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Por Declan Walsh

KHOKHA, Yemen — La primera señal de problemas fue el helicóptero que se cernía sobre el barco arrastrero yemení mientras cortaba camino por el Mar Rojo.

Luego apareció un buque de guerra, con sus armas apuntando al bote. Las balas pegaron en el agua alrededor del bote, el Afaq, luego penetraron su endeble casco de madera. Un pescador recibió un tiro en el ojo, otro en la cabeza.

Se incendió el motor. Los tripulantes saltaron por la borda, entre ellos Bashar Qasim, de 11 años. Momentos antes, el niño había estado tirando de las redes desde la popa. Ahora, nadaba para salvar su vida. Mientras se hundía el Afaq, el buque de guerra dejó de disparar, recordó.

Las críticas mordaces al papel de Arabia Saudita en el desgastante conflicto de Yemen se han enfocado, en gran medida, en la guerra aérea.

Aviones caza de la coalición encabezada por sauditas, equipados con armas y bombas estadounidenses, han atacado bodas, funerales y un autobús escolar. Han muerto miles de civiles. Pero la guerra yemení también se desarrolla en altamar, con aún menos rendición de cuentas que en tierra. Allí también están muriendo civiles en tropel.

El Afaq fue uno entre al menos seis botes pesqueros yemeníes que fueron atacados por buques de guerra, helicópteros y un avión caza tras salir de Khokha, el puerto controlado por la coalición en el sur del Mar Rojo, en un lapso de seis semanas en agosto y septiembre.

En entrevistas, los sobrevivientes ofrecieron un recuento desgarrador de su dura experiencia: un helicóptero de ataque rociándolos de balas; pescadores saltando de botes en llamas; sobrevivientes a la deriva en el agua durante días.

De los 86 pescadores en los seis botes, 50 fueron abatidos. Tanto la coalición encabezada por sauditas como sus enemigos houthis, que están apoyados por Irán, han realizado ataques en el mar.

Sin embargo, algunos expertos señalaron que había poca duda de que la coalición encabezada por Arabia Saudita era responsable de parte de la violencia contra los pescadores, si no es que de toda. Buques navales sauditas y emiratíes dominan las aguas del Mar Rojo donde se suscitaron los tiroteos y los bombardeos.

Cinco de estos hechos involucraron helicópteros de ataque, que los houthis no tienen. En un caso, funcionarios sauditas hicieron pagos en efectivo de casi 500 mil dólares a las familias de los pescadores abatidos en un ataque.

En otro, marineros de la coalición detuvieron a 12 sobrevivientes y los retuvieron durante tres meses en una prisión saudita, donde los pescadores dijeron que fueron torturados.

En una declaración, un vocero de la coalición, el Coronel Turki al-Malki, confirmó que un navío de la coalición había abierto fuego contra ese bote, el Ansar, y capturado a 12 pescadores.

Dijo que la tripulación del bote había ignorado las advertencias de un buque de guerra que escoltaba a un barco petrolero saudita por el Mar Rojo.

Tres de los pescadores resultaron ser “terroristas houthis armados”, señaló. Aunque el apoyo militar de EU a la coalición encabezada por Arabia Saudita no es tan extenso por mar como por aire, hay una cooperación estrecha en muchas áreas. La Armada de EU comparte inteligencia con la Armada saudita y ha bombardeado estaciones de radar houthis.

La Armada saudita utiliza helicópteros estadounidenses y sus oficiales han sido capacitados por un contratista con sede en Virginia. Algunos ataques de la coalición en altamar han sido perpetrados por aviones caza armados con bombas estadounidenses y, hasta noviembre, reabastecidos de combustible en pleno vuelo por superpetroleros de EU.

El comandante Josh Frey, vocero de la Quinta Flota, aseguró que EU no tenía conocimiento de los ataques contra los botes pesqueros.

El sur del Mar Rojo es una de las vías navegables más congestionadas, comercialmente importantes y peligrosas del mundo. A diario, enormes buques petroleros que transportan hasta 5 millones de barriles de productos de crudo pasan por el Estrecho de Bab el Mandeb, que separa a la Península Arábiga del Cuerno de África. Navíos de guerra de EU y otros países de Occidente lo patrullan en busca de piratas y traficantes de droga y armas.

El área también es una zona de guerra. Docenas de civiles han muerto frente a las costas de Yemen desde que inició la ofensiva encabezada por Arabia Saudita en el 2015, muchos de ellos pescadores posiblemente confundidos por las fuerzas de coalición con traficantes o francotiradores houthis.

Un reporte de la ONU en septiembre arrojó que al menos 40 pescadores habían muerto o habían desaparecido en 11 ataques aéreos contra botes civiles entre noviembre del 2015 y mayo del 2018.

Saeed al-Batati, Eric Schmitt y C.J. Chivers contribuyeron con reportes a este artículo.

The New York Times