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LOS ÁNGELES — “Pinchas, ¿cuántos años tienes?”, preguntó Steven Spielberg a la pantalla colgada en un muro, que proyectaba la imagen en video, en tamaño real, de un hombre de edad enfundado en un suéter, quien respondió sin vacilar. “Nací en 1932, así que puedes hacer tus propias cuentas”, respondió Pinchas, en un inglés con acento polaco. “¡Me pidió que yo hiciera las cuentas!”, rio Spielberg. “¿Cómo sobreviviste cuando tantos otros no lo lograron?”. “¿Cómo sobreviví?”, respondió la pantalla. “Creo que sobreviví porque la Providencia me cuidó”. El objetivo de la charla no era entretener, sino educar. En la pantalla aparecía la biografía interactiva de Pinchas Gutter, un judío polaco que sobrevivió al Holocausto y cuya historia era parte de un recorrido que el cineasta conducía por la sede remodelada de la USC Shoah Foundation, la organización que fundó en 1994 para reunir los testimonios de los sobrevivientes del Holocausto. Ahora Spielberg ha expandido la huella de la fundación en el campus de la Universidad del Sur de California, junto con su misión y su enfoque público: combatir el odio en general, que él dice se ha vuelto común a nivel mundial. “Ya se da por sentada la presencia del odio”, afirmó Spielberg. “No estamos haciendo lo suficiente para contrarrestarla”. Los visitantes conversan con 16 sobrevivientes de genocidio, con base en patrones específicos de palabras y más de 2 mil preguntas que van desde las opiniones sobre Dios hasta historias individuales. La fundación ahora está recabando lo que Spielberg llama “testimonio vivo” de víctimas de genocidios de la era moderna. “El Holocausto no puede estar solo”, dijo. “Decidimos enviar a nuestros videógrafos a Ruanda para obtener testimonios. De ahí fuimos a Camboya y a Armenia —estamos haciendo un estudio crítico en la República Centroafricana, en Guatemala, sobre la masacre de Nankín. El más reciente es un testimonio sobre la violencia contra los rohinyá en Birmania y la actual violencia antisemítica en Europa”. El espacio de 930 metros cuadrados es más impresionante que los inicios de la organización después de “La Lista de Schindler”, en 1993. Spielberg envió a un ejército de videógrafos a todo el mundo para grabar las historias de sobrevivientes del Holocausto. Las cintas Betamax de las entrevistas fueron almacenadas en sus oficinas de Amblin Entertainment en Universal Studios y posteriormente en una empresa de almacenamiento, antes de que la fundación se mudara a la biblioteca Leavey de la Universidad del Sur de California, en el 2006. (Hay poco más de 51 mil grabaciones de sobrevivientes del Holocausto en el archivo de historia visual, 115 mil horas de video). Hoy el grupo tiene 82 empleados y un presupuesto anual de unos 15 millones de dólares, que incluye 3 millones de dólares otorgados por la universidad. También ha recibido millones en donativos. Su nuevo hogar está lleno de testimonios en video de 65 países en 43 idiomas, junto con obras de arte inspiradas por los sobrevivientes (una escultura suspendida de acero creada por la artista británica Nicola Anthony incorpora frases de los testimonios filmados). “Todos creen que la Fundación Shoah tiene que ver con reunir un archivo histórico, pero en realidad tiene que ver con entender la empatía y usar los testimonios para poner un reflector en ello”, dijo Stephen D. Smith, director de la organización.

Steven Spielberg dijo que el odio se ha vuelto común en el mundo. Su fundación ahora recauda “testimonio vivo”. (Rozette Rago para The New York Times)

Steven Spielberg interactúa con Pinchas Gutter, un judío polaco que sobrevivió el Holocausto, en imagen de video. (Rozette Rago para The New York Times)

The New York Times