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El 31 de enero, minutos después de que el Departamento de Estado declarara que un propuesto oleoducto trasfronterizo tendría poco impacto ambiental, los conservadores gobernantes de Canadá publicaron un anuncio en línea instruyendo claramente al Presidente Barack Obama a “aprobar Keystone XL ahora”.

No es la primera vez que Canadá ha dejado de lado la elegancia diplomática cuando presiona a Obama para aprobar el oleoducto Keystone, que transportaría crudo de las arenas bituminosas de Alberta a las refinerías en la costa de Texas. El primer ministro Stephen Harper ha amenazado anteriormente con vender el petróleo a Asia, afirmando que la aprobación es “pan comido” e insistido en que “no aceptaría un no por respuesta”.

Sin embargo, Obama parece no tener prisa.

Prioridades

Desarrollar las arenas bituminosas y exportar su petróleo es una prioridad para Harper, cuyas raíces políticas están en la Alberta rica en energía. El oleoducto, que transportaría unos 730,000 barriles diarios de crudo de Alberta y unos 100,000 barriles adicionales de crudo Bakken desde Montana y Dakota del Norte, fue propuesto primero en 2008. La parte sur de la red propuesta, dentro de Estados Unidos, entró en operación el mes pasado.

La parte norte, que cruza la frontera, ha sido frenada por objeciones judiciales y revisiones ambientales. Los ecologistas, que quieren que se suspenda la producción de arenas bituminosas, recuerdan a Obama su promesa de 2008 de “liberar (a Estados Unidos) de la tiranía del petróleo de una vez por todas”. Los simpatizantes del oleoducto prometen que traería empleos e inversión.

Pese a su título, la “Declaración Final Complementaria del Impacto Ambiental” no es la última palabra sobre el asunto. El público tiene 30 días para hacer comentarios y las agencias federales de Estados Unidos tienen 90 días para sopesarlo antes de que Obama deba tomar una decisión. Como hay elecciones congresales programadas para noviembre, él preferiría tomarse su tiempo. Un vocero de la Casa Blanca dijo, después de la publicación del informe, que el presidente no se apresuraría a tomar una decisión.

Cambios

El informe dio municiones a ambos lados del debate. Producir y usar un barril de petróleo de Alberta emite 17 por ciento más gases de invernadero que el barril promedio refinado en Estados Unidos, señaló, pero construir el oleoducto no tendría mucho impacto sobre el cambio climático, porque sin él el crudo de Alberta probablemente seguiría siendo producido y enviado al mercado, a través de otros oleoductos o por tren. A menos que el precio del petróleo descienda por debajo de los 75 dólares por barril –está ahora en unos 97 dólares–, los productores de arenas bituminosas absorberían el costo del transporte ferroviario, indicó el informe. La carga ferroviaria había aumentado a 180,000 barriles diarios en Canadá para fines del año pasado, de casi nada en 2011.

En julio pasado, Obama dijo que Canadá podía hacer más para reducir sus emisiones de carbono. Sin embargo, Harper, que ha acusado al presidente estadounidense de “postergar” la decisión sobre Keystone, también mostró dilación, al decir antes de Navidad que esperaba que nuevas regulaciones sobre las emisiones para el sector petrolero y gasero de Canadá, prometidas primero en 2006, serían aprobadas dentro de dos años.

Canadá tenía más razones para intimidar a Estados Unidos antes de que un brusco aumento en el uso de la fracturacion hidráulica o “fracking” condujera a predicciones de que Estados Unidos alcanzará la autosuficiencia energética para 2035. México, que ha empezado a liberalizar su sector energético, también se asoma como un rival potencial.

Harper y la industria petrolera deben confiar en poder asegurar la aprobación del Keystone antes de que se apague el interés.

 

Diferencias

Producir y usar un barril de petróleo de Alberta emite 17 por ciento más gases de invernadero que el barril promedio refinado en Estados Unidos.