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Por Raymond Zhong y Carolyn Zhang

BEIJING — ¿Es una solución brillantemente sencilla y libre de emisiones a la congestión urbana? ¿O el colmo de la arrogancia de la tecnología respaldada por capital de riesgo?

La renta de bicicletas sin estación base irrumpió en las ciudades chinas hace dos años e inspiró experimentos de movilidad en todo el mundo, aun cuando a los habitantes de China no les gustara ver bicicletas apiladas en sus aceras.

Ahora, Ofo, una de las principales empresas de arranque de bicicletas en China, enfrenta problemas financieros. Su fundador está en una lista negra del Gobierno por facturas no pagadas.

Millones de ciclistas que colocaron depósitos están exigiendo la devolución de su dinero. Y el modelo de negocio empleado por muchas firmas tecnológicas chinas —gastar frenéticamente para adquirir usuarios nuevos y preocuparse por las ganancias después— está mostrando sus límites.

La racha de clientes de Ofo que buscan reembolsos parece haber comenzado a mediados de diciembre. Personas dijeron en las redes sociales que podían obtener el reembolso de depósitos de 15 a 30 dólares que pagaron por rentar las bicicletas amarillas de Ofo.

Muchos clientes usaron la app de Ofo para solicitar reembolsos y se sumaron a una lista que había alcanzado casi 12 millones de personas el 20 de diciembre. Cientos de personas también se presentaron en las oficinas de Ofo en Beijing.

Un día, la oficina del quinto piso de la compañía estaba llena de policías y clientes gritando. Dos mujeres lloraban. En los servicios de renta de bicicletas, de traslados en auto, de comida a domicilio y más, una buena idea de negocio atrae a imitadores.

A eso le sigue una competencia despiadada. Muchas compañías e inversionistas pierden dinero. Dai Wei fundó Ofo en el 2014.

Ciudades como Nueva York, Londres y París ya tenían programas de renta de bicicletas, pero requerían que los ciclistas devolvieran las bicicletas a estaciones base. Ofo y otra empresa de arranque de Beijing, Mobike, se dieron cuenta de que al equipar las bicicletas con GPS y candados digitales, los usuarios podían rentarlas vía sus teléfonos, liberándolas de las estaciones base.

Eso mantendría las bicicletas circulando, y disponibles donde la gente las necesitara. Casi de la noche a la mañana, las calles de las ciudades chinas se convirtieron en el escenario de una batalla campal de bicicletas. Brotaron docenas de imitadores. Hubo un diluvio de inversión.

Gigantes tecnológicos de China, incluyendo a Alibaba y Didi Chuxing, invirtieron en Ofo. La empresa de arranque reunió 2.2 mil millones de dólares.

Los medios de comunicación estatales elogiaron el uso compartido de bicicletas como uno de los “cuatro nuevos grandes inventos” de China, junto con el tren de alta velocidad, el comercio electrónico y los pagos a través del smartphone.

Pero no pasó mucho tiempo antes de que la fiebre se convirtiera en locura. Los vándalos prendían fuego a las bicicletas y las arrojaban a ríos y canales.

Abundaban los rumores de que las compañías de renta contrataban gente para destruir las bicicletas de los rivales o dejarlas en lugares apartados. Beijing y otras ciudades prohibieron que las empresas de arranque agregaran más bicicletas a sus calles.

En abril, Mobike fue adquirida por Meituan-Dianping, un gigante de la entrega de alimentos a domicilio. Pero Ofo ha tenido problemas últimamente para recaudar dinero de los inversionistas, dijo Dai. De acuerdo con el Gobierno, Dai y la empresa matriz de Ofo deben 7.8 millones de dólares relacionados con diversas disputas contractuales. Wang Jinzhi, de 28 años, de Beijing, pidió un reembolso a Ofo.

Pero ya no tiene confianza en la economía colaborativa. Wang perdió el depósito de 500 que pagó a una compañía de autos compartidos después de que la compañía fracasó. Tampoco recuperó su depósito de Bluegogo, otra empresa de renta de bicicletas.

“En realidad, no tuve mucha confianza desde el principio”, dijo Wang, sobre la economía colaborativa. “Tantas compañías similares luchando unas contra otras”. A final de cuentas, se compró su propia bicicleta.

Elsie Chen, Albee Zhang y Zoe Mou brindaron investigación.

The New York Times