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LONDRES — Una tarde reciente, Nahid Akhtar, de 47 años, estaba sentada en un sofá en Londres gritándole a una televisión. Estaba viendo “The Protector”, la primera serie original de Netflix en turco. El programa, estrenado ese día, trata sobre Hakan Demir (Cagatay Ulusoy), un joven anticuario que descubre que pertenece a una antigua línea de superhéroes que tienen que salvar a Estambul del mal —y encontrar el amor al mismo tiempo. “Por favor, ¡no maten a su papá!”, imploró en cierto momento Akhtar, una superfan de los dramas turcos, antes de que el padre de Demir fuera, efectivamente, asesinado. “Los dramas turcos tienen tantos huérfanos”, dijo. En la pantalla, Hakan lloraba. “Esto es otra cosa que me gusta de la televisión turca”, dijo Akhtar. “Muestran mucha emoción”. “The Protector” es la evidencia más reciente de la difusión que tienen los dramas de televisión turcos a nivel mundial. En Turquía, varias series dramáticas compiten por televidentes todas las noches, con cada episodio de dos horas o más lleno de romance, conflictos familiares y gángsters. (Los episodios de “The Protector” tienen una duración más manejable de 40 minutos). Algunos han sido asociados con un aumento del nacionalismo en el País; otros han enfurecido a los conservadores al mostrar a figuras históricas que beben y son mujeriegos. Las series son un fenómeno en Medio Oriente y Latinoamérica, y se han convertido en un símbolo tan importante de poder blando turco que han sido usadas como contrapeso en disputas políticas. Por ejemplo, el 1 de marzo la emisora satelital MBC, con sede en Arabia Saudita, abruptamente dejó de transmitir todos los dramas turcos, suspendiendo algunas serie a mitad de temporada, aparentemente en respuesta al apoyo turco hacia Qatar. (MBC no respondió a peticiones para comentar al respecto). Ahora, las series se propagan por todo Europa. Este año, una versión doblada de “Fatmagul”, un elogiado drama sobre las repercusiones de una violación en grupo, atrajo casi un millón de espectadores por episodio en España. Otras series han encontrado un éxito similar en países que van desde Bulgaria hasta Suecia. Sólo Francia, Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos se resisten, dijo Fredrik af Malmborg, director administrativo de la compañía distribuidora de televisión Ecchorights. “La televisión turca tiene que ver con la familia y temas morales”, apuntó. “Es ligeramente conservadora y ligeramente anticuada, pero no es cínica”. Netflix ha transmitido dramas turcos desde el 2016, pero su decisión de producir su propio contenido demuestra su creciente atractivo, dijo Af Malmborg. Ya se ha encargado una segunda temporada de “The Protector”, y Netflix trabaja en otra producción original estelarizada por Beren Saat, una de las actrices más populares de Turquía. Yasemin Y. Celikkol, investigadora de doctorado en la Universidad de Pennsylvania, dijo que algunas series habían demostrado hacer eco específicamente en algunos países. Un programa llamado “Falling Leaves” fue un éxito en Bulgaria, señaló, porque su trama “trata sobre las cosas terribles que les suceden a las familias cuando se mudan a las ciudades”. Ha habido mucha migración interna en Bulgaria, y la gente podía verse a sí misma en la serie, añadió. Los dramas también han renovado la imagen de Turquía en Rusia, dijo Celikkol, lo que ha llevado a muchos rusos a viajar ahí de vacaciones, para encontrar esposos o a buscar tratamientos médicos. Pero eso pareció haber producido una reacción negativa, agregó. En el 2016, una compañía de televisión rusa hizo una serie, “East/West”, sobre una pareja rusa que visita una clínica de fertilidad turca, sólo para que la mujer rusa termine como la infeliz segunda esposa del doctor turco. “Casi parecía que el programa les decía a las mujeres rusas, ‘no vayan ahí, perderán su libertad y no tendrán acceso a sus hijos’”, dijo Celikkol.

Engin Akyurek (der.) y Beren Saat estelarizan “Fatmagul”, que atrajo un millón de televidentes por capítulo en España. (Artesmedia)

Cagatay Ulusoy (izq.) y Hazar Erguclu en “The Protector”, en Netflix. (Yigit Eken/Netflix)

 The New York Times