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¿El nuevo jefe de Time Warner Cable está a punto de convertirse en uno de los ganadores más afortunados de la gran lotería salarial de los directores ejecutivos?

Robert Marcus se dispone a asumir como director ejecutivo el 1º de enero. Si creemos a los rumores, será justo a tiempo para que la empresa sea comprada por uno de una veintena de rivales que ahora la están rondando. Una cláusula de cambio de control en su contrato significa que pudiera ir directamente a la salida con una “despedida dorada” de más de 56 millones de dólares.

El mayor perdedor, en comparación, quizá sea Philippe Varin, quien renunciará como jefe de PSA Peugeot Citroen, un fabricante de autos francés en apuros. El 27 de noviembre emitió una declaración afirmando que renunciaría a una estipulación de pensión valuada en 28.4 millones de dólares. El consejo decidirá sus futuras disposiciones de pensión antes de que se retire, probablemente con la vista puesta en la opinión pública.

Él sigue las huellas de Fred Goodwin, quien presidió el colapso del Royal Bank of Scotland. En 2009, de nuevo tras una protesta pública, el hombre conocido como “Fred el triturador”, debido a su inclinación por despedir gente, aceptó reducir su pensión en 345,000 dólares anuales a la irrisoria cantidad de 560,844 dólares.

Es raro que la desaprobación pública a las generosas despedidas doradas tenga tanto impacto. Incluso la introducción de las votaciones de “opinión sobre las remuneraciones” en países como Estados Unidos y Gran Bretaña parecen sólo haber frenado los excesos más indignantes.

Ira Kay de Pay Governance, una consultora, dice que la mayoría de los consejos empresariales estadounidenses que enfrentan esas votaciones se las han arreglado para ganarlas desechando los privilegios excesivamente generosos como el otorgamiento automático de las opciones accionarias del jefe aun cuando haya conservado su puesto tras una adquisición. La práctica alguna vez extendida de pagar los impuestos del jefe sobre su pago posterior a una adquisición, un pequeño beneficio conocido como la “compensación de impuestos pagados”, también ha llegado a su fin, dice Kay, costando a algunos directores ejecutivos millones de dólares.

Indemnizaciones

Los jefes ya no pueden aspirar a grandes pagos de indemnización por “terminación por decisión propia”, es decir renunciar o retirarse, añade Doug Friske de Towers Watson, otra consultora salarial. “Complementar” el fondo de pensión para un jefe que se va antes de lo esperado también es mal visto ahora. La “opinión sobre las remuneraciones” también ha forzado a los consejos a mejorar en estimar el costo de los privilegios que anteriormente eran erróneamente considerados como prácticamente gratuitos.

Sin embargo, Donald Hambrick, un profesor de administración de la Universidad Estatal de Pensilvania en State College, llama al paracaídas dorado “un problema crónico que no veo que vaya a cambiar pronto”. La procesión de jefes que se van con pagos fabulosos continúa.

Los consultores salariales incorporados por las firmas que buscan un nuevo jefe a menudo son culpados por considerar al paquete de salida más generoso en el mercado como la base para las negociaciones, pero Hambrick también señala a “una pequeña industria artesanal de abogados de élite” que son usados por cualquier candidato para un puesto de dirección ejecutiva y han dominado todos los trucos del manual. Para cuando el público está echando espuma por la boca por algún fracasado corporativo despedido que se va con una fortuna, regularmente es demasiado tarde para hacer algo al respecto.

“Todo se negocia con anticipación”, dice Hambrick. “Ese es el momento para indignarse”.

Rueda de la fortuna

Una vez que un jefe ha fracasado y ha tirado del cordón de su paracaídas dorado, los consejos típicamente concluyen que es mejor simplemente pagarle discretamente. Aun cuando recientes cambios legales han hecho más fácil, incluso en Estados Unidos, recuperar parte del dinero pagado a los jefes fallidos, en la práctica las empresas tratan de hacer eso sólo si hay evidencia concreta del fracaso, como una declaración financiera errónea.

Nada de esto debería ser una sorpresa para cualquier persona familiarizada con la manera miope en que los consejos tienden a trabajar en la práctica. El momento en que una compañía está pagando a un fracasado es también el momento en que está tratando de atraer al mejor candidato posible para solucionar el lío. Disputar el convenio con el último jefe también pudiera ahuyentar fácilmente al nuevo jefe ideal.

Por ello, la rueda de la fortuna de los directores ejecutivos sigue girando.

 

Time Warner Cable será comprada

Si creemos a los rumores, Time Warner será comprada por uno de una veintena de rivales que ahora la están rondando.