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No hay nada que ilustre mejor la ambición de Carlos Slim de entrar en la televisión mexicana que el fútbol. En diciembre, Slim – dueño de América Móvil, la empresa de telecomunicaciones más grande del país – vio a su nueva inversión, el León, marchar hacia la victoria en la liga nacional de México, derrotando al América, propiedad de Emilio Azcárraga, un magnate rival de la industria televisiva.

Tuvo suerte de ver el primer juego de la final. La mayoría de los mexicanos no pudieron. Slim había vendido los derechos de transmisión a Fox Sports, no a la cadena Televisa de Azcárraga, la difusora más grande del país. Por primera vez, un juego de la final de dos partidos no fue transmitido en televisión gratuita nacional.

Unos meses después, Dish, una compañía de televisión satelital de la cual se reveló recientemente que tiene nexos estrechos con Slim, encontró una nueva manera de atacar a Televisa.

“El fútbol pertenece a todos”, dice, en un sensiblero anuncio de la próxima Copa Mundial. “Gracias a la reforma de telecomunicaciones (de México), ahora pueden ver los partidos de Brasil en Dish con los canales de televisión abierta”.

Quejas

Esos partidos llegarán cortesía de Televisa, aun cuando la cadena ha peleado con uñas y dientes para impedir que se permita a Dish retransmitir sus canales sin pagar. El 21 de febrero, el nuevo regulador de telecomunicaciones de México, Ifetel, confirmó que permitiría a Dish y otros retransmitir cuatro canales nacionales pertenecientes a Televisa y TV Azteca, el duopolio de la televisión terrestre, ignorando las quejas de las difusoras de que Dish es solo una empresa dependiente de Slim.

Las ambiciones de Slim en televisión son controversiales por dos razones. Primero, la concesión telefónica de 1990 que contribuyó a convertirlo en uno de los hombres más ricos del mundo lo excluye de la transmisión televisiva, ya sea directa o indirectamente. Como resultado de la reforma de telecomunicaciones del año pasado, ahora lo tendría permitido, en tanto el regulador lo apruebe.

Segundo, tiene una presencia enorme en los mercados de telecomunicaciones de México. América Móvil controla 80 por ciento de las líneas fijas y 70 por ciento de los contratos móviles, lo que le da una ventaja enorme cuando se trata de vender acceso a Internet. Aunque sus empresas son excepcionalmente rentables para los estándares mundiales, sus servicios son lentos y costosos, y su capacidad de respuesta es lenta incluso para los estándares latinoamericanos. La trasmisión, en comparación, está pasando apuros conforme caen los ingresos por publicidad. Televisa y TV Azteca temen que, si se permite a Slim invadir su mercado, él use su enorme poderío financiero para aniquilarlos.

Beneficios, alega Slim

Tonterías, dicen los colaboradores de Slim. Televisa también es un gigante, con una participación del 70 por ciento de la transmisión terrestre y casi 50 por ciento del mercado de televisión de paga, incluidas sus participaciones mayoritarias en Sky México y Cablevision. La gente de Slim argumenta que Dish casi ha reducido a la mitad el costo de la televisión de paga desde su lanzamiento hace cinco años, mostrando los beneficios de la competencia. Los consumidores se beneficiarán más si Dish y otros pueden incluir gratuitamente a Televisa en los paquetes de canales que les ofrecen. Televisa dice que le costará 106 millones de dólares en ingresos este año.

Ifetel ha puesto sobre aviso a América Móvil y Televisa de que para el 9 de marzo pudiera declarar a cada uno dominante en su mercado, lo que significa que estarían sujetos a una regulación más estricta que sus rivales más pequeños. Televisa y TV Azteca esperan que la filtración del 19 de febrero de un documento que revela las relaciones de Slim con Dish motive al regulador a ser más duro con él de lo que es con ellos. El documento muestra que, desde 2008, Slim ha tenido una opción de comprar el control de las operaciones mexicanas de Dish por 325 millones de dólares y el poder de colocar a personas en su consejo ejecutivo. Las cadenas argumentan que ésta es una violación de la concesión telefónica de 1990 de Slim. A petición suya, el regulador ha iniciado una averiguación.

Acuerdos

Ernesto Estrada, comisionado de Ifetel, dice que hay dos vías de investigación: ¿La concesión ha sido violada? ¿La relación debería impedir que Dish transmita el contenido de Televisa y TV Azteca sin pagar?

Arturo Elías Ayub, que representa a Slim, dice que los términos del acuerdo con Dish han sido públicos por años y han sido investigados por reguladores anteriores. Sin embargo, Estrada dice que Ifetel no tiene registro de la opción de compra accionaria por 325 millones de dólares en sus expedientes. Hay tanto en juego que Telmex, la compañía telefónica de líneas fijas de Slim, ha lanzado anuncios periodísticos refutando lo que llama “información parcial, malinterpretada y amplificada”.

Sea lo que sea lo que concluya la investigación, es probable que América Móvol enfrente nuevos frenos reguladores. Bajo las reformas constitucionales del año pasado, México pondrá en práctica el “desempaquetamiento del bucle local” en telecomunicaciones. Actualmente, México es uno de los pocos países en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos que obliga a los operadores de líneas fijas dominantes a compartir con sus rivales el tramo final del cableado, que conecta al conmutador local con una casa.

 

Regulaciones

Ifetel ha puesto sobre aviso a América Móvil y Televisa de que para el 9 de marzo pudiera declarar a cada uno dominante en su mercado, lo que significa que estarían sujetos a una regulación más estricta que sus rivales más pequeños.

 

Riesgos

La intención de esa medida (que los operadores de líneas fijas dominantes compartan su cableado en el tramo final) es dar a los competidores nuevos acceso a los clientes sin forzarlos a tender sus propias redes. Ha funcionado bien en Gran Bretaña, entre otros países. Sin embargo, el riesgo es que pudiera causar que las empresas ya existentes escatimen en mejorar sus redes, por renuencia a ayudar a sus competidores. Luca Schiavoni de Ovum, una firma de investigación, dice que esto es particularmente preocupante en México, donde el uso del Internet es bajo. Piensa que una forma más rápida de llevar más competencia a la banda ancha sería que el regulador alentara a las empresas de cable a invertir más. Pudiera hacer ambas cosas, por supuesto.

Otro desafío para América Móvil probablemente se dé en su operación de telefonía móvil. Aquí, dicen analistas, las autoridades pudieran fomentar la competencia subastando el espectro radial de alta velocidad solo a sus rivales, haciendo que América Móvil pagara más a las redes que reciben sus llamadas o forzándole a compartir sus antenas.

Sin embargo, Aitor Ortiz, un especialista en regulación en Cidac, un grupo de análisis mexicano, cree que esas medidas pudieran permitir que América Móvil siguiera siendo dominante, principalmente porque tiene un bastión como proveedor de servicio de Internet. Como las cadenas tradicionales están perdiendo terreno ante los canales de Internet como Netflix, América Móvil eventualmente tendría ventaja en la industria de contenidos también, si el regulador no lo vigila con atención.

Esa quizá sea otra razón por la cual Televisa está tan ansiosa de frenarle.

 

La revista Forbes informó esta semana que el magnate mexicano Carlos Slim es el segundo hombre más rico del mundo, solo superado por Bill Gates.