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  • The Economist

Durante los últimos tres meses, los políticos estadounidenses han estado discutiendo sobre el desastroso lanzamiento del sitio web del Obamacare, en el cual las personas pueden comprar su seguro de salud. El nuevo “mercado” en línea, estado por estado, creado como parte de las reformas de salud de Estados Unidos para ofrecer atención privada barata a millones de personas no aseguradas, es hasta ahora el elemento más visible del Obamacare. Una vez que los problemas de software sean arreglados, los vendedores de planes de salud privados deberían conseguir nuevos clientes.

En los años por venir, sin embargo, tienen una oportunidad mucho mayor. Conforme más estadounidenses lleguen a depender del gobierno para que pague sus tratamientos, más de ellos verán que su atención médica financiada públicamente es administrada en alguna forma por aseguradoras privadas.

Estados Unidos tiene dos programas públicos de seguro de salud, Medicare para los ancianos y Medicaid para los pobres. Conforme los baby boomers (los nacidos tras la Segunda Guerra Mundial) envejecen, el número de ellos que está cumpliendo 65 años – y por tanto califica para el Medicare – está aumentando inexorablemente. En cuanto a los pobres, otra parte de las reformas del Obamacare dará derecho a millones de familias de bajos ingresos a unirse al Medicaid por primera vez. Si se suma el efecto de una población creciente, la membrecía combinada del Medicare y el Medicaid crecerá en alrededor de 30 por ciento para 2022, cuando está previsto que un tercio de la población estará en un programa u otro.

Proyecciones

Como el gobierno también paga la atención médica de sus empleados, para principios de la década de 2020 el contribuyente estará pagando la mitad del gasto en salud de Estados Unidos, que se proyecta habrá aumentado a una asombrosa cifra de 5 billones de dólares, equivalente a una quinta parte de toda la producción económica del país. La atención médica estadounidense ya no será predominantemente financiada por individuos privados y patrones.

Aun así, sin embargo, las gigantescas aseguradoras privadas como Humana, United Health Group y Wellpoint deberían crecer más.

En teoría, los pacientes con la cobertura común de Medicare y Medicaid pueden presentarse en cualquier clínica y pedir ser atendidos, y la cuenta es enviada al gobierno. En la práctica, sin embargo, muchos médicos los rechazan porque las tasas de reembolso del gobierno son demasiado bajas. Además, el Medicare no cubre el costo total de todos los tratamientos, así que muchos pacientes compran seguros privados para cubrir las diferencias.

Dada la deficiencia del Medicare común, crecientes cantidades de estadounidenses ancianos han estado aceptando la oferta del gobierno federal de cambiar a un plan de “Medicare Advantage”, administrado por una aseguradora privada pero en el cual el gobierno paga las primas. Aunque estos planes regularmente ofrecen opciones de médicos aún más restringidas, su cobertura es más amplia y hasta ahora el gobierno los ha financiado mejor que al Medicare tradicional. En 2006, solo 16 por ciento de los receptores del Medicare se inscribieron a esos planes, pero ahora lo está el 28 por ciento.

Bajo el Obamacare, las tarifas de pago para los planes de Medicare Advantage serán reducidas, pero analistas esperan que sigan siendo populares. Ana Gupte de Leerink Swann, un banco de inversión, dice que, aun cuando la proporción de receptores inscritos en esos planes no crezca mucho más – y ella piensa que bien podría ser así _, los ingresos de las aseguradoras de salud por la venta de esos planes pudiera aumentar de 150,000 millones de dólares al año ahora a más de 200,000 millones de dólares en 2019.

Privatización

La privatización del Medicaid ha ido más lejos, y podría convertirse en un negocio aún mayor para las aseguradoras privadas. Es operado en su mayor parte por los gobiernos estatales, y el gobierno federal contribuye con los costos. La reducción de los ingresos de los estados debido a la reciente recesión les ha hecho intensificar su subcontratación de sus programas de Medicaid para tratar de controlar sus crecientes costos. Ahora, una empresa privada supervisa la atención otorgada a 75 por ciento de todos los pacientes del Medicaid.

En la mayoría de los casos, el gobierno estatal, en vez del paciente, elige el plan de salud del Medicaid. Sin embargo, Arkansas es pionero en una especie de plan de vales en el cual los receptores del Medicaid pueden buscar el plan de salud de su elección. Conforme avancen los planes de privatización, dice Gupte, ella espera que la proporción de pacientes del Medicaid inscritos en planes privados llegue a 83 por ciento para 2019. Esto, y la ampliación de elegibilidad del Medicaid bajo el Obamacare, significa que los ingresos de las aseguradoras por el Medicaid privatizado entonces será de alrededor de 420,000 millones de dólares.

La privatización constante de la atención de salud financiada públicamente pudiera acelerarse si, por ejemplo, los republicanos tuvieran éxito en trasladar todo el Medicare a un sistema de vales. Para las aseguradoras, sin embargo, tener al gobierno como su principal cliente no carece de riesgos.

Por ejemplo, regularmente están corriendo todos los riesgos de los costos médicos al alza a cambio de tarifas fijas. United Health intentó recientemente excluir a algunos médicos de sus planes de Medicare para ahorrar dinero, solo para que un tribunal dictaminara que no puede. El gobierno también podría decidir unilateralmente en cualquier momento reducir los precios que está dispuesto a pagar. Las acciones de las aseguradoras han oscilado significativamente en reacción a las declaraciones de funcionarios sobre hacer exactamente eso.

En resumen, está garantizado que la atención de pacientes financiados por el estado será un gran negocio en los próximos años, pero las grandes utilidades están mucho menos garantizadas.

 

Teoría y práctica

En teoría, los pacientes con la cobertura común de Medicare y Medicaid pueden presentarse en cualquier clínica y pedir ser atendidos, y la cuenta es enviada al gobierno. En la práctica, sin embargo, muchos médicos los rechazan.

 

Tarifas

Bajo el Obamacare, las tarifas de pago para los planes de Medicare Advantage serán reducidas, pero analistas esperan que sigan siendo populares.