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Parece que todos, desde el Presidente Barack Obama hacia abajo, piensan que hay algo malo con las escuelas de Derecho de Estados Unidos.

El presidente cuestiona si los cursos de posgrado necesitan extenderse tres años. Los potenciales estudiantes están desdeñándolos; excepto en unas cuantas instituciones de elite, la cifra anual de solicitantes está declinando. El decano de una de esas escuelas importantes, Michael Schill de la Universidad de Chicago, lamenta que los abogados ya no están llegando a la cima de las grandes compañías como antes. Los sondeos sugieren que los abogados practicantes se sienten miserables, quizá porque perciben que sus perspectivas profesionales son limitadas.

Muchos abogados terminan trabajando en empresas, pero su educación legal no los prepara para ello. Aparte de un poco de contabilidad, los cursos de las escuelas de Derecho contienen típicamente poco que sea de ayuda para dirigir una empresa. Esa es la razón por la cual la escuela de Derecho de Chicago recientemente lanzó un programa en el cual los estudiantes también tomarán cursos de la Escuela Booth de Administración de la universidad, una de las mejores del mundo.

Nuevos conocimientos

Uno de los exalumnos más prominentes de la Escuela de Derecho de Chicago, el director ejecutivo de Bloomberg Daniel Doctoroff, y su esposa, Alisa, exalumna de Booth, están respaldando la iniciativa con 5 millones de dólares. Los estudiantes aprenderán cosas como la manera de administrar y financiar empresas incipientes, y cómo posicionar a un negocio en un mercado competitivo.

Se han hecho intentos antes de ligar la educación empresarial con la legal, pero ha habido pocos inscritos. Schill dice que las personas podrían haberse sentido repelidas por el costo extra y el tiempo necesario para buscar un título conjunto. No ayuda que en muchas universidades las escuelas de derecho y de administración apenas se hablen en buenos términos. Durante años, por ejemplo, la Escuela de Derecho de Harvard y la Escuela de Administración de Harvard han mantenido obstinadamente calendarios de enseñanza diferentes, haciendo difícil que los estudiantes se inscriban en cursos de ambas escuelas.

Mientras que las escuelas de maestría de administración alientan a sus estudiantes a lanzar nuevas empresas para conseguir habilidades empresariales prácticas, el espíritu de la escuela de Derecho gira en torno, en justa medida, de la restricción y prevención de las actividades empresariales. Las facultades de Derecho han enviado desde hace tiempo a sus estudiantes a obtener experiencias prácticas dando asesoría a los pobres; una labor digna, pero la cual a menudo significa aprender cómo ser bueno para demandar a las empresas, especialmente a los caseros privados.

Énfasis

De regreso en las clases, cuando los estudiantes aprenden sobre ingresos empresariales, el énfasis generalmente se pone en la manera que un demandante, y su abogado, pueden obtener una tajada de ellos, en vez de cómo incrementarlos.

Toda una rama de la educación legal llamada “derecho y economía”, desarrollada en gran medida en Chicago, tiene relación con las empresas. Sin embargo, se enfoca más en cómo las leyes afectan el comportamiento económico que en la forma en que pueden diseñarse para promover la cultura empresarial. Asimismo, el análisis estadístico se ha vuelto una parte importante del derecho, pero a menudo se usa para establecer una demanda contra una empresa, como en un caso de discriminación, en vez de para evaluar la viabilidad de una potencial empresa.

Las escuelas de administración, por su parte, a menudo no dan a los estudiantes de maestría de administración algo más que una introducción superficial al derecho. Aprenden sobre impuestos, y cómo evitarlos, y quizá tomen cursos breves sobre derecho corporativo ya que afecta a cosas como la emisión de acciones o la declaración de bancarrota, pero aprenden poco más sobre la amplia variedad de leyes que se cernirán sobre ellos durante sus carreras.

Primer paso

El nuevo curso de Chicago es solo un primer paso para cerrar la brecha cada vez más amplia entre el emprendedurismo que un abogado corporativo necesita y el conocimiento legal del que se beneficiaría un buen emprendedor. Como el granjero y el vaquero en “Oklahoma!” (1943), el abogado y el administrador deberían ser amigos, aunque sus intereses con demasiada frecuencia entren en conflicto.

Diferencias

Mientras que las escuelas de maestría de administración alientan a sus estudiantes a lanzar nuevas empresas para conseguir habilidades empresariales prácticas, el espíritu de la escuela de Derecho gira en torno de la restricción y prevención de las actividades empresariales.