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En lo profundo de las entrañas del edificio de ingeniería de la Universidad Estatal de Oklahoma en Oklahoma City, Ben Loh acciona un interruptor en un control remoto. Un rotor comienza a zumbar y una esfera blanca del tamaño de una gran pelota de playa se eleva. Loh la hace navegar por la habitación, luego la hace aterrizar y rodar por el piso.

La esfera voladora, sobre la cual Loh tiene cuatro patentes, está destinada principalmente para su uso en misiones de rescate: Equipada con una cámara y un dispositivo GPS, vuela a través de una ventana de un edificio en llamas y luego rueda por los pasillos en busca de sobrevivientes, haciendo sonar una alarma siempre que encuentra uno.

El invento de Loh quizá no se ajuste a la concepción popular de una nave teledirigida, o dron, dado que no causa devastación entre terroristas – y otros – en el interior afgano, pero más que cualquier máquina de combate representa el futuro de las naves teledirigidas o, como prefiere llamarlas la industria, los sistemas aéreos no tripulados.

El uso comercial de los drones está prohibido por la Agencia Federal de Aviación (FAA por su sigla en inglés), aunque hace algunas excepciones, como los vuelos de aficionados en áreas no pobladas en los cuales la nave permanece a la vista de su operador humano. Sin embargo, los cielos están abriéndose: Para fines de diciembre, la FAA seleccionará seis sitios de prueba de drones de una lista de 25 solicitantes en 24 estados, incluidos dos en California.

Estos sitios ayudarán a la FAA a comprender cómo integrar los drones al espacio aéreo estadounidense, lo cual el Congreso le ha dicho que haga para septiembre de 2015, aunque algunos son escépticos de que cumpla con esa fecha límite. En 2014 se publicarán las reglas sobre el uso de naves que pesen menos de 25 kilos (55.12 libras), que parece ser – según Les Dorr de la FAA – donde se ubica la mayor parte de la contenida demanda comercial.

Los solicitantes de sitios de pruebas ven al plan de la FAA como una oportunidad de establecer una ventaja en una industria creciente.

“Si se le construye, vendrán”, dice Sean Barr de la Corporacion de Desarrollo Regional de San Diego, que apoya a una de las propuestas californianas.

Varias de las ciudades y estados que buscan convertirse en sitios de prueba de la FAA esperan convertirse en “racimos” predominantes de empresas de drones civiles en Estados Unidos, aunque en realidad la industria podría terminar dispersa, con estados como California y Oklahoma, que ya albergan a grandes industrias aeroespaciales, compartiendo gran parte del beneficio.

La Asociación Internacional de Sistemas de Vehículos No Tripulados, un grupo de la industria, estima que para 2025 los drones civiles pudieran impulsar la economía nacional en hasta 82,000 millones de dólares al año, aunque esos “estudios de impacto” habitualmente se equivocan del lado del optimismo. Esa cifra incluye los ingresos de impuestos por las ventas de naves teledirigidas y sus componentes, así como más de 100,000 empleos directos e indirectos creados.

Pudiera haber 10,000 drones zumbando por los cielos de Estados Unidos para 2017, según estimaciones de la FAA. Promotores inmobiliarios y arquitectos las usarían para fotografía aérea. Las empresas energéticas podrán monitorear partes de infraestructura vital, como oleoductos. Amazon recientemente causó revuelo al decir que estaba analizando la entrega mediante drones, dando a conocer un video de una prueba en marcha; aunque la perspectiva de naves automatizadas a las que se les permita transportar paquetes pesados por las calles de ciudades atestadas aún parece distante.

“Lo bueno que se puede hacer es ilimitado”, dice Lucien Miller de Innov8tive Designs, una empresa de naves teledirigidas en el condado de San Diego.

Al principio, los principales usos civiles de drones, predice la asociación, serán en la agricultura, con la seguridad pública como un uso secundario. Los agricultores podrán monitorear sus tierras al detalle, detectando brotes de enfermedad e infestación, por ejemplo, o verificando la humedad del suelo. También podrán aplicar nutrientes y pesticidas con más precisión.

Posibles usos

Además de las naves teledirigidas de Loh para bomberos y personal de rescate, otros usos potenciales en la seguridad pública incluyen que la policía dé seguimiento a sospechosos. Ben Kimbro de Tactical Electronics, una firma de tecnología, dice que las naves teledirigidas encontrarán usos en varias otras tareas de servicio público “aburridas, sucias y peligrosas”.

El repentino surgimiento de la tecnología barata de naves teledirigidas ha dejado a los reguladores avanzando torpemente. Durante años Hollywood ha estado cabildeando ante la FAA para que se apresure. Por ahora, sin embargo, los directores que desean usar drones para filmar, digamos, choques de autos se ven forzados a salir del país. Amazon tuvo que filmar su video de la nave teledirigida en el extranjero, aunque no dice dónde.

Muchas pequeñas empresas evaden cumplir cabalmente la ley atando a las naves teledirigidas a tierra u operándolas al alcance de la vista como aviones a control remoto, o violan las reglas con la esperanza, probablemente justificada, de que la FAA no lo note. Algunos se quejan de que los europeos están muy por delante de Estados Unidos. Gales, por ejemplo, ya tiene un campo aéreo donde se permite que operen los drones civiles.

Aun cuando la FAA comienza a relajar sus reglas, sin embargo, muchos estados y municipios están restringiendo las suyas. Sondeos sugieren una profunda preocupación pública por las implicaciones de privacidad de las naves teledirigidas. Algunas ciudades las han prohibido por completo, aunque probablemente de manera temporal. Una ciudad de Colorado está considerando permitir que los residentes locales derriben drones en el aire, y quizá ofrecer recompensa por la recuperación de sus partes.

La FAA parece estar tomando en serio las inquietudes sobre la privacidad, pero tiene poca experiencia en esas cuestiones. Este año, 42 estados consideraron proyectos de ley que restringen el uso de drones, según la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU, por su sigla en inglés). Solo ocho de ellos realmente aprobaron leyes, pero más les seguirán.

La mayoría de las nuevas reglas limitan el uso de naves teledirigidas por parte de las agencias ejecutoras de la ley, típicamente para asegurarse de que deben conseguir órdenes judiciales antes de recolectar datos. Algunos estados, como Idaho y Texas, restringen a los usuarios privados; un área particularmente compleja, reconoce la ACLU, que involucra a derechos individuales opuestos.

Las naves teledirigidas volarán, y seguramente las demandas volarán detrás de ellas.

 

“Volarán” millones

La Asociación Internacional de Sistemas de Vehículos No Tripulados, un grupo de la industria, estima que para 2025 los drones civiles pudieran impulsar la economía nacional en hasta 82,000 millones de dólares al año.