enviar dinero a su familia en Somalia significa un viaje a una calle principal en Stratford, en el este de Londres, que alberga a una gran comunidad expatriada. Una vez ahí, da a un agente el efectivo, un número de teléfono y un nombre, habitualmente el de su abuela que vive en la capital de Somalia, Mogadiscio. Unos minutos después, Abdulle, que trabaja como dependiente en una tienda, recibe un mensaje de texto que le hace saber que el efectivo ha llegado al otro lado. Este sistema rápido y confiable, desarrollado durante décadas de guerra en Somalia, es usado por cientos de miles en la diáspora mundial, así como por algunas oficinas de la ONU y agencias de ayuda para pagar a su personal.

Pero quizá no por mucho más tiempo. Barclays, un gran banco minorista, ha anunciado que cancelará las cuentas de unas 250 empresas de transferencia de dinero. El banco dijo que la decisión siguió a una revisión legal de rutina. Algunos remitentes de dinero “no tienen los mecanismos de verificación adecuados para detectar la actividad criminal”, afirma el banco, o pudieran estar financiando “inconscientemente” a terroristas.

Barclays era uno de los últimos bancos británicos dispuestos a tratar con agentes que transfieren de manera barata dinero a los países pobres. Muchos bancos europeos se han puesto nerviosos por esas transferencias de efectivo después de que el gobierno estadounidense obligó el año pasado a HSBC, otro gran banco británico, a aceptar un arreglo de 1,900 millones de dólares por controles de lavado de dinero supuestamente inadecuados.

El impacto de la decisión de Barclays se sentirá en todo el este de África. Sin cuentas, los agentes de transferencias no pueden operar, y sus negocios en los vecinos de Somalia, Kenia y Etiopía, también pudieran enfrentar trabas. Los agentes, que necesitan una cuenta bancaria para obtener una licencia, insisten en que no tienen problemas con las autoridades policiales o los reguladores. El efectivo que va a parar a manos de extremistas en Somalia es enviado en sacos por avión, no desde un suburbio de Londres en remesas de pocos cientos de dólares a la vez.

Millones en remesas

Los agentes preguntan qué medidas extras quieren los bancos que apliquen. Abdirashid Duale, que opera Dahabshiil, la más grande agencia de transferencias de dinero somalí y cliente de Barclays durante los últimos 15 años, dice que está dispuesto a cumplir cualquier verificación de transparencia que el banco requiera. Estima que se envían 500 millones de dólares de Gran Bretaña a Somalia cada año y piensa que mucho de este dinero se trasladará a agentes clandestinos si los operadores legales son sacados del negocio.

Dominic Thorncroft, que encabeza la asociación británica de la industria de transferencias de dinero, dice que hasta 50 de sus 170 miembros enfrentan el cierre. Bajo presión de los parlamentarios británicos, algunos de los cuales fueron elegidos en distritos con grandes poblaciones migrantes, el banco ha aceptado una prórroga de 30 días, la cual termina a mediados de agosto.

Mientras tanto, un grupo de 100 académicos y otros notables ha escrito al gobierno británico pidiéndole que evite una crisis humanitaria en el Cuerno de África. Alrededor de 40 por ciento de la población de Somalia depende del dinero enviado desde el extranjero. Un estudio reciente demostró que tres cuartas partes de los receptores necesitan el dinero para comprar artículos esenciales, como alimentos y medicamentos.

“Esto significará que habrá niños sacados de la escuela, y personas que pasen hambre o no reciban los medicamentos que necesitan”, dijo Laura Hammond, profesora de la Universidad de Londres. La Asociación de Servicios Monetarios Somalíes, otro grupo comercial británico, advirtió que las consecuencias del cierre de las cuentas serían “peor que la sequía” que devastó a Somalia hace dos años y causó la muerte de decenas de miles de personas.

Hasta ahora, la atención se ha enfocado en Somalia, donde años de conflicto han destruido a los bancos y eliminado cualquier alternativa real a las transferencias de dinero baratas. Pero las 250 empresas puestas sobre aviso por Barclays también incluyen a algunas que dan servicio a Ghana y Nigeria, así como a India y Bangladesh. Competidores más sofisticados y costosos como Western Union quizá se beneficien ahora. Una reducción en la competencia en el mercado de las remesas africanas elevará los precios.

Los africanos ya pagan más que cualquier otro grupo migrante para enviar dinero a casa. El costo de las remesas al África subsahariana, típicamente de alrededor de 12 por ciento, es tres puntos porcentuales más alto que el promedio mundial, según el Banco Mundial. Si las tarifas africanas pudieran ser alineadas con las del sur de Asia, las familias migrantes africanas se ahorrarían más de 4,000 millones de dólares al año. En vez de ello, es probable que las tarifas aumenten más.

Algunos observadores están demandando la creación de nuevas instituciones que pudieran reemplazar a los bancos privados. Una sugerencia es un “banco de remesas” operado por Naciones Unidas o una agencia multilateral. Otra es un código de conducta elaborado por las agencias remitentes, los bancos y los reguladores. “Esto debe ser dirigido por el gobierno”, dice Leon Isaacs de la Asociación Internacional de Redes de Transferencias de Dinero. “O los bancos no obtendrán la comodidad que quieren”.

 

Alto precio

Los africanos ya pagan más que cualquier otro grupo migrante para enviar dinero a casa. El costo de las remesas al África subsahariana, típicamente de alrededor de 12 por ciento, es tres puntos porcentuales más alto que el promedio mundial, según el Banco Mundial.