• República Dominicana |
  • |
  • |
  • elnuevodiario.com.ni

La última vez que la República Dominicana cometió una atrocidad contra los residentes de ascendencia haitiana, el resto del mundo puso poca atención. En 1937, el Presidente Rafael Trujillo, un dictador brutal, ordenó a las tropas limpiar las zonas fronterizas del país de haitianos, a quienes tachó de ladrones. En cinco días, miles de personas fueron asesinadas. El gobierno de Haití emitió sólo una protesta moderada.

Afortunadamente, esa violencia es cosa del pasado, pero las tensiones entre los dos países han aumentado después de lo que críticos de la República Dominicana afirman es una atrocidad legal.

En septiembre, su Tribunal Constitucional dictaminó que la política actual, según la cual a los nacidos en el país se les concede la ciudadanía sólo si al menos uno de sus padres es residente legal, debería aplicarse retroactivamente a las personas nacidas antes de que se implementara en 2004. Según grupos defensores de los derechos humanos, eso deja a más de 200,000 personas de ascendencia haitiana sin patria.

Esta vez, Haití y sus aliados están haciendo más alboroto.

Reglas

El gobierno dominicano argumenta que el fallo aclara una situación ambigua. El 29 de noviembre, el Presidente Danilo Medina decretó que todos los extranjeros indocumentados tienen 18 meses, durante los cuales no pueden ser deportados, para registrarse ante las autoridades. Los solicitantes que demuestren lazos “inobjetables” con el país, como estudiar o trabajar ahí, que hablen español, tengan familiares nativos o sean dueños de alguna propiedad, serán elegibles para la residencia. El gobierno también planea introducir una ley de naturalización, la cual dice que ofrecerá una vía rápida hacia la ciudadanía para estas personas.

El gobierno insiste en que el alcance de la decisión ha sido exagerado. Su auditoría del registro de nacimientos encontró 24,392 personas cuya ciudadanía es ahora inválida.

Dudas con el recuento

Los activistas ponen en duda la confiabilidad de este recuento, realizado en sólo ocho días. Afirman que 10 veces más personas pudieran verse afectadas, y que miles de los afectados no tienen certificados de nacimiento y por tanto quedaron excluidos de la cifra.

La decisión del tribunal ha envenenado las relaciones entre Haití y la República Dominicana. El Presidente haitiano, Michel Martelly, pronunció un discurso en el cual, citando a un periodista dominicano, se quejó del “genocidio civil”. Eso provocó que los funcionarios dominicanos cancelaran una reunión con sus contrapartes haitianos para discutir el tema.

El mes pasado, residentes de Neiba, una localidad dominicana cerca de la frontera, que culpaban a haitianos de un robo que dejó dos personas muertas, mataron a un haitiano en represalia. En los disturbios resultantes, la policía condujo a cientos de haitianos a cruzar la frontera.

Reacciones en el exterior

La República Dominicana ya no puede contar con que países más alejados se hagan de la vista gorda. Estados Unidos ha actuado cuidadosamente hasta ahora, alentando al gobierno a proteger los derechos humanos mientras acepta la decisión del tribunal. Sin embargo, otros países caribeños, cuyas poblaciones predominantemente negras vean a los dominicanos de ascendencia haitiana como víctimas del racismo, no han moderado sus críticas.

El Caricom, un club de países al que la República Dominicana ha estado tratando de unirse desde 2005, suspendió el mes pasado su solicitud de ingreso. El Primer Ministro Ralph Gonsalves de San Vicente y las Granaditas demandó que sea expulsado del Cariforum, el cual representa a la región en las negociaciones con la Unión Europea, y de Petrocaribe, el programa de petróleo subsidiado de Venezuela.

Si Medina quiere reducir la indignación, pudiera presionar para que la ley de naturalización conceda la ciudadanía inmediata a los afectados por el fallo.

Relaciones envenenadas

Un fallo del tribunal de Justicia de República Dominicana ha envenenado las relaciones con Haití, porque cambia las reglas para que una persona obtenga la ciudadanía dominicana.