•  |
  •  |

La Navidad era como, bueno, la Navidad para los coros de niños del mundo. Para mucha gente en Gran Bretaña, la Nochebuena significaba sintonizar la transmisión de un niño corista solitario cantando el villancico “Once in Royal David’s City” con voz penetrante, antes de ser acompañado por los demás niños y hombres del coro de King’s College, Cambridge, que data de 1441. En Austria, el Coro de Niños Cantores de Viena, que es casi igual de antiguo, cantó Haydn la mañana de Navidad en la Capilla Imperial. Esa misma mañana, en Alemania, el Coro de Niños Cantores de Santo Tomás de Leipzig, que data de 1212, cantó música de Bach, alguna vez su director musical. Y en la Iglesia de Santo Tomás de fecha más reciente en la Quinta Avenida de Nueva York, un respetado coro de hombres y niños cantó un Festival de Nueve Lecciones y Villancicos en Nochebuena. Lo cual lleva a una pregunta: ¿y las niñas? Eso ha tenido más resonancia que de costumbre este año, desde que Lesley Garrett, una soprano británica, escribió un artículo el mes pasado haciendo un llamado a King’s College a incluir a niñas en el coro. “Todas las Navidades me siento a ver ‘Carols from King’s’ (Villancicos desde King’s), que se transmite alrededor del mundo, y todos los años me pregunto dónde están las niñas”, dijo Garrett. “Así que este año, decidí plantear la pregunta y ver qué sucedería. Y hubo una gran torrente de opiniones apasionadas”. Su artículo inspiró un debate sobre la inequidad de género; el valor de la tradición; los timbres vocales particulares de las niñas y los niños preadolescentes; las diferentes formas en que se desarrollan sus voces; y las dificultades prácticas de persuadir a los niños del siglo 21 a dejar sus pantallas y deportes para cantar las líneas altas de soprano en los coros. Algunas de las objeciones al llamado de Garrett a incluir a las niñas eran musicales: los mejores coros de niños cantores son atesorados por un sonido particular, a veces descrito como puro o etéreo. Pero cuánto de ello se debe a la naturaleza —¿existe un timbre que sólo tienen los niños justo antes de que les cambie la voz?— y cuánto es producto del entrenamiento es muy debatido. Algunas investigaciones han puesto en tela de duda cuán bien pueden los escuchas distinguir entre las voces de niños y niñas. David Hill, que fue director de música en la Catedral de Winchester, en Gran Bretaña, cuando introdujo un coro de niñas a fines de los años 90, citó el sonido especial de los niños al abogar por la preservación de la tradición, al decir que aún debería haber cabida para coros separados de niños, niñas y mixtos. “Eliminar la tradición de los niños y hombres sería eliminar algo que es singular en el mundo del sonido coral y por lo cual es venerado este País”, escribió Hill, actualmente director del Coro Bach, es una declaración. Más que si los niños y las niñas cantan juntos, dijo Garrett, le preocupaba que las niñas tuvieran las mismas oportunidades que los niños: el acceso a becas a las grandes escuelas corales, que brindan una excelente educación; o las mismas oportunidades de cantar en ocasiones importantes y de alto perfil como las giras. “No estoy diciendo que deberíamos abolir los coros de niños cantores”, afirmó. “Simplemente creo que necesitamos trabajar más duro para dar a las niñas la paridad de oportunidades. En otras palabras, igualdad”.

Los coros de niños cantores se remontan cientos de años. El Coro de Niños Cantores de Viena en el Carnegie Hall. (Vincent Tullo para The New York Times)

Los coros de niños cantores se remontan cientos de años. El Coro de Niños Cantores de Viena en el Carnegie Hall. (Vincent Tullo para The New York Times)

 The New York Times