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Por Cade Metz

SCOTTSDALE, Arizona — Un día reciente en la ciudad desértica de Scottsdale, Arizona, un diminuto automóvil robótico dio vuelta en una calle y se estacionó frente a una casa.

El vehículo, cuyo tamaño no era ni la mitad del de un Volkswagen Beetle, no llevaba conductor ni pasajeros. En lugar de eso, transportaba seis bolsas del supermercado Fry’s Food Store.

Diseñado por una compañía de arranque llamada Nuro, el vehículo realizaba un recorrido de prueba como parte de una sociedad con Fry’s para realizar entregas a domicilio con vehículos autónomos.

A partir de diciembre, dijo Nuro, dos de estos pequeños autos eléctricos sortearon las calles a una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora para llevar abarrotes a hogares cercanos.

Si todo parecía un poco ridículo, es porque el manejo autónomo es todavía una tecnología en busca de un propósito.

Al tiempo que los servicios autónomos para traslado de pasajeros de compañías como Waymo, Uber y General Motors tardan en volverse realidad, la industria autónoma está en busca de usos prácticos.

Otras compañías de arranque están sacando por completo a la tecnología de manejo autónomo de las calles para llevarla a las banquetas, y así evitar los riesgos viales. (También ahí hay obstáculos de regulación).

Postmates, una empresa de arranque para entregas a domicilio en San Francisco, anunció planes en diciembre de ofrecer un servicio que incluye un carrito de supermercado robótico que se traslada a lo largo de banquetas.

Otras compañías se enfocan en el transporte a grandes distancias, en el que vehículos sin conductor transportan bienes, pero no pasajeros.

Los vehículos autónomos todavía están a entre 3 y 4 años del punto en el que puedan realizar viajes con regularidad sin conductores de respaldo, dijo Don Burnette, director ejecutivo y fundador de la compañía de camiones autónomos Kodiak Robotics.

Los servicios autónomos para pasajeros, añadió, están más bien a entre 7 y 10 años de distancia. Nuro fue fundada en el 2016 por Dave Ferguson y Jiajun Zhu, dos ingenieros clave del proyecto de vehículos sin conductor de Google, que con el tiempo se convirtió en el negocio autónomo Waymo.

Nuro, que tiene su sede en California y ha reunido 92 millones de dólares en financiamiento, decidió enfocarse en crear autos autónomos diminutos —miden 2.65 metros de largo por 1.10 de ancho y 1.80 de alto— que únicamente realizarían entregas locales.

Ferguson dijo que había una oportunidad para automatizar todos los viajes que realizan los estadounidenses a las tiendas para obtener bienes y servicios —como comprar la despensa y recoger ropa de la lavandería—al citar estadísticas de que estos mandados representan una porción significativa de todos los trayectos en automóvil.

“Si podemos reducir el costo de estas entregas y llevártelas más rápido de lo que tú podrías hacerlo, no habría motivos para que te subas al auto”, dijo.

Aunque ese fin de ningún modo está cerca de la realidad, Ferguson dijo que estaba más próximo que los servicios autónomos para trasladar pasajeros.

Eso se debe a que Nuro no tiene que preocuparse por la comodidad y seguridad de los pasajeros, y al hacer que los autos repartidores sean más pequeños que un auto normal, también puede incrementar el margen de error en las calles.

Nuro indicó que una entrega utilizando sus minivehículos autónomos cuesta 6 dólares. Una vez que elimine la mayor parte de la mano de obra humana de las entregas, explicó Ferguson, la compañía puede reducir aún más el costo.

De todos modos, no estaba claro cuánta demanda habría para el servicio. Joe Schott, de 60 años, quien vio el auto en una tarde reciente, dijo que era ideal para su hermana, quien es discapacitada.

“Es difícil para ella meter y sacar las compras del supermercado del auto”, señaló. Pero Keri Diggins, de 45 años, quien compra su despensa en Fry’s, cuestionó qué tanto se ajustaría el servicio a los ancianos o las personas con discapacidades físicas. “Un auto no te puede llevar la comida al umbral de tu casa”, dijo.

The New York Times