•   Estados Unidos  |
  •  |
  •  |
  • The Economist

El Presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha suprimido exitosamente la disensión, aplastado a la oposición y reprimido a los medios, pero no ha podido controlar a los mercados financieros mundiales. En los últimos días, el rublo se ha colapsado, perdiendo casi 40 por ciento de su valor en tres semanas. Esta es la mayor crisis del reinado de Putin, y es totalmente su culpa.

Putin sin duda culpará a los sospechosos habituales: Especuladores occidentales que apuestan contra su moneda, imperialistas occidentales que impusieron sanciones a su economía, economistas occidentales que no pronosticaron que los precios del petróleo – que se han deslizado en 50 por ciento en los últimos seis meses, caerían tanto como lo han hecho y, por supuesto, a los críticos occidentales que le dijeron todo el tiempo que sus políticas conducirían al desastre.

Sin embargo, la crisis es la consecuencia inevitable del putinismo, de la agresión hacia el extranjero y una economía de corrupción y control nacionalmente.

Las sanciones fueron impuestas por Occidente, debido a su conducta en Ucrania, donde, entre otras muchas cosas, se ha apoderado de territorio, creado una guerra y se ha negado a investigar el derribamiento de un avión civil.

Pocas salidas

Mientras tanto, ha fallado en reformar a la economía de Rusia, dejándola dependiente de la industria energética que ha repartido entre sus amigos. Si hubiera elegido forjar una economía basada en el régimen de derecho y la competencia, en vez del padrinazgo y la corrupción, las cosas se verían diferentes ahora.

A corto plazo, no hay mucho que Putin pueda hacer para sacar a su país del embrollo que él ha creado. Un enorme aumento a las tasas de interés esta semana, seguido por grandes incrementos previos, no ha funcionado.

Los controles de capital no son la respuesta. En ocasiones pueden ser empleados efectivamente contra la especulación a corto plazo, pero en este caso, los inversionistas están correctamente preocupados por una economía que depende demasiado de un solo sector. De cualquier manera, en un lugar tan anárquico, los controles de capital serían porosos y pudieran desencadenar retiros masivos en los bancos, lo cual el país no puede permitirse. Rusia aún tiene reservas de 370 mil millones de dólares, pero también tiene deudas en divisas extranjeras de más de 600 mil millones de dólares.

Debería cambiar

Para mejorar las perspectivas a largo plazo de una economía que se encamina hacia una recesión profunda, se necesitan dos cambios más grandes.

El primero es que Rusia debería retirarse del este de Ucrania y buscar algún acuerdo con el gobierno de Kiev y con Occidente que condujera al levantamiento de las sanciones.

El segundo es un cambio en el modelo económico del país. Putin necesita aprovechar la caída en el valor de la moneda para diversificar y alejarse de la excesiva dependencia del petróleo y el gas natural, que conforman dos terceras partes de las exportaciones del país. Necesita mejorar la competitividad de las industrias manufacturera y de alta tecnología, fortalecer el régimen de derecho y limpiar la corrupción.

Para poner en práctica todo esto, debería reemplazar a Dmitry Medvedev, su dócil primer ministro y predecesor como presidente titular, con un economista creíble como Alexei Kudrin, quien fue un respetado ministro de finanzas durante 11 años. A sus compinches oligarcas quizá no les guste esto, pero los rusos estarían mejor.

Daño al pueblo

Lamentablemente, no es probable que suceda nada de esto. Putin probablemente doblará la apuesta, despotricando contra la maldad occidental, reprimiendo toda la disidencia en el país, desestabilizando aún más a Ucrania e interfiriendo más en otros países vecinos. Seguirá un curso de creciente autarquía, rompiendo tantos lazos económicos y financieros de Rusia con Occidente como pueda.

Un curso descaradamente nacionalista empobrecerá más a Rusia, haciendo imposible que Putin siga ofreciendo niveles de vida crecientes. Apostará a que el pueblo ruso sea lo bastante tonto para cambiar prosperidad por fervor nacionalista. A quienes les importa el futuro del país solo pueden esperar que esté equivocado.

 

Hollande condiciona levantamiento de sanciones

AFP

PROPUESTA. El presidente de Francia, François Hollande, afirmó que si se avanza a propósito del conflicto en Ucrania deberán levantarse las sanciones occidentales impuestas a Rusia.

“Hay que levantar las sanciones si hay avances. Si no los hay, las sanciones seguirán vigentes”, dijo Hollande en una larga entrevista a la radio France Inter.

El mandatario asistirá el 15 de enero en Astana (Kazajistán) a una reunión sobre el conflicto en el este de Ucrania entre el poder central y los separatistas prorrusos. En esa reunión, anunciada por el presidente ucraniano Petro Poroshenko, estarán también su homólogo ruso Vladimir Putin y la canciller alemana Angela Merkel.

“Voy a Astana el 15 de enero con una condición: que pueda haber nuevos avances. Si se trata de reunirse y hablar sin que haya progresos, no vale la pena. Pero pienso que sí se avanzará”, añadió el presidente francés.

Desde Washington, la portavoz del Departamento de Estado, Jennifer Psaki, advirtió de que las sanciones solo se podrán suspender si se producen “progresos tangibles” sobre el terreno.