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  • The Economist

Los productos de Apple están diseñados para decir algo sobre sus dueños. También dicen algo sobre los países en los cuales se venden.

El atractivo de Latinoamérica como un mercado de consumo quedó de manifiesto el 15 de febrero, cuando la empresa de tecnología abrió su primera tienda minorista en el continente, en Río de Janeiro. Apple quiere una porción más grande del mercado de los smartphones en la región, que ha estado creciendo más rápidamente que cualquier región fuera de Asia. Sin embargo, la pantalla de cristal del iPhone 5s, el smartphone insignia de Apple, también refleja la diversidad económica de Latinoamérica.

Empezando con Brasil, el mercado de consumo más grande de la región. Pese al débil crecimiento económico, Apple eligió plantar su bandera ahí por una razón. El país está entre los cinco mercados principales para los smartphones en el mundo. El año pasado fue el primero en que se vendieron más smartphones que teléfonos móviles tradicionales en Brasil, según Abinee, una asociación de la industria de la electrónica. También fue el año en que las ventas de tabletas superaron a las de computadoras de escritorio. Unas 1,700 personas hicieron fila para estar entre las primeras en el local de Apple en Río.

El caso Brasil

Un iPhone está más allá del alcance de la mayoría de las personas en todos los países de Latinoamérica, pero el asombro por el precio es particularmente destacable en Brasil. Un iPhone 5s de 16GB cuesta 1,076 dólares, comparado con un ingreso mensual promedio de poco menos de 865 dólares en las principales regiones metropolitanas. Eso hace a Brasil el más caro, en términos de dólares, de los países donde Apple tiene tiendas. El precio con impuestos de un iPhone 5s de 16GB en Estados Unidos es de alrededor de 700 dólares.

La culpa es del infame “custo Brasil” (costo Brasil), el exorbitante costo de hacer negocios en el país. El alto precio del iPhone 5s se debe en gran medida a los aranceles y a los impuestos estatales y federales sobre las importaciones, dice Luis Fernández de Deloitte. Calcula que un dispositivo que un proveedor extranjero vende en 1,000 reales (425 dólares) pudiera terminar siendo revendido en 2,017 reales, con impuestos que ascienden a 900 reales, o 45 por ciento de esa suma.

Incentivos

El Gobierno de Brasil ha introducido incentivos fiscales para las compañías dispuestas a ensamblar dispositivos en el país. Aun así, sin embargo, el “custo Brasil” tiene impacto. Incluso ensamblados localmente, los iPads y iPhones más antiguos siguen costando más que en Estados Unidos, gracias a los altos costos laborales y a los caros alquileres comerciales.

Al menos los potenciales usuarios de iPhones en Brasil pueden tenerlos en sus manos. En Venezuela, la escasez que ha afectado a todo, desde abarrotes básicos hasta la comida para gatos, llegó al mercado de dispositivos mucho antes de que empezaran los disturbios en febrero.

Desde 2010, los proveedores de servicios de telecomunicaciones en Venezuela han tenido prohibido comprar directamente a los fabricantes y en su lugar deben pasar por un intermediario gubernamental, Telecom Venezuela. Sin embargo, Telecom ya no está autorizando compras por parte de los proveedores, y sus anaqueles están vacíos de teléfonos. Antes de las elecciones locales de diciembre, el presidente Nicolás Maduro también obligó a los minoristas, especialmente de productos electrónicos, a reducir sus precios. Las tiendas de la marca Samsung en Caracas se ven como si hubieran sido saqueadas.

Opciones

Un venezolano decidido a tener en sus manos un 5s tiene un par de opciones: traer uno personalmente o comprarlo vía Mercado Libre, el equivalente de eBay en Latinoamérica. No obstante, solo una diminuta minoría de venezolanos puede permitirse el iPhone en cualquier caso. Debido a la enorme brecha entre los tipos de cambio oficial y no oficial, los productos que son importados al tipo de cambio del mercado negro están fuera del alcance de la mayoría. Al asalariado promedio le tomaría casi dos años tener lo suficiente para comprar un iPhone.

Venezuela es un caso aparte, pero Argentina tampoco es lugar para comprar el 5s. En 2009, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner aprobó una ley destinada a promover la industria en Tierra de Fuego, el extremo más meridional del país y un sitio espléndidamente tonto para ubicar un centro de alta tecnología. Los dispositivos que son ensamblados en la provincia patagónica se benefician de una reducción del 60 por ciento en los impuestos sobre bienes específicos. Samsung y BlackBerry decidieron empezar a producir en Tierra de Fuego como resultado, y sus dispositivos están ampliamente disponibles, portando etiquetas anaranjadas con que proclaman el hecho de que están “hechos en Argentina”. Apple se negó a participar, y por tanto la mayoría de las tiendas no ofrecen iPhones.

Poder adquisitivo

“Hay muchos iPhones en México”, dice Ernesto Piedras, director de la Unidad de Inteligencia Competitiva, una firma de investigación basada en México. “Lo que falta es poder adquisitivo”.

BlackBerry y Samsung tienen 24 por ciento del mercado de smartphones cada uno, dice Piedras, comparado con el 14 por ciento de Apple. Un iPhone 5s sin un plan cuesta 800 dólares. Eso está más allá del alcance de la mayoría de los mexicanos, como lo están los planes mensuales de Telcel; 85 por ciento del uso móvil en el país es de prepago. Por lo tanto, los vendedores de iPhones tienden a enfocarse en vender no el 5s, sino más bien modelos anteriores que son más asequibles. El mercado negro es otra opción para los consumidores escasos de efectivo. Lugares como San Andresito, un extenso mercado en Bogotá, ofrecen a los colombianos la oportunidad de encontrar iPhones a precios más baratos de lo común.

La paciencia es el otro requisito. Un visitante en la Ciudad de México adquirió recientemente un iPhone 5s en Telcel, por mucho la operadora móvil más grande, por 300 dólares como parte de un plan de dos años. El proceso tomó dos horas y el plan es mezquino. Obtener un smartphone por contrato en Perú involucra similarmente muchas filas, mucho papeleo y dedicar algunas horas. Las molestias no terminan ahí. El servicio a clientes es malo, y presumir el nuevo juguete puede invitar al robo.

Eso es cierto en otros países de la región también. Aunque diversa, Latinoamérica tiene algunas cosas en común.

 

Los amigos

El lugar más fácil para comprar el iPhone 5s es de nuevo Mercado Libre. Otra opción es hacer que amigos que viajan a Estados Unidos o Europa actúen como portadores de iPhones, aunque eso puede significar momentos bochornosos en las aduanas: se supone que los pasajeros solo pueden traer productos con valor de trescientos dólares o menos al país, y se paga un impuesto de cincuenta por ciento sobre cualquier cosa que exceda esa cantidad. Usar un iPhone también puede conducir a bochornos políticos: el vicepresidente argentino Amado Boudou se metió una vez en problemas al tuitear desde su iPhone sobre la necesidad de proteger a la industria local.

Argentina es miembro del Mercosur, un bloque comercial que a menudo parece ambivalente sobre el comercio. En los países de la Alianza del Pacífico —Chile, Colombia, México y Perú— las cosas son más fáciles para los potenciales clientes de Apple. Los consumidores en estos lugares tienen menos problemas en conseguir el iPhone 5s, siempre que tengan dos cosas: dinero y tiempo.