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Durante la mayor parte de los últimos años, la política monetaria ha impulsado a la economía mientras la política fiscal disfuncional ha representado un lastre para la misma. La decisión del Presidente Barack Obama de designar a Janet Yellen para suceder a Ben Bernanke como presidente de la Reserva Federal en febrero plantea la probabilidad de que continuará la política monetaria de estímulo. Sin embargo, la inquietud en torno a esa postura esta creciendo.

Además de ser la primera mujer en dirigir la Fed, Yellen es también la primera pacifista reconocida. Los presidentes a menudo se han sentido obligados a designar a belicistas de la política monetaria como Paul Volcker y Alan Greenspan para asegurar a los mercados que la Fed no sucumbirá a la inclinación inflacionaria del sistema político. Al designar a Yellen, Obama ha reconocido de manera implícita cuánto ha cambiado el mundo y las prioridades de la Fed. Desde 2008, Estados Unidos, como muchos otros países, ha pasado apuros con la débil demanda y el alto desempleo. Mientras tanto, la inflación, excluidos los precios de la energía, se ha quedado persistentemente corta de la meta del 2 por ciento de la Fed.

Yellen no está sola en creer que el desempleo es un problema más grande que la inflación. También lo cree la mayoría de sus colegas en el Comité Federal de Mercado Abierto (F.O.M.C., por sus siglas en inglés), a través del cual la Fed establece las tasas de interés.

Presiona

Sin embargo, ella lo ha creído durante más tiempo y más fuertemente. El año pasado, presionó públicamente para que las tasas de interés se mantuvieran cerca de cero por más tiempo que lo que la Fed lo planeaba entonces, para acelerar la caída en el desempleo, aun cuando eso causara que la inflación se elevara brevemente por encima del 2 por ciento. Fue la autora principal de la actual declaración de la Fed de los objetivos y principios operativos a largo plazo, la cual insiste en la importancia equitativa de sus objetivos estatutarios gemelos de pleno desempleo y baja inflación.

Como vicepresidenta, Yellen ayudó a Bernanke a empujar al F.O.M.C. hacia sus compromisos para mantener su tasa de interés de referencia en cero, donde ha estado desde fines de 2008, al menos hasta que el desempleo haya descendido a 6.5 por ciento y para seguir comprando 85,000 millones de dólares en bonos al mes con dinero recién acuñado – el llamado “relajamiento cuantitativo” – hasta que el mercado laboral haya mejorado sustancialmente.

Estas políticas no han avivado la inflación, como temían los belicosos que sucedería. En realidad, Yellen probablemente daría la bienvenida a tener que hacer ajustes debido a la presión inflacionaria, porque eso significaría que la demanda es fuerte. Sin embargo, a los belicistas aún les preocupa que la Fed esté distorsionando los precios en los mercados financieros, alimentando una toma de riesgos excesiva y evitando que los inversionistas en bonos de la Tesorería demanden disciplina fiscal.

Esas inquietudes se están extendiendo entre los republicanos en el Senado, el cual debe confirmarla. Varios votaron contra su designación para la vicepresidencia en 2010.

“Ella no era particularmente modesta sobre el papel de la política monetaria en la economía”, dijo esta semana el senador Bob Corker (republicano de Tennessee), “y no veo ninguna evidencia de que eso haya cambiado”.

Con el apoyo de la mayoría demócrata del Senado, es casi seguro que Yellen sea confirmada. Sin embargo, como muchos republicanos se oponen, probablemente recibirá menos de los 70 votos que recibió Bernanke para su segundo mandato en 2010, en ese entonces el número más bajo registrado para un presidente de la Fed. Además, uno de los siete escaños en el consejo de la Fed está vacante y otros cinco podrían quedar libres en el próximo año, debido a expiraciones y el atractivo de otras oportunidades. El peso de la opinión dentro de la institución pudiera cambiar marcadamente como resultado.

¿Economía fuerte?

Las minutas de la última reunión de la Fed, en septiembre, demuestran que ya está dividida sobre la relajación cuantitativa. Muchos funcionarios querían desacelerar su ritmo, pero prevaleció la opinión de que la economía estaba lo suficientemente fuerte, y la Fed sorprendió al mercado apegándose a su ritmo actual de compras de bonos.

Una vez en el cargo, es probable que Yellen busque un “ajuste” moderado aunado con un compromiso firme de mantener las tasas de interés en cero. Si la economía titubea – una posibilidad demasiado real, dado el lío presupuestario de Estados Unidos _, quizá quiera incrementar el relajamiento cuantitativo, pero podría pasar apuros para convencer a sus colegas.

La fuerza de la Fed, dijo al aceptar la designación, es su capacidad para “discutir vigorosamente diversas opiniones, y luego unirse”. Mantener esa característica podría ser su desafío más grande.

 

La primera

Además de ser la primera mujer en dirigir la Fed, Janet Yellen es también la primera pacifista reconocida. Los presidentes a menudo se han sentido obligados a designar a belicistas de la política monetaria como Paul Volcker y Alan Greenspan.