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Una inquieta paz se ha asentado en Apatzingán, una ciudad de 99,000 habitantes en el oeste de México. Esta semana, el gobierno federal envió tropas a desarmar a los grupos de “autodefensa” que operan en Michoacán, el estado más problemático de México. El despliegue ocurrió cuando estos grupos avanzaron sobre Apatzingán, el bastión de una violenta pandilla llamada Los Caballeros Templarios que controla el narcotráfico, la extorsión y otras actividades criminales.

Los grupos de autodefensa surgieron hace un año más o menos. Dicen que están protegiendo sus comunidades contra los Templarios. Otros sospechan que estos grupos están vinculados con una pandilla criminal rival, llamada Jalisco Nueva Generación, que también codicia a la anárquica Tierra Caliente de Michoacán. El estado es entrecruzado por rutas del tráfico de drogas vinculadas al segundo puerto más grande de México, Lázaro Cárdenas.

El mayor desafío

Michoacán representa el mayor desafío a la afirmación del Presidente Enrique Peña Nieto de que el crimen violento ha menguado desde que él asumió el poder a fines de 2012. En un discurso el 13 de enero, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, describió el reciente baño de sangre del estado como “sin paralelo y sin precedentes” y ordenó la intervención de las fuerzas militares. Los grupos de autodefensa dicen que están llenando un vacío en la aplicación de la ley. Osorio respondió que, si quieren proteger a sus comunidades, deberían más bien unirse a la policía local.

Sin embargo, la posición del gobierno sobre los vigilantes sigue siendo ambigua. Su autoproclamado líder, José Manuel Mireles, se está recuperando de una fractura de costillas sufrida en un reciente accidente de aviación; “No estoy bien al 100 por ciento”, reconoce desde un sitio secreto en la Ciudad de México, con notable sutileza. Cuando Mireles seguía en el hospital, admitió Osorio, había disfrutado de protección debido a que ha “lastimado a los carteles, particularmente a los Templarios”. Eso implicó que las autoridades lo estaban usando tácitamente. Otros líderes de la autodefensa confirman que han sido apoyados por fuerzas federales.

Estancamiento

Mireles dice que sus hombres depondrán sus armas solo cuando los narcotraficantes sean arrestados, dejando a los milicianos y a los militares en un estancamiento receloso y atento.

En Nueva Italia, una ciudad mercado cercana a Apatzingán, veintenas de pistoleros jóvenes siguen patrullando en camiones y autos. Algunos evidentemente están disfrutando la aventura.

“Allá pueden ir a ver una película”, dice uno, que fue deportado recientemente de Estados Unidos. “Aquí la estoy viviendo”.

 

El origen

Los grupos de autodefensa surgieron hace un año más o menos. Dicen que están protegiendo sus comunidades contra los Templarios.