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En un episodio de la serie televisiva británica “Father Ted”, una comedia sobre tres sacerdotes que viven en una isla irlandesa barrida por los vientos, otro clérigo aparece inesperadamente, afirmando ser un viejo amigo del personaje principal. La señora Doyle, la ama de llaves de los sacerdotes, trata de adivinar el nombre del visitante. Suelta una letanía que va del factible “padre Andy Riley”, pasando por el ridículo ”padre Peewee Stairmaster“, antes de llegar de algún modo a la respuesta correcta: “padre Todd Unctious” (Empalagoso).

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“Me sorprendió que ella lo lograra, vaya, en menos de una hora”, dice Ted con una mueca.

Adivinar la identidad del próximo director ejecutivo de Microsoft ha sido un poco como el juego de adivinanzas de la señora Doyle. Después de agosto de 2013, cuando Steve Ballmer dijo que renunciaría, la máquina de rumores en Redmond produjo un nombre tras otro, desde el director ejecutivo de Ford, Alan Mullaly hasta Hans Vestberg, el director ejecutivo de Ericsson. El 4 de febrero, la selección fue confirmada: Satya Nadella, el jefe de origen indio del grupo de servicios de nube y atención empresarial de Microsoft. Vaya, en menos de seis meses

El asesor tecnológico

Nadella, que ha estado con Microsoft durante 22 años, es apenas el tercer director ejecutivo en los 38 años de historia de la compañía. El primero, el fundador de Microsoft Bill Gates, está renunciando como presidente; pero estará haciendo más, en vez de menos. A solicitud de Nadella, Gates se convertirá en su “asesor tecnológico”, aunque el nuevo jefe tiene todas las credenciales tecnológicas que cualquiera pudiera desear.

Gates dice que pasará una tercera parte de su tiempo en la empresa. Recientemente, ha dedicado casi toda su energía a la fundación filantrópica que lleva los nombres de él y su esposa, Melinda. Como Gates, Ballmer permanecerá a bordo. Los tres hombres se presentaron ante el personal en las oficinas centrales de Microsoft después de la designación de Nadella.

Microsoft sigue siendo una compañía poderosa: Sus ingresos en los seis meses concluidos en diciembre fueron de 43,000 millones de dólares, 15 por ciento más que el año anterior. Sus ingresos netos fueron de 11,800 millones de dólares, un aumento del 8.8 por ciento. Tiene una pila de efectivo de 84,000 millones de dólares y una capitalización de mercado de 300,000 millones de dólares.

Apuros

Sin embargo, ha pasado apuros para encontrar su camino en un mundo donde la computadora personal, sobre la cual construyó su fuerza, ya no es el rey. La tarea de Nadella es establecer un rumbo a través de lo que él llama un “mundo primero en nube y primero móvil”.

En la computación de nube, el territorio anterior de Nadella, Microsoft ha estado desempeñándose bien, aunque sigue teniendo mucho que hacer. Está albergando más empresas en sus propios centros de datos y ha estado vendiendo más software como un servicio en línea continuamente actualizado. En el último trimestre, los ingresos por los servicios en la nube fueron el doble que el año anterior, de más de 600 millones de dólares.

Desafortunadamente, en el aspecto móvil Microsoft no es el primero, sino que se ubica en un distante tercer sitio. Su sistema operativo, Windows Phone, está muy atrás de Android de Google e iOS de Apple. Su propia tableta, la Surface, ha sido un fracaso, pese a cierta mejora reportada en el último trimestre. Su compra de la división de telefonía móvil de Nokia, por mucho el mayor fabricante de smartphones Windows, quizá haga poco por aliviar estas dificultades. Las ventas de la división en el último trimestre fueron terribles, bajando en 29 por ciento de un año para otro. El acuerdo, que debe ser completado pronto, añadirá 32,000 empleados a una nómina de ya 100,000 personas.

El problema no es simplemente que Microsoft no haya logrado atraer consumidores a sus dispositivos móviles, sino que esto amenazará su omnipresencia en la oficina. Si la gente no usa Windows en sus smartphones y tabletas, entonces, conforme realicen más trabajo en movimiento, usarán más aplicaciones de negocio en iOS y Android y no en Windows, el cual aún domina mucha de la vida de oficina.

La principal amenaza

Analistas en Forrester, un grupo de investigación, reportan que los vendedores independientes de software desarrollan primero aplicaciones para los otros sistemas.

“El giro hacia lo móvil es la mayor amenaza para el dominio empresarial de Windows”, escriben los analistas.

Parte de la respuesta a este problema, sugiere Forrester, quizá sea pagar a los desarrolladores por elaborar aplicaciones móviles para Windows. Parte también pudiera ser impulsar el sistema operativo menos y las aplicaciones más: se espera que Microsoft empiece a vender su ampliamente usado paquete de programas Office, que incluye el procesador de palabras Word, la hoja de cálculo Excel y la presentación de diapositivas Powerpoint, en iPads y tabletas Android.

Aunque manifiesta entusiasmo por los propios dispositivos de Microsoft y por el acuerdo de Nokia, Nadella quizá decida que la compañía disfrutará de más éxito elaborando software para la próxima encarnación de los dispositivos móviles. En una entrevista interna el 4 de febrero, así lo sugiere.

“Hoy tenemos una definición particular de móvil que quizá esté sesgada hacia el teléfono móvil”, dijo. “Si se piensa en que todo lo que hacemos en casa o en el trabajo va a pasar al medio digital . todos va a ser cambiado por el software”.

El proceso de elegir a Nadella fue una confusión de filtraciones; no sorprende, dado que se consideraron más de 100 nombres. En una compañía más débil eso habría hecho verdadero daño, pero el precio accionario de Microsoft no se ha movido mucho en meses. El nuevo jefe es una selección popular entre los fanáticos de Microsoft: Nadella tiene reputación por colaborar en una compañía mejor conocida por la división interna.

Quizá, como la señora Doyle, Microsoft haya encontrado la respuesta correcta al final.