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Por Clay Risen

En septiembre del 2014, una marca de bourbon llamada Kentucky Owl comenzó a aparecer en los estantes por Louisville, Kentucky. El mercado del whisky estadounidense estaba en auge y cada año aparecían docenas de nuevos bourbons. Pero Kentucky Owl era diferente.

Lanzado exclusivamente dentro del Estado en cantidades minúsculas, tenía una mística innegable —y un precio de 170 dólares.

En unas semanas, casi todas las botellas de Kentucky Owl se habían agotado.

Kentucky Owl debutó en un momento en que los fanáticos del whisky, rebosantes de dinero gracias a una economía en auge, estaban dispuestos a pagar más para conseguir lo mejor en bourbon. El éxito de Kentucky Owl marcó un cambio fundamental en el mercado del whisky estadounidense.

“La gente nos ha llamado el Screaming Eagle del bourbon”, dijo Dixon Dedman, creador de Kentucky Owl, refiriéndose al cabernet sauvignon de 3 mil dólares por botella cuyo debut, en 1995, representó un cambio hacia el lujo estratosférico en la industria vinícola del Valle de Napa.

En enero del 2017, Dedman y su socio comercial vendieron la marca a SPI Group, la compañía con sede en Luxemburgo más conocida por fabricar el vodka Stolichnaya. Seis meses después, los nuevos dueños revelaron planes para un Kentucky Owl Park de 150 millones de dólares en Bardstown, a una hora al sureste de Louisville, que incluirá una destilería, un centro de convenciones, dos lagos y, con el tiempo, un hotel de lujo. La empresa inaugurará la primera fase del sitio en el 2020.

Entre el 2012 y el 2017, las ventas de bourbon —95 por ciento del cual se hace en Kentucky— se dispararon en más de un 50 por ciento, a 3 mil 300 millones de dólares. Para poder satisfacer la demanda, casi dos docenas de destilerías nuevas han abierto en Kentucky en los últimos cinco años.

Los fanáticos del bourbon están llegando a raudales a Kentucky —1.2 millones de personas visitaron sus destilerías en el 2017, un brinco del 20 por ciento en comparación con el 2016 y casi el doble que en el 2014, de acuerdo con la Asociación de Destiladores de Kentucky.

Los estadounidenses no sólo están comprando más whisky, sino que están comprando toda una “experiencia del bourbon”. Los más ambiciosos en la industria hablan de la “napa-ficación” del bourbon, que haría por el whisky lo que el Valle de Napa hizo por el vino.

El Kentucky Owl Park tratará de mucho más que hacer whisky: un visitante podrá hacer un recorrido por la destilería en la mañana, comer junto al lago, ver un espectáculo musical por la tarde y dormir en una habitación de hotel boutique esa noche, todo sin salir de la propiedad.

El plan encaja perfectamente dentro de la trayectoria de la industria del bourbon de Kentucky. La destilería Castle and Key en las afueras de Frankfort, la capital del Estado, cuenta con un sendero botánico y un jardín que hace alarde de paisajismo.

La pieza central de la nueva destilería de la Bardstown Bourbon Company es Bottle & Bond, un restaurante chic dirigido por el ex chef del Greenbrier Resort de Virginia del Oeste. El SPI Group contrató a Shigeru Ban, un arquitecto ganador del Premio Pritzker, para diseñar los edificios principales del Kentucky Owl Park.

“No queremos que sea sólo una industria; queremos que sea un destino”, dijo Kim Huston, presidente de la Corporación de Desarrollo Industrial de Bardstown, quien frecuentemente viaja al Valle de Napa para estudiar su éxito.

“Probablemente estamos donde ellos estaban hace 20 años”, dijo. “Nuestro objetivo es que Bardstown sea un jugador en el escenario mundial del turismo de lujo”.

 The New York Times