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Por Caity Weaver

Cada diciembre, nos encanta ver el verdadero indicador de las fiestas decembrinas: tereftalato de polietileno metalizado con aluminio. Es brillante y reluciente. Se trata del glitter o escarcha de colores.

¿Qué es el glitter? La respuesta más sencilla lo dejará insatisfecho. El glitter está hecho de glitter. Pero si exige una definición más detallada, la senda a la iluminación está salpicada de secretos comerciales, lingotes de aluminio, un hermetismo digno de la CIA, los colores del espectro visible y Nueva Jersey.

El diccionario Oxford de la Lengua Inglesa define el “glitter” principalmente como un tipo intangible de brillo reluciente.

Se cree que nuestro glitter se originó en una granja en Nueva Jersey en los 30, cuando un inmigrante alemán inventó una máquina para cortar material de desecho en fragmentos diminutos.

La mayoría del glitter que adorna los productos de marca en EU se produce en uno de dos sitios, ambos en Nueva Jersey.

El primero, supuestamente el lugar donde fue inventado, se rehusó a contestar preguntas. El segundo es Glitterex, fundada en 1963.

Babu Shetty, de 69 años, se incorporó a la compañía como director general en 1999, aunque había estado desarrollando algunos de los productos de Glitterex desde los 70, cuando llegó de Mumbai a EU para cursar un doctorado en ciencia e ingeniería de polímeros.

Shetty dijo que no me permitiría ver ni escuchar cómo se hacía el glitter, y que ni siquiera podía estar, bajo ninguna circunstancia, en la misma sección del edificio donde estaba el cuarto donde se producía, que ni a los clientes de Glitterex se les permitía ver cómo se hace el glitter, que no revelaría la identidad de los clientes de Glitterex (entre ellos algunas de las multinacionales más grandes), y que, cuando yo quisiera, podía acudir a las oficinas generales de Glitterex para saber más sobre lo que no podía aprender en persona.

Los estantes de la bodega embotelladora de Glitterex estaban repletos de enormes frascos de muestras de glitter ordenados por fórmula, color y tamaño: corazones de esmeralda, diamantes de peltre y destellos neón.

Mis guías fueron Lauren Dyer, una gerente de Glitterex, y Jeet Shetty, quien trabaja junto con su padre. La variedad más vendida siempre es la plateada, comentaron. Me reuní con Babu Shetty en un salón de conferencias donde repasó el equivalente a varios libros de texto de ingeniería química en un intento por explicarme qué era el glitter.

“Esta película de poliéster”, comenzó, tomando una tira del material transparente, “la gente podría conocerla como mylar”. Y agregó, “si cortas esto, obtendrías glitter transparente”.

La mayoría del glitter está hecho de plástico, aunque algunas variedades provienen de otras fuentes, como aluminio. Existe un par de maneras de lograr un efecto de arcoiris en partículas individuales de glitter.

El glitter holográfico se hace al grabar un patrón fino en la película, para que la superficie refleje diferentes colores de luz en direcciones distintas.

Una escarcha iridiscente más sutil, que revela diversos colores brillantes dependiendo del ángulo en que que se mire, está hecha de una película transparente de múltiples capas, compuesta de polímeros con diferentes índices de refracción.

Los colores del espectro visible, ordenados por longitud de onda más larga a más corta, son rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta. Ya que el rojo tiene la longitud de onda más larga, las capas de la película iridiscente roja son las más gruesas; las capas iridiscentes violetas son las más delgadas.

Shetty empezó a inclinar hacia atrás una película transparente “Ése es el rojo”, indicó, mientras se emitía un brillo rojo.

La siguió inclinando. “En algún punto, pasará a verde”, dijo, al tiempo que destellaba en verde, azul y luego violeta. La escarcha más diminuta que produce Glitterex es de 50 por 70 micras (una micra es una milésima de milímetro).

El pedido mínimo que surte la empresa es suficiente para llenar de escarcha “medio millón de frascos” de esmalte de uñas, según la estimación de Shetty (4.5 kilos).

Los precios varían, pero una bolsa de plástico de 4.5 kilos de glitter puede alcanzar hasta unos mil dólares. La compañía ofrece más de 10 mil variedades.

Nada de esto explicaba el hermetismo. ¿Acaso a Glitterex le preocupaba que los lectores pudieran construir sus propias máquinas para hacer glitter? Cuando le pregunté a Dyer si me podía decir qué industria fungía como el mercado más importante de Glitterex, su respuesta fue un “no” instantáneo. “Y nunca lo adivinarías”, comentó. “No quieren que nadie sepa que usan glitter”, añadió.

The New York Times