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Por Marc Stein

DALLAS — Ya sea que estén tratando de mantener ágil a José Juan Barea, su jugador estrella de 34 años o de ayudar a evitar que Luka Doncic, su jugador fenómeno de 19 años, sufra fatiga de novato, los Mavericks de Dallas, miembros de la Asociación Nacional de Basquetbol (NBA) de Estados Unidos, recurren al mismo recurso: un examen de sangre.

Los Mavericks utilizan pruebas frecuentes de la compañía irlandesa Orreco, que está en su tercera temporada ofreciendo al equipo recomendaciones personalizadas en materia de cargas de trabajo atléticas y dietas, en gran parte gracias al estudio de análisis sanguíneos.

“Todas las cosas de las que hablan los equipos de la NBA —los minutos de los jugadores, su carga, sus datos de seguimiento, sus datos de cámara— todos esos son datos externos empleados para tratar de predecir lo que está pasando internamente”, dijo Casey Smith, quien dirige al staff de entrenamiento de Dallas.

“Lo que estamos haciendo es tratar de obtener un ligero vistazo a lo que realmente está sucediendo internamente”. Dallas es uno de sólo dos equipos de la NBA, junto con los Knicks de Nueva York, en contratar a Orreco, que propone remedios personalizados para combatir la fatiga e intenta identificar un creciente riesgo de lesión y enfermedad al obtener una variedad de datos de la sangre de los jugadores y alimentándola a programas de aprendizaje de máquinas.

Mark Cuban, propietario de los Mavericks, dijo que el equipo paga a Orreco casi 150 mil dólares al año. Tomando indicios de los hallazgos de Orreco, Dallas diseña entrenamiento, descanso y recuperación para cada uno de sus 17 jugadores.

Ninguno ha acogido esto más que Barea, quien entiende mejor que nadie que los jugadores fatigados enfrentan un mayor riesgo de lesiones en tejidos suaves.

Entre pronósticos preocupantes, se desgarró hace dos temporadas un músculo de la pantorrilla. Desde entonces, Barea ha buscado datos actualizados sobre sus niveles de estrés oxidativo (preocupante si se disparan).

“En este punto en mi carrera, tienes que trabajar más en el cuerpo”, dijo. “Me dicen qué está sucediendo —como qué necesitas comer o qué necesitas dejar de comer. Quiero la retroalimentación”.

El plan de salud de Barea funcionó bien hasta que ocurrió una lesión; el guardia sufrió la rotura de un tendón de Aquiles en un partido el 11 de enero y no jugará el resto de la temporada. Estuvo jugando de lo mejor (promediando unos 11 puntos y 6 asistencias en sólo 20 minutos por partido).

Personal de Orreco viaja a Dallas cuatro veces en la temporada para realizar una toma de sangre a los jugadores de los Mavericks.

Eso lo combina Dallas con frecuentes punciones del dedo para proporcionar lecturas casi instantáneas de los niveles de estrés oxidativo.

Las reglas de la liga permiten que los jugadores se nieguen a pruebas de sangre si consideran demasiado invasivo al procedimiento, pero el equipo dice que sólo un Maverick así lo ha hecho.

De acuerdo con Brian Moore, cofundador de Orreco, las muestras permiten a la compañía analizar la hematología y la bioquímica de un jugador al evaluar casi 50 biomarcadores.

Esto incluye examinar la creatina quinasa para evaluar el daño muscular y la proteína C reactiva ultrasensible para medir la inflamación.

Los indicadores de hidratación y nutrición se cuentan entre las variables adicionales utilizadas para determinar dónde cae cada jugador en un índice de “preparación para desempeñarse”.

Los algoritmos también toman en cuenta minutos en el partido, viajes, sueño y tiempos de reacción. Aunque los Mavericks no están solos en acoger el bioanálisis, se encuentran entre sólo un puñado de franquicias del deporte profesional que está dispuesto a reconocer su labor con Orreco.

Sólo el Newcastle United, de la Liga Premier Inglesa de Futbol, también ha reconocido ser cliente de Orreco. The New York Times confirmó, mediante una persona con conocimiento del contrato, que los Knicks son el otro equipo de la NBA que utiliza los servicios de Orreco.

 The New York Times