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En Google le llaman la prueba del cepillo de dientes.

Poco después de regresar como director ejecutivo de la compañía en 2011, Larry Page dijo que quería que la empresa desarrollara más servicios que todos usaran al menos dos veces al día, como usan un cepillo de dientes.

Su motor de búsqueda y su sistema operativo Android para dispositivos móviles pasaron esa prueba. Ahora, con una serie de adquisiciones recientes, Google parece estar planeando volverse tan grande en hardware como lo es en software, desarrollando productos “cepillo de dientes” en una variedad de áreas que van desde robots hasta autos y controles de calefacción doméstica.

Su compra más reciente es Nest Labs, un fabricante de termostatos y detectores de humo sofisticados. El 13 de enero, Google anunció que pagaría 3,200 millones de dólares en efectivo por la empresa.

La mayor incursión de Google en el hardware hasta ahora es su oferta de 12,500 millones de dólares por Motorola Mobility, un fabricante de celulares, en 2011. En los últimos meses ha estado apoderándose de empresas robóticas, más notablemente Boston Dynamics, que produce máquinas de dos y cuatro patas – con nombres como Bigdog y Cheetah – que pueden caminar y correr. Los ingenieros dentro de Google también han estado ocupados trabajando en autos sin conductor y dispositivos que se pueden usar como prendas, como Google Glass.

Gigante industrial

Nest lleva a Google a la industria de los electrodomésticos, que es como empezó otro conglomerado estadounidense mucho más antiguo. General Electric produjo sus primeros ventiladores eléctricos en la década de 1890, luego pasó al desarrollo de una línea completa de aparatos domésticos de calefacción y de cocina en 1907, antes de convertirse en el gigante industrial y financiero que sigue fortaleciéndose actualmente.

El factor común compartido por los primeros productos de GE fue la electricidad, algo que las empresas en ese entonces tuvieron que aprender a aprovechar primero. Con la colección de empresas de hardware de Google, el factor común son los datos: recolectarlos y analizarlos para hacer dispositivos físicos más inteligentes.

Aún así, el interrogante es si Google puede entretejer las empresas diversas que está desarrollando y adquiriendo para formar un coloso de ingeniería incluso más rentable, o si está en peligro de desperdiciar miles de millones de dólares. La preocupación de que la firma pudiera hacer adquisiciones a precios exagerados ha crecido a la par del tamaño de su pila de efectivo, ahora de unos 57,000 millones de dólares. Hubo asombro esta semana cuando se reveló el precio por Nest. El banco Morgan Stanley estima que representa 10 veces los ingresos anuales estimados de Nest.

¿Por qué desembolsar tanto por una empresa incipiente que hace cosas tan banales como termostatos? Paul Saffo de Discern Analytics, una firma de investigación, argumenta que Google ya es hábil en lucrar con los datos que la gente genera en la forma de búsquedas, correos electrónicos y otras cosas que introducen en sus computadoras. Ha estado succionando datos de los smartphones y las tabletas, gracias al éxito de Android y aplicaciones como Google Maps. Para seguir creciendo, y por tanto justificar la elevada proporción precio-ingresos de 33 de sus acciones, debe encontrar más dispositivos que sacien su hambre de datos.

Nest

Equipados con sensores y software que pueden, digamos, detectar que la casa está vacía y apagar la calefacción, los termostatos conectados de Nest generan muchos datos, los cuales captura la empresa. Tony Fadell, director ejecutivo de Nest, ha hablado a menudo sobre cómo Nest está bien posicionado para lucrar con “el internet de las cosas”, un mundo en el cual todo tipo de dispositivos usan una combinación de software, sensores y conectividad inalámbrica para hablar con sus dueños y entre sí.

Batalla

Otras grandes firmas de tecnología también se están uniendo a la batalla por dominar al hogar conectado. Este mes, Samsung anunció una nueva plataforma computacional para casas inteligentes que permitirá a la gente controlar lavadoras, televisores y otros aparatos que la empresa produce desde una sola aplicación. También se había previsto que Apple, Amazon y Microsoft asumieran una posición de liderazgo en esta área, pero, hasta últimamente, Google era considerado un poco rezagado.

“No creo que Google se diera cuenta de lo rápido que se desarrollaría el internet de las cosas”, dice Tim Bajarin de Creative Strategies, una firma consultora.

Comprar Nest le permitirá saltarse a gran parte de la oposición. También aporta a Google algo de talento estelar. Fadell, quien encabezó al equipo que creó el iPod mientras estuvo en Apple, tiene un truco para insuflar nueva vida a productos obsoletos. Sus habilidades y las de otros ex empleados de Apple en Nest pudieran ser útiles en otras empresas de hardware de Google, como Motorola Mobilty.

Google ha dicho poco sobre sus planes para sus nuevas empresas robóticas, pero es probable que haga lo que hizo con los autos sin conductor: tomar una tecnología financiada por contratos militares y adaptarla al mercado de consumo. En el futuro, los Googlebots personales pudieran zumbar por toda la casa, hablando constantemente con una plataforma de automatización doméstica de Nest.

El desafío para Page será asegurarse de que estas nuevas empresas saquen el mayor provecho de la impresionante infraestructura de Google sin ser sofocadas por la burocracia de una organización que ahora tiene 46,000 empleados. Google ha tenido que superar la esclerosis antes: Poco después de regresar como jefe, Page recortó varios proyectos y modernizó la administración.

Laboratorio secreto

Se está permitiendo que Nest conserve su identidad y oficinas separadas, con Fadell reportando directamente a Page. Google también ha protegido sus proyectos de hardware realizados internamente, como Google Glass y los autos de conducción autónoma, para que no sucumban a la inercia corporativa nutriéndolos en su secreto laboratorio de desarrollo Google X.

También ha dado a sus jefes de proyecto de alto perfil más importantes la influencia para defenderlos internamente. El nuevo director de la empresa de robótica de Google es Andy Rubin, quien encabezó el exitoso desarrollo de Android.

Esas tácticas son buenas maneras de evitar las trampas de la conglomeración. Sin embargo, para garantizar el éxito, Google necesitará evitar otro paso en falso. Su accidentado historial en temas de privacidad de datos significa que Nest y otras divisiones estarán sujetas a un intenso escrutinio por parte de activistas defensores de la privacidad y reguladores.

Siempre que pueda conservar la confianza de sus usuarios respecto a esto, Google debería poder encontrar abundantes nuevas oportunidades en software y hardware que pasen la prueba del cepillo de dientes y mantengan una sonrisa brillante en el rostro de sus accionistas.

 

Interrogante

El interrogante es si Google puede entretejer las empresas diversas que está desarrollando y adquiriendo para formar un coloso de ingeniería incluso más rentable, o si está en peligro de desperdiciar miles de millones de dólares.

 

 

“No creo que Google se diera cuenta de lo rápido que se desarrollaría el internet de las cosas”.
Tim Bajarin de Creative Strategies, una firma consultora.